Un día muy especial

Madres que transforman una triste historia en arte sanador

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Nuri Ribotta estará muy triste hoy. Está muy triste, desolada, desde hace 16 años pero los días de la Madre han sido más duros. Desde la madrugada del 31 de octubre de 2003 está así, cuando en un descampado del barrio El Sosneado, en San Rafael, asesinaron a su hija Paula Toledo. Para colmo y como si como el dolor fuera poco, hace 4 años murió Martín, su hijo mayor.

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Pero, sin que nada logre aplacar el dolor y llenar el vacío, hay otras madres allá en el Sur mendocino que intentan transformar ese dolor en memoria, en justicia. Que buscan que la imagen que se conserve de Poli, de la Paulita, sea una imagen de paz, de esperanza, de transformación.

Paula Toledo hoy tendría 35 años, si no hubiera sido asesinada brutalmente a los 19. Quizás hoy hubiera sido madre. Pero no lo fue. Su imagen sigue siendo la de una adolescente vital y soñadora. Esa es la imagen que Eliana Bouyer está construyendo.

Eliana es madre. Es escultora. Trabaja en metal y también hace trabajos metalúrgicos convencionales: Rejas, puertas… Tiene 42 años y dos hijos, de 14 y 18. El mayor tiene casi la misma edad que tenía Paula cuando la mataron. “Pero no quiero que hablemos de mí. Quiero que hablemos de la acción colectiva de este proyecto, que fue pensado con ese sentido colectivo”, dice.

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El próximo 29 de octubre, a las 4 de la tarde y como una ubicación transitoria hasta que el barrio El Sosneado logre tener su plaza, la escultura pensada por Eliana y dirigida por ella en su construcción, será “preemplazarla en la huerta que tiene la gente en el CIC del barrio. Un lugar maravilloso y muy lleno de vida. Pondremos la escultura y haremos una mateada”, cuenta la artista.

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Eliana trabaja. Todo el tiempo trabaja. Se multiplica por varias, como toda mujer. “Mi celular está lleno de metal, no anda el audio. Es mi celular número 40.000. Es que vuela mucho el eso (el metal, el polvo, los chispazos de las soldaduras) se pega en el parlante y se rompen. He decidido no arreglarlos más”, dice, como justificación a algunas dificultades en la comunicación para la nota con Diario UNO.

“Yo laburo como escultora desde 2011.Tomé un taller abierto a la comunidad en el Profesorado de Arte. Mi profe fue el Patricio Pintos y trabajo en chapa, martillada y soldada”, cuenta.

-¿Vivís de esto, del arte?

-Intento todo el tiempo… Pero igual hago puertas y rejas (y se ríe)

-¿Cómo surgió la idea de la escultura de Paula Toledo?

-La idea de lo de la Paulita es un proyecto que surge en el CIC del barrio, de una mesa de gestión y especialmente de dos profesoras del CEBJA. Una de ellas me convocó. Yo entendí que mi trabajo tenía que donarlo y que les dije que solo necesitaba que me consiguieran los materiales, porque no tengo un mango…

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Así fue que “del Área de la Mujer consiguieron el material y hace un año que estoy trabajando”. Ese tiempo responde “a los atravesamientos económicos que tengo yo también. He tenido por momentos que dejar la escultura a un costadito y después volver a arrancar”, dice.

Recuerda que el año pasado, “fui a la vigila del 30 de octubre, en memoria de Paula. Yo sentí que había hecho un laburo de toma de conciencia y también que era precioso y necesario abrir a la comunidad la obra para que, entre todos llenemos ese vacío desde el arte, como herramienta para sanar”.

Cuenta que al imaginar la escultura “se me ocurrió hacer una adolescente en bicicleta, en una bici real que donó un señor. Ahí planteé la figura, con una mochila en la espalda”.

Después Eliana imaginó que esa mochila “se llenara de las cosas que, cosas que según yo tiene que tener una adolescente de la edad de Paula en esta vida, en una vida plena y no en una muerte tan violenta. Entonces les propuse a distintos grupos, gente de la villa, de la escuela, que se sumen”.

Así que todos empezaron a martillar chapa y a soldar, haciendo los elementos que debía tener la mochila de Paula. “Mientras esa mochila se va llenando, vamos generando la charla y hablando de estas cosas que nos están atravesando a todos”, dice Eliana.

La escultura será colocada el próximo 29 en la huerta del Centro Integrador Comunitario del barrio El Sosneado, pero el lugar definitivo debe ser la plaza de ese barrio.

“La gente del barrio se merece una plaza digna. Se ha destinado el lugar, pero por ahora es un espacio muerto. Se deberá llenar de vida de a poco. Ya tiene un mural y la escultura estará lista, pero es necesario que se trabaje en el lugar para que sea un lugar de encuentro para los que viven en el barrio”, afirma Eliana.

Madre que no fue

Paula Toledo, fue violada, torturada y brutalmente asesinada con una botella de cerveza en un descampado del barrio El Sosneado el 31 de octubre del 2003.

La causa ha tenido como acusados a los hermanos Víctor y Alejandro Echegaray, Andrés Maravilla, Iván Andrés Gauna Martínez y a Marcos Graín.

A pesar de que han pasado 16 años, no tiene sentencia definitiva.