Se consideran "inventos argentinos" los logrados por argentinos que están en Argentina, pero también por argentinos que residen en otros países. Por eso, aunque muchos son puestos en tela de juicio, hay 2 comidas cuyas recetas son bien nacionales. Quedate y te contamos cuáles.
Ningún argentino que se haya criado escuchando el Himno de Blas Parera y Vicente López y Planes negará dos grandes logros de este suelo rioplatense: la milanesa napolitana y la fugazzeta.
¿Sabías que son inventos argentinos? Aunque sus nombres hacen referencia a otras partes del mundo, estos clásicos de la gastronomía fueron creados en Argentina y hoy son íconos de la cultura culinaria del país.
Milanesa napolitana: la receta del error que se volvió clásico
La milanesa napolitana no nació en Italia, sino en la ciudad de Buenos Aires, alrededor de la década de 1950.
Se dice que en un restaurante ubicado en la calle Bouchard, llamado “Nápoli”, un cocinero quemó una milanesa al freírla. Para arreglar el error, la cubrió con salsa de tomate, jamón y queso, y la gratinó al horno.
El resultado fue tan exitoso que la preparación quedó en la carta y adquirió el nombre de "Milanesa a la Napolitana".
Esta receta es amada porque es una versión divertida y sabrosa de la milanesa tradicional. La combinación de tomate, jamón y queso la hace irresistible y es uno de los platos más pedidos en bodegones y restaurantes de toda la Argentina.
Fugazzeta: la pizza Argentina por excelencia
La fugazzeta es otra creación con sello argentino que sigue ganando adeptos alrededor del mundo.
Nació en Buenos Aires alrededor de la década de 1932 en la pizzería Banchero, ubicada en el barrio de La Boca. El plato es una versión de pizza napolitana que traían de sus orígenes y de la focaccia (pan con cebolla) pero con un ingrediente clave: el queso.
El resultado es una pizza de masa gruesa, rellena de mozzarella y coronada con abundante cebolla. Es una versión porteña de la pizza, única en su género, su abundancia de queso y cebolla la hace ideal para compartir, convirtiéndose en un símbolo de la cultura gastronómica de la ciudad.
Ambas se tratan de dos recetas que nacieron de la necesidad, la creatividad y la tradición, para convertirse en clásicos nacionales que perdurarán para siempre.






