El niño había peregrinado por diversos hospitales de su provincia al menos cinco veces en tres meses, en donde los médicos nunca denunciaron a la Justicia que esos cuadros permitían sospechar de una situación de maltrato.

Tampoco los docentes del jardín al que el pequeño concurría advirtieron de un caso de violencia familiar. Además de las imputaciones a la madre y pareja, el caso provocó una investigación administrativa gubernamental para establecer responsabilidades de funcionarios en la omisión de denuncias que podrían haber evitado el fatal desenlace. Lamentablemente el caso de Lucio no es el único ni en su provincia, ni el país ni el mundo.

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Yoryi Godoy tenía 3 años cuando fue asesinado por el padre. La madre también fue condenada por callar y no evitar el crimen.

Yoryi Godoy tenía 3 años cuando fue asesinado por el padre. La madre también fue condenada por callar y no evitar el crimen.

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) cerca de 300 millones de niños de 2 a 4 años en todo el planeta son víctimas de violencia por parte de sus cuidadores. Niños que se enfrentan a bofetadas, gritos, insultos, agresiones y abusos sexuales en su día a día, situación que no parece discriminar entre los niños de hogares más ricos y de los menos favorecidos.

Se calcula que cada año mueren en el mundo por homicidio 41. 000 menores de 15 años. Esta cifra subestima la verdadera magnitud del problema, dado que una importante proporción de las muertes debidas al maltrato infantil se atribuyen erróneamente a caídas, quemaduras, ahogamientos y otras causas. Y a la terrible naturalización de la violencia por parte de aquellos adultos que afirman que el castigo físico es necesario para una educación adecuada. Nada más alejado de la realidad.

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Nahiara Ortíz, de 1 año y 9 meses, fue asesinada en junio del 2020.

Nahiara Ortíz, de 1 año y 9 meses, fue asesinada en junio del 2020.

Pero Mendoza tiene una larga y triste historia de casos como los de Lucio que sacudieron a la provincia. El último ocurrió en junio del 2020 y fue el de Nahiara Ortiz, de 1 año y 9 meses. Pero yendo en el tiempo podemos nombrar el crimen de Yoryi Godoy en 1996 y el de Valeria Henríquez en 1997, caso que terminó con la destitución del ex juez Bajouth por mal desempeño. El de Belén Amitrano en 1999, Andrea Ábalos y Micaela Reina ambos en 2007, Luciana Rodríguez en 2014, Valentín González y, Catherina Cardozo en 2017, Brian Carmona y Giuliano Ibáñez, en 2018... Todos estos niños fueron asesinados a golpes por uno o ambos padres.

Sin dudas el caso bisagra y que modificó todo el sistema de la ex DINAF fue el de Luciana Rodríguez.

De Luciana a Lucio

Luciana Milagros Rodríguez fue asesinada el 7 de enero de 2014. El cuerpito de la pequeña de 3 años, ya con cuatro horas de fallecida, fue abandonado por su padrastro en la Clínica Santa María.

Por esta muerte fueron condenados a perpetua su padrastro, Jorge Orellano y Rita Rodríguez, la madre. Este caso reveló que familiares, vecinos y vecinas habían realizado 16 denuncias por los golpes que recibía a diario la niña.

Por el crimen hubo dos juicios: el que condenó a perpetua a madre y padrastro y otro contra varios funcionarios y operadores de la ex DINAF (Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia) por incumplir sus deberes por las denuncias previas e intervenciones del Órgano Administrativo Local (OAL), antes de la muerte de Luciana.

La víctima. Luciana Rodríguez (3).
Luciana Milagros Rodríguez fue asesinada en Mendoza el 7 de enero de 2014.

Luciana Milagros Rodríguez fue asesinada en Mendoza el 7 de enero de 2014.

Daniela Torres, la directora de Protección y Restitución de Derechos, contó a Diario UNO que a partir de este caso se reformuló el accionar de los organismos del Estado. En 2005 se sancionó la ley 26.061, norma marco que solicitó a las provincias la regulación de los organismos. Hubo que esperar hasta febrero de 2019. La ley 9.139 creó el Sistema de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes y bajo su órbita están los ex OALES, hoy llamados ETI (Equipos Técnicos Interdisciplinarios) en cada departamento.

“Antes los ETI cuando derivaban un caso a cuidados alternativos, lo archivaban. Ahora, deben hacer un seguimiento” explicó Torres. “Los ETI tienen una intervención piramidal y en estos organismos se trabajan las situaciones de gravedad de cero a 17 años”.

La doctora Torres contó que los casos de asesinatos de niños a manos de sus padres después del caso Luciana Rodríguez no tuvieron denuncias previas o intervención de los ETI.

Siempre escuchar al niño

A los hechos de maltratos, un ingrediente que puede complicar aún más la vida del niño es cuando queda en medio de la disputa judicial de sus progenitores. El asesinato de Lucio Dupuy a manos presuntamente de su madre y la novia y los reclamos de tutela del padre nos hace preguntarnos cómo actúa la justicia. ¿Son sus tiempos los que necesita el menor de edad? En sus manos está el futuro de los pequeños, pero como hemos visto muchas veces llega tarde.

El juez de familia Carlos Neirotti, titular del Primer Juzgado de Familia de la Primera Circunscripción Judicial de Mendoza, admite que cuando hay denuncias de maltrato o abusos hacia el niño, se producen juicios que duran mucho tiempo.

Contó en el programa Medio Día de radio Nihuil, que “si se llega a comprobar los malos tratos hacia el hijo, queda interrumpido el vínculo entre el progenitor violento con el niño”. Pero si se demuestra que las denuncias eran falsas “se busca un sistema de re vinculación familiar porque muchas veces pasa mucho tiempo hasta que se resuelvan estas cuestiones”.

En ambos casos sale perdiendo el niño por quedar en medio de denuncias y decisiones judiciales que no llegan a tiempo. Una sentencia a tiempo puede evitar un maltrato físico o psíquico contra el chico o hacerlo perder meses o años de vinculación con uno de sus padres.

Neirotti explicó que son juicios que necesitan muchas pruebas, evaluaciones sociales, psicológicas y psiquiátricas, declaraciones de testigos y por sobre todo la escucha al niño. Si hay un expediente penal por maltrato y cómo fue resuelto se junta con el de familia.

Varias veces el magistrado recalcó que la escucha al niño es fundamental. Pero ¿qué pasa si el niño es pequeño y no se puede expresar con claridad? Explicó que hay algunas técnicas a través de los juegos por parte de los psicólogos que pueden ser reveladores. También se apela a la Cámara Gesell (modalidad de escucha del niño). Todas estas evaluaciones pueden demorar más de un año. Pero quizás ese tiempo sea demasiado largo para un niño que está frente a una situación de peligro inminente.

Neirotti dijo que hay procesos judiciales más cortos, sobre todo cuando hay predisposición de las partes en la etapa procesal. Pero una realidad clara es la falta de recursos humanos en el CAI (Cuerpo Auxiliar Interdisciplinario) que es dónde se realizan las evaluaciones periciales. Si se pierde una fecha que otorga el CAI el proceso se puede alargar mucho en el tiempo.

Christian Dupuy, el padre de Lucio, contó por las redes que hacía tiempo reclamaba en la Justicia la tenencia de su hijo. “La Justicia nunca me escuchó, siempre favoreció a la madre por más abogados y mediaciones que realicé. Hoy pagó mi hijo, pero no sólo escuchen a la madre, papá también sufre en silencio”, escribió Dupuy.

El juez de familia Carlos Neirotti explicó que antes del 2015 había una norma que establecía una preferencia materna hasta los cinco años. Pero con la sanción del nuevo Código Civil y Comercial, se establece que más allá del sexo, género, orientación sexual, características ideológicas, raciales o políticas, no hay una preferencia por uno de los progenitores ni se discrimina una en favor de otra para asignar el cuidado personal, cuando se tiene que determinar la aptitud para ejercer el rol paterno o materno.

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Christian Dupuy, el padre de Lucio.

Christian Dupuy, el padre de Lucio.

2.310 casos de maltrato infantil en Mendoza

Durante 2021 los ETI registraron 5.900 situaciones de intervención: maltratos, abusos sexuales, falta de cuidados básicos, negligencia, entre otras vulneraciones. 2.310 chicos fueron maltratados en el 98 por ciento de los casos por sus padres. Durante la pandemia en 2020, la cifra de situaciones de intervención bajó a 4.000 porque al no funcionar la escuela de manera presencial o el centro de salud como lugar de detección del maltrato, bajaron las denuncias. Es decir, no porque no hayan existido los casos.

La directora de Protección de Derechos explicó que, si bien el maltrato no discrimina clases sociales, claramente la falta de empleo básico, de recursos internos y económicos y vivir en zonas con alta vulnerabilidad, favorecen el aumento de situaciones de maltrato.

Es como entrar en un círculo vicioso.

Mientras en 2020 fueron institucionalizados 215 chicos, este año la cifra se elevó a 300. Son chicos cuyos padres o su red familiar primaria (abuelos, tíos) no puede hacerse cargo y son derivados un hogar. Torres explicó que son medidas extremas pero necesarias para evitar más situaciones para lamentar.

“Las víctimas contra las violencias”

Unicef elaboró este año una serie de documentos con datos sobre la violencia provenientes de diversas fuentes oficiales, entre ellas del Programa Las Víctimas contra las Violencias, de la Dirección Nacional a las Víctimas del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación.

Entre octubre de 2020 y septiembre de 2021 el programa atendió 6.770 niños, niñas y adolescentes por violencia familiar. Del total de consultas, que suman 15.118, el 1,8 por ciento corresponde a Mendoza. De las 6.770 denuncias de menores de edad, la franja etaria más perjudicada es de 0 a 5 años, siendo en el 61 por ciento de los casos, masculino el agresor.

El informe explica que 5 de cada 10 víctimas registradas fueron niñas, niños y adolescentes. Y 8 de cada 10 chicos, fueron agredidos por su padre o madre o ambos. No hay que perder de vista que los niños son las víctimas y que nunca se les podrá culpar del maltrato.

Muchos padres o cuidadores tienen dificultades para establecer vínculos afectivos con el niño y entre los factores de riesgo, que no justifican el hecho, pero que nos permiten entender y que aumentan la probabilidad de maltrato infantil se cuenta a los antecedentes personales de ese progenitor, la falta de conocimientos, el consumo indebido de alcohol y/o drogas, la participación en actividades delictivas, el hecho de ser padre de un niño no deseado, y las dificultades económicas.

“Mi primer psicólogo fue el cinturón o la chancleta y salí derechito”, “la letra con sangre entra”, “te pego porque te quiero”, son frases que se escuchan a menudo pero que atrasan y no solo son vistos como natural sino como no reprobable.

Según Unicef estos son algunos de los mitos o creencias de los adultos respecto de la puesta de límites con violencia. Se trata de la repetición de modelos de crianza en adultos que no solo lo consideran normal sino eficaz a la hora de poner límites a los niños.

Y como hemos visto el maltrato no se puede naturalizar en una sociedad en donde atender a las víctimas es haber llegado demasiado tarde