Para empezar, digamos que Martín y Pablo Burgos son hijos del reconocido cardiocirujano mendocino Claudio Burgos. Sin embargo, las capacitaciones permanentes -aquí y en el exterior- más la experiencia en el ejercicio de la medicina los han transformado en miembros indispensables de un equipo. Un tridente acostumbrado, corazones mediante, a lidiar entre la vida y la muerte.
Los Burgos: un equipo mendocino acostumbrado a lidiar entre la vida y la muerte
Martín nos recibe en el estacionamiento del Hospital Italiano. A Pablo lo veremos después, casi de incógnito, recibiendo, en el hall, entre gentes que van y vienen, el agradecimiento y el comentario de una paciente, que él retribuye con una recomendación: los controles, una vez al año. Y habla de ergometrías y esas cuestiones preventivas.
Los hermanos Burgos tienen 43 y 39 años y junto con el padre son accionistas mayoritarios del centro médico ubicado en Guaymallén.
Allí se dedican a la cirugía cardiovascular y hacen trasplantes de corazón, pulmones, bloque cardiopulmonar y riñones con otros profesionales y colaboradores que le ponen el hombro a esto de salvar vidas.
Los hijos de Claudio Burgos (70) son parte de generaciones que siguieron los designios profesionales de los abuelos y los padres, como en el caso de los oftalmólogos Zaldivar; todos ellos de renombre desde Mendoza al mundo. Marcas registradas.
Al margen de todo esto, se muestran preocupados por el impacto negativo de la carencia de insumos indispensables para operar a pacientes en riesgo: "Hay largas listas de espera como consecuencia de los problemas con el dólar y las exportaciones".
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Corazones al límite
Casi el mediodía. El Italiano tiene la actividad propia e intensa de un centro médico que atiende diversas complejidades. Una mirada fugaz por los pasillos y otras dependencias indica que las instalaciones han mejorado notablemente respecto de otras épocas tan críticas.
El apellido Burgos está al frente del servicio de cardiocirugía desde 1986, desde que comenzó a funcionar.
Por los consultorios, las salas de internación y los quirófanos han pasado varios cientos de personas -muy conocidas y no tanto- con patologías de todo calibre. Desde el recordado ex futbolista Juan Gilberto Funes, Sandro y José Venditti, el hombre de los dos corazones, hasta pacientes sin nombres de alto impacto público pero tan importantes como los primeros.
Martín Burgos, que se graduó en 2004 y ejerce desde entonces, entrega una definición:
Asiente Pablo Burgos, que se sumó al equipo pocos años después.
Sin embargo, el ejercicio de la medicina les ha presentado, además, otra casuística. Otros finales posibles.
Esta es "la parte amarga de la especialidad, la que a nadie le gusta", coinciden mientras el fotógrafo Cristian Lozano capta otro momento del reportaje.
- ¿Cuál es la clave a la hora de enfrentar un caso de corazón al límite?
- Que el paciente y los familiares sepan exactamente qué va a suceder y cuáles son las posibilidades.
- ¿Qué factores llevan a que un corazón llegue al límite?
- Muchas patologías. Hay gente que viene infartada, con infartos masivos muy grandes y no tuvieron un paro cardíaco o sí, y llegan con el masaje cardíaco directo al quirófano. Esos son casos muy complejos. También hay casos de disecciones de aorta y miocarditis severas y aneurismas de aortas. Cuando esos pacientes llegan a la sala de cirugías hay una alta probabilidad de muerte.
- ¿Qué estadísticas manejan?
- Desde 1986, tenemos índices ultra bajos de mortalidad comparados a nivel mundial. Más allá de los números, hemos sacado adelante casos muy complejos. Pero no todos se salvan.
Los problemas del corazón
- ¿Quiénes sufren más del corazón? ¿Varones o mujeres?
- La patología cardíaca es más común en los varones que en las mujeres -interviene Pablo Burgos, que se recibió de médico en 2007-. Aunque se han ido equiparando en los últimos años.
- ¿A qué se debe?
- La forma de vida, el estrés. El hombre es de cuidarse menos en las comidas. Lo genético también incide.
- ¿Cuál es la patología más común que atienden?
- La cardiopatía isquémica, que es la enfermedad de las coronarias y que produce los infartos. Se requiere cirugía de by pass para solucionarlo. Después de los 45 años y a causa de la pérdida de estrógenos las mujeres comienzan a padecer estas patologías.
- ¿Cómo se comportan los pacientes con los controles preventivos?
- A todos los pacientes les decimos que después de los 35 años deben hacerse un chequeo anual. Acá, en un día, hacemos uno completo.
- ¿Y qué arrojan esos chequeos de pacientes sin síntomas?
- Muchas veces hemos detectado patologías sin dolores ni síntomas en pacientes que se hacen los chequeos. En el electrocardiograma o la ergometría, por ejemplo. Lo bueno es que muchas veces no han tenido daños, lo que permite tratarlos a tiempo. Así, las cirugías, en pacientes sin daños, son menos riesgosas.
Compartir un quirófano y una pasión
- ¿Los Burgos operan juntos o por separado?
- Muchas veces, sí. En cada cirugía cardíaca hay un cirujano y dos ayudantes y muchas veces nos ayudamos, aunque otras no.
- ¿Y cómo ha sido para ustedes, siendo los hijos de Claudio Burgos, la experiencia de trabajar con esa marca registrada desde Mendoza?
- Hemos ido a centros médicos de altísimo nivel en Europa y compartido experiencias con grandes profesionales. Sin embargo, hemos vuelto sabiendo que en Mendoza tenemos al mejor profesor. No es una competencia pero acá tenemos al maestro y lo aprovechamos todo el tiempo. Todos los días son de aprendizaje para lograr los mejores resultados.
- ¿Cómo impacta en este servicio la problemática de las exportaciones y el dólar?
- Tenemos problemas de válvulas cardíacas. Muchos pacientes llegan con patologías que requieren válvulas pero no se consiguen. Las obras sociales, que deben autorizarlas para poder colocárselas a los pacientes, no las consiguen por el tema del dólar: importación o reposición. Los proveedores o no las quieren vender o no las reciben.
- ¿Y eso qué consecuencias trae?
- Una enorme lista de espera de pacientes que deben esperar que lleguen las válvulas. Este problema comenzó hace tres años pero se acentuó en los últimos tiempos. Esto es grave porque se trata de pacientes que están en riesgo. A veces algunos proveedores esperan que el dólar explote y las guardan.
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