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Estafas insólitas

Llegó a vender entradas de 250 mil dólares por un mega festival que nunca fue tal

Editado por Adrián Sgroi

Uno de los casos más insólitos de estafas con una fiesta al aire libre y que prometía ser el festival más grande de todos los tiempos, ocurrió hace poquito, hace algo más de 2 años y medio, y tiene tintes tan insólitos, que ni un autor de novelas brasileñas podría haberlo guionado.

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Es, quizás, el caso más emblemático de influencers que no son tales y que tuvo a uno de estos personajes involucrados, también estafador -a la postre- confeso en sus filas. Esto motivó un documental de Netflix, disponible en la plataforma en Latinoamérica desde hace un tiempo (alerta, spoiler).

Se trata del fundador de Fyre, una app que parecía iba a ser un éxito pero que nunca llegó a ser tal. Hasta se presentó en sociedad con el rapero Ja Rule (quizás lo recuerden de Rápidos y Furiosos o Scary Movie 3) una app que quedó en un fiasco tras organizar el peor festival de música de la historia que tampoco llegó a ser festival y apenas hubo algo de música de un DJ.

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La aplicación que salió de la cabeza estafadora de Billy McFarland era el "Uber de las celebridades" como la llamaron ellos y pretendía poner en "carpeta" a los famosos que quisieran ser contratados para fiestas, shows y otras cosas. Todo para que a la gente no le pasara lo mismo que a McFarland, que quiso contratar a Ja Rule y terminó pasando por varios intermediarios hasta dar con el rapero. En teoría parecía un golazo y parecía que buscaba hacer un bien… y parecía que se clavaba en el ángulo hasta que la ambición de la mega fiesta que querían hacer al estilo Woodstock les nubló la visión a todos los involucrados influenciados por un estafador, McFarland, que propuso hacer un festival de música de 3 días en una "isla privada" de las Bahamas.

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Billy McFarland estafó a "medio mundo".
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Billy McFarland.

Este estafador llegó a decir que había comprado la isla de Pablo Escobar (una isla que está a la venta), pero esto no era cierto: la había alquilado y le habían prohibido usar su nombre, cuando lo usó en una promo los echaron de la isla; terminaron alquilando un sector de la isla más grande de Bahamas que estaba abandonado y contratando hasta 200 personas que nunca vieron un "peso".

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El estafador que llegó a vender entradas de entre 50 mil dólares y 250 mil dólares por cabañas de lujo que no existían, con comodidades que no habían (lo que les alquilaron era un sector abandonado de la isla que ni siquiera tenía sanitarios ni agua corriente). Este "influencer" llegó a contratar a otros influencers que cayeron en la trampa, unos 250 más o menos; contrató a 10 de las 15 Top Model del mundo para hacer un video promocional y cuando se hizo este, esa sí fue la verdadera fiesta, en la isla de Escobar (allí se filmó la promo pero cuando esta se dio a conocer los echaron de la isla y hubo "de todo"). Y pasó "de todo" en varios días, según cuentan en el documental de Netflix.

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McFarland es el mismo estafador que borró de un mapa promocional la ciudad más grande de Bahamas para que los que habían comprado entradas creyeran que iban a una isla privada (sí, como si estuviéramos en los 80 del siglo pasado y no se tuviera acceso a los mapas de Bahamas por Google Maps o Earth) o más atrás en el tiempo cuando conseguir un mapa era complicadísimo.

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Ese estafador que contrató una empresa para que le manejara las redes sociales. En determinado momento esa empresa se negó a ser parte de seguir con la mentira y fue a contratar una nueva compañía para que siguieran "bombeando" una fiesta que ya iba camino al desastre. Un tipo que prometía vuelos charters privados a quienes los pagaran saliendo desde Miami (Estados Unidos) y que terminó alquilando y ploteando aviones Boeing 737 para llevar a sus "invitados de lujo" a todos como ganado para abaratar costos (sólo le faltó llevar a varios parados en el avión). Un tipo que terminó despidiendo a su piloto, un autodidacta que, en el documental, queda como el más coherente de todos porque repetía una y otra vez "esto no se puede hacer".

El mismo estafador que despidió sin dar la cara y sin decir la palabra despido a todos los empleados de Fyre "por teléfono", según cuenta una exempleada suya.

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Billy McFarland.
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Ja Rule y Billy McFarland.
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Ja Rule y Billy McFarland.
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Billy McFarland y Ja Rule.
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Billy McFarland saliendo de su primera sentencia.
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Billy McFarland.
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Billy McFarland.

Este caso sigue llamando la atención (y lo seguirá llamando por mucho tiempo) por todas las estafas que se cometieron y Billy McFarland terminó condenado a 6 años de cárcel (por estafa, fraude, lavado de dinero, robo de identidad e intimidación de testigos) y, cuando salga de la prisión federal, no podrá ser nunca más CEO ni director de ninguna compañía (aceptó esta condena de por vida).

De hecho, antes de ser condenado, pagó una fianza de 300 mil dólares (aunque estafó con dinero a todo Bahamas, debía plata a inversores y a medio mundo, tenía ese monto para sí mismo y no para pagar deudas) y, con prisión en su domicilio, cometió nuevas estafas usando la base de datos de Fyre, mandando promociones inexistentes de celebridades, siendo que jamás había hablado con esas celebridades o sus representantes. El caso más emblemático llegó con una muy famosa estrella de Hollywood, que es muy reservada y tímida, y pocas veces se deja ver lejos de los flashes. Seis horas después de que lo "quemaran" en una nota, fue preso nuevamente y luego condenado.

Y llama la atención porque fueron modelos de las topísimas del mundo (Emily Ratajkowski, Kendall Jenner, entre otras) y los influencers los que promocionaron el "festival" en sus redes, muchas veces gratis, con postales increílbes de lugares espectaculares. Como el propio Ja Rule. Y la gente de Fyre, ciega en parte por culpa de Billy, también posteaba fotos e imágenes increíbles, y nada decían en sus redes de los problemas que se acumulaban minuto a minuto (sí internamente pero no fue suficiente). Todos culpables, en parte, y muchos de ellos terminando pidiendo disculpas a sus "seguidores" en las redes.

Encima, se leen en la web vanalidades insólitas como éstas en lugar de cosas serias como estas otras. Un momento de locura total que aún sigue. 

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Incluso Rule no tuvo pena alguna y logró realizar la aplicación de "booking" con otra compañía y otro nombre.

Y hasta resulta increíble que aún esté la promo online. No sólo un video, sino dos.

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Es más, el director del documental la tuvo fácil: vio los memes tras el papelón de la fiesta que no fue y le llamó la atención. Es que fue apenas una noche de terror al estilo "ley de la selva" para los que ahí estaban y vuelta a casa; "salvaje" lo catalogó una de las víctimas. Y el director aprovechó.

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A Chris Smith (quizás lo recuerden por cosas como "American movie", otro documental de 1999) le intrigaba saber qué había detrás de los memes: Fyre Festival se había convertido en eso (seamos buenos, ¿qué cosa no se convierte en meme hoy en día?).

Y además la tuvo facilísima: todos los involucrados, los influencers, la gente de Fyre, Ja Rule, el propio Billy y las modelos, habían posteado tantas imágenes y transmisiones en vivo que sólo tuvo que entrevistar a los perjudicados, sentarse y editar.

Insólito caso de estafa. Que no sucedió hace 50 o 60 años. Fue en enero de 2017. Acá nomás en el tiempo. Y rápidamente se halló un culpable. El resto zafó por poquito. Una novela y tantas estafas que ni de la mente de Quique Estevanez podrían haber salido.

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