Su diminuta figura engrandece el arte escénico mendocino, su historia y evolución. Precursora de la comedia musical en Mendoza, Lita Tancredi se ubica entre las máximas figuras del teatro de Mendoza y nacional. A sus 90 años, ha dedicado una vida entera a la cultura, a base de trabajo, tenacidad y siempre en defensa de la escena independiente.
En su prolífica trayectoria, fundó elencos y espacios culturales que marcaron a generaciones enteras de artistas, y el público retribuyó su entrega y honradez infinitas asistiendo en masa a sus funciones, sin haber experimentado jamás una sala totalmente vacía.
Escribió y dirigió más de un centenar de obras, sobre todo musicales infantiles y para adultos. Actuó en cine y series junto a figuras de la talla de Gastón Pauls. Entre la treintena de distinciones recibidas, se destaca el premio Galina Tolmacheva que otorga la UNCuyo, así como formó parte estelar del jurado de los Premios Escenario que entregó durante varios años Diario UNO. Y un palco del Teatro Independencia lleva su nombre.
El 16 de abril pasado, Lita Haydée Tancredi cumplió los 90. Sólo el inicio de una artrosis la tiene a mal traer, pero ella -con la misma fortaleza de siempre- evita profundizar en el tema y en cambio se embarca a repasar su vida y obra con una pasión que contagia y una memoria envidiable.
La educación y la inclusión social fueron sus estandartes ante cada iniciativa artística, sea en el mundo del teatro, de la danza, la pintura o la música. Porque Lita es una artista completa, se formó en academias y universidades, ejerció la docencia e incluso creó un festival inclusivo para personas con discapacidad (el Festival Creando en Libertad que mantuvo por casi una década), así como gestó elencos de adultos mayores. Ahora, ¿por qué no se dedicó a las vendimias? En esta entrevista lo develará.
Instaló el tap y la comedia musical en Mendoza
Con padres amantes de las expresiones artísticas, Lita Tancredi transmitió el estímulo que ellos le brindaron a sus cientos y cientos de alumnos. Apenas con 5 años pisó por primera vez un escenario, nada menos que el Teatro Independencia, caracterizada como una hormiguita para actuar en la obra Las Bodas de Flordeluna y Pirimpilo, de Alfredo Bufano.
Inquieta, laburadora, gestora y una gran administradora para vivir del arte; así como aquella hormiguita se movió el resto de su vida en las tablas mendocinas y foráneas. Y en su trajín dejó huellas profundas, siendo pionera en la comedia musical mendocina y también en traer el tap a la provincia, formando su propia compañía de baile tap que llegó hasta Nueva York.
Lo dice Lita, directora, guionista, productora y actriz que desde su infancia no hizo otra cosa más que estudiar, perfeccionarse, trabajar y enseñar las diferentes ramas del arte. Las clases de danza, música, arte dramático, dibujo, los idiomas inglés y francés, ocupaban su agenda de responsabilidades a la par de la escuela primaria y secundaria que desarrolló en el Normal Tomás Godoy Cruz.
A los 19 años ya ejercía como profesora de Arte Escénico y Teatro, recibida de la Academia Santa Cecilia de la recordada maestra Adela Ponce Aguirre Boshaldt, quien para ella fue la primera referente que le transmitió el amor por el arte.
Tancredi revela que su padre, Juan Jorge Tancredi Dibaldi, ferroviario, soñaba con verla concertista. "Por eso estudié piano en la universidad, en la Escuela de Música, pero no llegué a ser lo que él quería, me fui más por la danza", reconoce quien ha estudiado con exponentes dancísticos locales como Isolde Klietmann, Elina Molina Estrella o Codalinda Salinas.
El perfeccionamiento fue una constante en su vida, sea en técnicas vocales, declamación, en oratoria, o en estilos dancísticos y actuación. Todo lo transfirió a sus alumnos. Alumnos de su academia o de escuelas. A tal punto que hasta una vez le ofrecieron desde el Ministerio de Educación de la Nación dictar cursos de técnicas vocales para docentes "y recorrí toda la provincia en una camioneta", recuerda quien en un momento decidió combinar la danza con el teatro.
En su carrera, la artista asegura que "me he llevado más alegrías que desilusiones". Y explica que lo logró porque "he sido muy compañera de los actores en el sentido de que éramos una familia". Lita, una ferviente defensora del teatro independiente, dice que siempre se concentró en los elencos que iba formando, y "el que entraba en mi elenco, si le gustaba, seguía, pero debía tomarlo como un trabajo, trabajar con amor es la clave".
Y casi murmurando, suelta:
Es que, por ejemplo, Tancredi ante cada proyecto escénico llamaba a una audición de actores entendiendo que "no todos los actores tienen las mismas condiciones para ciertas obras". Reconoce su carácter tenaz a la hora de ponerse al frente de equipos artísticos. "A trabajar, trabajar, trabajar y trabajar con amor. El que no le gustaba trabajar con amor y hacer las cosas bien como tienen que ser, directamente no entraba en el grupo", sentencia.
Nacida para ser artista, siempre fue una observadora del público
La creadora de Sopa de Jirafas, una de sus obras más emblemáticas con la que giró por todo el país y buena parte de América Latina, revela que desde que inauguró su primer espacio teatral, en 1957, "nunca tuvimos una función vacía". Y que eso se lo debe al hecho de haber sido "muy observadora del público".
Su "academia-sala" Lita Tancredi funcionó en diferentes lugares de la Capital de Mendoza, en la calle Salta se recuerdan los cafés literarios que ofrecía. Después supo estar en calle Catamarca, hasta que en 1999 compró en calle Montecaseros y allí se instaló hasta que vino la pandemia.
"Esos cafés literarios también eran de pinturas, se daban encuentros con los artistas, iban los escritores a presentar o leer sus obras", rememora aquellas épocas de principios de los '60. Y, más acá en el tiempo, Lita afirma que el último lugar de acción y formación para ella, su elenco y la comunidad en general estuvo activo "siempre con muchas actividades y muchos espectadores, nunca tuvimos que suspender una función por falta de público".
Hasta que llegó la pandemia en 2020 y, ya con 86 años, "no podía seguir, tampoco podía volver de madrugada a casa como si tuviera 30", asiente y se alivia al saber que en ese espacio hoy funciona una escuela de oficios.
Espera a que su hija, Mónica, responda cuando se le pregunta cuál cree que es su mayor mérito para haber alcanzado el lugar que hoy ocupa en la cultura mendocina. "Siempre fue muy buena gestionadora, muy buena administradora. Su sala nunca dio pérdidas. He sido cauta siempre con las inversiones, con los proyectos. Y, por sobre todas las cosas, ha sido muy laburadora; siempre activa impulsando cosas nuevas para ella y para sus equipos de trabajo", describe su hija.
Lita la observa y aporta: "Sí, es verdad, terminaba una obra, y ya, antes de terminar esa obra, tenía la sensación de la próxima obra que iba a hacer; no he tenido esos vacíos que tenés que andar buscando una obra para hacer; cuando la obra se estrenaba, veía la reacción del público y ahí ya me nacía la próxima obra".
Prefiere el teatro con humor y fantasía
Impulsora de los musicales infantiles, a la artista le gustaba trabajar con los niños, "les daba las clases con cuentitos, buscábamos personajes y transformábamos el relato en pequeñas escenas", cuenta quien -inspirada en María Elena Walsh- de este modo introdujo el género en Mendoza.
"Como nos fue tan bien con las comedias musicales para los niños, empezamos con las comedias musicales para los adultos", sostiene cuya última propuesta de este estilo fue antes de la pandemia con su elenco de adultas mayores Las Trillizas Sacachispas o el musical de humor Las Mellizas Delgado que dirigió para las actrices Nilda Boito y Titina Anglat.
Para Tancredi, "la comedia musical va uniendo todas las manifestaciones artísticas, la música con la danza, con los textos; es más difícil dirigir una comedia musical que una obra de teatro, es más desafiante".
Su mundo de inspiración ha sido el humor y la fantasía. "Es así, mis obras hablan de lo lindo, lo soñado, siempre con humor y con fantasía... me gusta mucho trabajar cosas para recrear y divertir al público. Mi público no venía a ver tragedias", sentencia quien conoce de "tragedias" al haber enviudado joven y haber padecido la muerte de su hija Alejandra hace 14 años. "Ale era muy introvertida y muy talentosa actriz, era una gran artista que trabajaba por su cuenta, con su elenco. Alejandra, mi hija, artísticamente me superó", expresa orgullosa como madre.
En tanto, su hija Mónica siempre la apoyó y la ayudó detrás de bambalinas, en la producción de sus festivales o en las puestas de sus obras teatrales. Es quien hoy la acompaña y la cuida permanentemente.
Su experiencia ante cámaras con los hermanos Pauls
Lita Tancredi ha tenido un breve paso frente a las cámaras, sea para el cine o la televisión. Y aunque el escenario es adonde desarrolló buena parte de su carrera, las filmaciones le enseñaron "a trabajar la paciencia", admite con una sonrisa placentera.
Uno de sus últimos trabajos fue junto al famoso actor Gastón Pauls en la miniserie El Anticuario. "Yo no tenía ganas, fue un poco más corta la actuación que lo que hice en El Faldón (película de Gustavo Coppoletta)", comenta Lita sobre ese rodaje de 2018. Y se acuerda de una escena en la que "me peleo con Gastón (Pauls) porque él quería comprarse un sombrero y yo no quería porque era un recuerdo especial para mí".
Sobre el arte audiovisual, Tancredi manifiesta que "me gustó mucho la cinematografía, tanto como el teatro". Y advierte que es "porque el actor cinematográfico es mucho más mimado aunque el trabajo te exige mucho, muchas horas de rodaje".
Y refiere, por ejemplo a las 24 horas corridas que hace unos 15 años pasó en una casona antigua de Buenos Aires "filmando una escena de El Faldón", la cinta del mendocino Gustavo Coppoletta que protagonizaron los dos hermanos de Gastón Pauls, Alan y Nicolás.
Artista de pura cepa que rechaza la Vendimia
"La Vendimia no es lo mío", responde sin dudarlo Lita Tancredi al consultarle por qué nunca se presentó para dirigir una edición de la fiesta máxima de los mendocinos. Más aún ella, exponente del musical, género muy hermanado a los actos vendimiales.
Y se sincera: "Nunca me interesó hacer vendimias, ni participar, ni nada. Porque considero que no era mi fuerte. Entonces, zapatero a tu zapato".
Figuras del teatro en Mendoza hablan de Lita Tancredi
Ernesto El Flaco Suárez: Actor, director teatral. "Lita Tancredi es el ejemplo de muchas cosas, entregó su casa al teatro, cobijó a un montón de gente; fue, es y será una mujer fundamental del teatro mendocino. Calladita, calladita, Lita contuvo, formó, apoyó, dirigió, enseñó y sobre todo abrió su centro cultural durante muchísimos años para que un montón de jóvenes pudieran trabajar, eso no tiene precio. Ay, Lita, te quiero, te admiro y te agradezco por todo lo que hiciste por el teatro. Vos sos uno de los motivos por los que yo seguí con el teatro".
Adrián Sorrentino: Actor, bailarín, comediante. "Lita fue una maestra que lo dio todo para lograr una marca propia, yo me inicié con ella de niño. Fue una precursora en el teatro musical, tuve la suerte de pasar por su estudio, por sus manos, que ella descubriera herramientas artísticas en mí. Nos estimulaba tanto para desarrollar distintas disciplinas, y perfeccionarnos en el canto, la danza, la actuación. Pero sobre todo, Lita me dio la oportunidad de transitar el escenario, eso no te lo da cualquiera, para que allí aprendiera el oficio en el lugar que corresponde y frente al público".
Andrea Simón, licenciada en Arte Dramático, actriz, fundadora de La Casa Violeta. "Lita federalizó el arte en Mendoza, llevó su academia y sus enseñanzas en teatro y danza a todos los departamentos. Además creó un festival maravilloso, Creando en Libertad, con el que demostró la verdadera inclusión social, fue admirable lo que logró con este proyecto. Rescato su enorme apertura, sus ganas de aprender siempre, su curiosidad, un sentido del trabajo grandioso. Aprendí mucho de gestión con ella".
Pablo Moreno, ex director de Producción de la Fiesta Nacional de la Vendimia, socio fundador de Yo Soy Academia de Comedia Musical. "Nos conocimos apenas empecé a trabajar como sonidista, en el estudio de grabación que teníamos con Alsina, adonde ella iba a grabar con sus alumnos de entonces que eran los hermanos Sevilla (Ariel y Fabián), Adrián Sorrentino y Aníbal Villa. Siempre tuvo esa luz y esas ganas de trabajar que mantiene como en aquellos días de principios de los '80. Gran docente y maravillosa persona".
Patricia Christen, actriz, productora teatral y gestora cultural, radicada en Suiza. "Lita es mi maestra, mi compañera de escenarios, mi compañera de trabajo en producciones, mi amiga, mi consejera y con el tiempo se fue transformando en familia. A cada lugar donde íbamos, en cada rincón que visitábamos de la provincia y afuera también, ir con Lita era como tener un pase VIP; todo el mundo la conocía y la recibía con una alfombra roja. Lo que más extraño de mi tierra es poder estar cerca de Lita para abrazarla y charlar horas y horas".













