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Liberó 100 aves para homenajear a Shakespeare y hoy son una plaga de 200 millones en Estados Unidos

Con más de 200 millones de ejemplares, la plaga de estas aves europeas en Estados Unidos es un problema ecológico y de salud

En 1890 Eugene Schieffelin tomó una decisión que parecía inofensiva, pero terminó convirtiéndose en uno de los mayores desastres ecológicos de Estados Unidos. Su objetivo era introducir en el país todas las especies de aves mencionadas por William Shakespeare.

Primero intentó liberar alondras, ruiseñores y jilgueros, pero ninguna logró adaptarse al ambiente de Estados Unidos y desaparecieron rápidamente. Sin embargo, el resultado fue muy diferente cuando llegó el turno del estornino europeo.

Introdujo un ave europea por amor a la literatura y desató un problema que nadie puede frenar

Schieffelin liberó unos 60 ejemplares de esta especie de ave en el Central Park de Nueva York y, al año siguiente, sumó otros 40. Esas apenas 100 aves fueron suficientes para dar origen a una población que hoy supera los 200 millones de individuos. Su extraordinaria capacidad de adaptación, comportamiento agresivo y la ausencia de depredadores naturales les permitieron expandirse a una velocidad sorprendente.

En apenas cinco décadas estos pájaros ya habían alcanzado la costa oeste y, en la actualidad, habitan los 50 estados del país, desplazando a numerosas especies nativas y alterando los ecosistemas. Además del impacto ambiental, los estorninos representan un serio problema para la aviación.

¿Cómo controla Estados Unidos esta plaga de estorninos?

Sus enormes bandadas, conocidas como murmuraciones, pueden reunir miles de aves volando de forma compacta y sincronizada. Cuando un avión atraviesa una de estas formaciones, el riesgo de que los motores absorban aves aumenta considerablemente, provocando accidentes que, en algunos casos, han tenido consecuencias fatales.

La agricultura y la ganadería tampoco escaparon a sus efectos. Estos pájaros invaden establos para alimentarse del pienso destinado a vacas y cerdos, generando pérdidas económicas para los productores. Además, al concentrarse en grandes cantidades sobre comederos y fuentes de agua, sus excrementos facilitan la propagación de bacterias como Salmonella y Escherichia coli (E. coli), así como distintos parásitos que pueden afectar la salud del ganado.

En 2026, Estados Unidos trata a este pájaro como una plaga destructiva y una amenaza para la salud (porque transmite enfermedades a las granjas). Al ser un animal invasor que trajeron de Europa, no tiene protección legal, así que el gobierno y los granjeros lo combaten con tres métodos principales:

  • Los envenenan en granjas con el químico Starlicide, los atrapan en jaulas gigantes y los granjeros los cazan libremente todo el año.
  • Los ahuyentan de aeropuertos y cultivos usando luces láser automáticas y cañones que imitan sonidos de peligro.
  • Tapas con mallas metálicas los agujeros de los techos y agrandan el tamaño del alimento del ganado para que no puedan tragárselo.

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