Algún día, cuando Milagros Celeste Mairone llegue a este mundo, seguramente le contarán cuánto se la esperó y cuánto se la celebró incluso antes de nacer. La historia de su llegada ya tiene un capítulo inolvidable: un baby shower original y cargado de emoción que tuvo como escenario nada menos que el Parque General San Martín.
Les dijeron que no podían ser padres, pero la vida los sorprendió y lo celebraron en el Parque San Martín
La celebración se realizó este domingo en el Parque San Martín y reunió a más de 30 personas entre familiares y amigos para celebrar la llegada de la bebé
La protagonista de la jornada fue Milagros Celeste, la beba que llegará al mundo a mediados de marzo. Su nombre no fue elegido al azar. Para Nicolás Mairone, empleado, y Solange Fuentes, técnica en Hotelería y Turismo, su futura hija es, literalmente, un milagro. Después de 5 años de casados y 12 de estar juntos, los médicos les habían dicho que no podrían ser padres. Sin embargo, la vida volvió a sorprenderlos.
Un baby shower en el Parque San Martín
Este domingo, un sector del parque, en la zona del Club Andino, comenzó a mostrar movimiento desde temprano. Reposeras, heladeritas, mesas improvisadas con coloridos manteles, globos rosados, guirnaldas y carteles anunciaban que algo especial estaba por suceder. El clima acompañó: una tarde levemente nublada, sin calor excesivo, ideal para compartir al aire libre. Y la expectativa era grande.
“Es un verdadero milagro y por eso elegimos ese nombre”, reconoció Nicolás, feliz y ansioso por conocer a su hija. Solange, con su panza ya avanzada, recibió durante la tarde abrazos, palabras de cariño y muestras de afecto constantes. “Nico es mi primer novio, mi marido y ahora el padre de mi hija. Con él me casé y estoy armando esta familia. Es una historia hermosa”, contó emocionada en diálogo con Diario UNO.
El baby shower reunió a más de 30 personas entre familiares, amigos, vecinos y allegados que llegaron desde distintos puntos del Gran Mendoza, como Las Heras, Luján de Cuyo y Godoy Cruz. Cada uno aportó algo: comida casera, tortas, bebidas, regalos, premios para los juegos y, sobre todo, ganas de compartir un momento único.
Una de las grandes responsables de la organización fue Karina Encina, la abuela materna de Milagros, quien pensó cada detalle y coordinó la dinámica de la jornada. “Lo íbamos a hacer el sábado, pero la lluvia nos obligó a pasarlo al domingo”, explicó. Lejos de ser un problema, el cambio de día terminó siendo ideal.
Karina estuvo acompañada por su madre, Nélida, la bisabuela de Milagros, de casi 80 años. Juntas representaron dos generaciones que esperan con alegría la llegada de una nueva vida.
Los juegos fueron uno de los momentos más divertidos del baby shower. Hubo sopa de letras, búsqueda del tesoro, el clásico desafío de colocar el chupete con los ojos vendados sobre la figura de un bebé y una actividad que logró silencio absoluto: con lápiz y papel, cada invitado debía escribir una anécdota sobre la futura mamá. Luego, Solange tenía que adivinar quién la había escrito. Las risas, las sorpresas y los recuerdos compartidos hicieron de ese juego uno de los más especiales.
¡Campeonato de cambiar pañales!
Otro instante que despertó aplausos y carcajadas fue la tradicional competencia para cambiar pañales, en la que participaron el futuro papá y el futuro abuelo, demostrando destreza -y nervios- ante la atenta mirada de todos.
Nada fue improvisado. Hubo lapiceras, hojas en blanco, ropa de bebé, muñecos, premios y hasta el típico cuadro para las fotos que decía: “Mi baby shower. Milagros Celeste”. Todo en tonos rosados, en armonía con la dulzura del momento.
Además de Karina y Nélida, también estuvieron presentes Sandra y Cristian, los abuelos paternos, orgullosos y emocionados. “Queda poco, estamos muy contentos. Este domingo es un día especial para nosotros”, resumió la abuela materna, mientras observaba cómo la familia y los amigos disfrutaban de la tarde.
La elección del Parque San Martín no fue casual. “En casa no tenemos espacio y qué mejor que hacerlo en este parque hermoso. Hoy es un día perfecto”, cerró Karina. Y lo fue. Porque en ese rincón verde de Mendoza no solo se celebró un baby shower distinto, sino también una historia de amor, perseverancia y esperanza que ya empezó a escribirse antes del nacimiento de Milagros Celeste.






