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Lauren Rea cuenta la apasionante historia de Billiken, "la revista infantil de más larga trayectoria del mundo"

Pretigiosa docente e investigadora, Lauren Rea es autora de La Historia de Billiken, un libro muy relacionado con la cultura infantil en Argentina, desde 1919 a 2019

Lauren Rea es doctora en Historia Cultural por el King’s College London y actual directora de Investigación e Innovación del Departamento de Lenguas y Culturas de la Universidad de Sheffield, la ciudad donde nació y donde vive.

Su interés profesional, sin embargo, se focalizó en nuestro país. Un estudio sobre la radionovela argentina durante la década infame terminó llevándola, finalmente, a recuperar la trayectoria de una revista dedicada a los niños que ha hecho época. A lo grande. Aunque haya pasado por momentos controvertidos.

El fruto su trabajo lleva por título La historia de Billiken, un libro que abarca, como dice en la tapa, Cultura infantil y ciudadanía en la Argentina, 1919-2019.

Un apasionante itinerario que, a la hora de charlarlo en vivo por la radio, suscitó infinidad de comentarios, anécdotas y emociones en la audiencia. No es para menos. Billiken, a través de su siglo de existencia en papel, y su continuidad, hoy, en formato digital, ha venido acompañando cada uno de los momentos del devenir nacional.

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La Historia de Billiken.

La Historia de Billiken.

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Desde Sheffield, Lauren dialoga con el programa La Conversación de Radio Nihuil.

-Lauren, siendo británica, ¿te gusta el fútbol, el rugby, el golf, el tenis?

-(Ríe) No tanto, en realidad. No tengo tanto tiempo para eso. Pero les cuento que mi ciudad tiene el primer equipo de fútbol del mundo, el Sheffield FC. Es la cuna del fútbol, mi ciudad.

-¡Qué buen dato! Justo ahora que terminó la Premier League y el Sheffield ha quedado último.

-(Sigue riendo) Estás tocando un tema sobre el que no puedo contribuir mucho.

-Mencionábamos el fútbol porque es uno de los contenidos que tuvo preponderancia en la historia de Billiken, por ejemplo, con Maradona y el Mundial 1986.

-Lo que tiene Billiken de especial con eso es el álbum de figuritas de Maradona, antes de que llegara Panini al país. Sí, el fútbol está siempre presente en la revista.

-Al anticipar esta nota en las redes, vos nos respondiste: “Me pone muy contenta esta entrevista porque Mendoza fue el primer lugar de Argentina que conocí. Estuve unos meses ahí dando clases de inglés entre terminar la secundaria y entrar en la universidad. Lindos recuerdos de un lugar muy especial”.

-En realidad me pone muy feliz porque tengo tan lindos recuerdos de Mendoza. Era el año '99 cuando estuve ahí. Y si están escuchando, quisiera mandar muchos saludos a la familia Sevilla, que me tuvo en su casa durante tres meses.

-¿Y cómo llegaste hasta acá? ¿Qué te trajo?

-Yo ya hablaba español. Lo había aprendido en la escuela y había hecho viajes a España. Quería ir a Latinoamérica y quería ir a Argentina por una idea que yo tenía de niña.

-¿Cuál es ese recuerdo infantil?

-Cuando tenía nueve años, mis padres me llevaron al teatro a ver el musical Evita. Y yo pensé: algún día voy a ir a la Argentina. Eso lo pude cumplir con dieciocho años.

-Pero vos, siendo doctora en Historia Cultural por el King’s College London, tenías todo el planeta y todas las épocas del mundo para estudiar. ¿Por qué terminaste cayendo puntualmente en el Billiken?

-El doctorado que hice fue sobre otro tema, un poco menos obvio que Billiken. Se refería a la radionovela argentina de los años treinta y las narraciones de la cultura popular que aportan a la construcción nacional. O sea, todo lo que tienen en común es el interés por la cultura popular.

-Entonces volvamos un poco hacia atrás. ¿Qué te llevó a la radionovela?

-Me gustaban mucho las novelas de Manuel Puig, como Boquitas pintadas. Y quería descubrir quiénes eran las personas reales que lo habían inspirado. Mi interés por Puig viene también porque tuve la suerte de conocer a su madre, Male, y de hacerme amiga cuando yo tenía veinte años y ella noventa y seis.

-Claro, fue un conocimiento de primera mano y muy cercano.

-A través de eso empezó también este vínculo afectivo que tengo con Argentina. Y a su vez, claro, hay que decirlo, fue gracias a mi marido, que es argentino.

-¡Mirá vos! ¿A qué se dedica él?

-Es informático.

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La embajadora Kirsty Hayes en la presentación de La historia de Billiken, de Lauren Rea.  

La embajadora Kirsty Hayes en la presentación de La historia de Billiken, de Lauren Rea.

-Curiosidades del azar: el último gran radioteatro de la historia de Mendoza lo hizo, aquí en Nihuil, Jorge Sosa quien, a su vez, también estuvo en Billiken.

-Es cierto, sí. Fue asesor de la dirección, primero, con Beatriz Ferro y después pasó a ser director, durante no más de dos años, quizás, entre el '88 y el '90. Y quien le sigue es Pablo Colazo.

-Justamente, la etapa de Colazo está muy bien registrada en tu libro.

-Es que ahí entramos en una época polémica de Billiken porque Pablo Colazo sale con el equipo para empezar la revista Genios.

-¡Nada menos! Y Billiken lo termina denunciando a Colazo por esta acción.

-Fue por competencia desleal, sí. Y después, Genios es un gran desafío tanto para Billiken como para Anteojito. Ahí cambia el panorama de estas revistas tan históricas.

-Siendo tan popular esta publicación, hay una pregunta que muy pocos se han hecho en estos cien años: ¿qué quiere decir Billiken? ¿De dónde sale el nombre?

-Viene de Billy Kent, el nombre de un muñequito popular que fue diseñado por una ilustradora en Estados Unidos, Florence Pretz.

-¿Cómo es la característica de ese Billy Kent?

-Es como una figura. Alguna gente lo compara con Buda, pero en realidad no tiene nada que ver. La hacían muchos productos, en Estados Unidos, en la primera década de 1900. Y al ser muy popular y con un nombre que daba un aire internacional, cosmopolita, moderno, simplemente por eso se eligió el nombre.

-Hay otro dato sustancial. Tu libro se cierra, literalmente, con esta frase sobre Billiken: “Fue la revista infantil de más larga trayectoria del mundo”.

-Sí es, cierto, porque hay una revista rusa que va a cumplir cien años este 2024, si es que sale todavía en papel, de lo cual no estoy tan segura. Pero, además, esta solo ha sido mensual. Billiken, durante la mayor parte de su vida, fue semanal y por eso, con sus 5.144 ejemplares en papel, es también la revista infantil que más ejemplares publicó en todas partes del mundo.

-Los números, en general, de la publicación son asombrosos.

-Fue la primera, entre cualquier revista en español, en alcanzar los 400.000 ejemplares de ventas por semana. La primera revista infantil en llegar a vender medio millón varias veces por semana. Eso pasó en 1958. Y además tenía una circulación masiva por distintas regiones latinoamericanas. Fue, por lo tanto, una revista que tuvo una presencia cultural muy importante durante muchísimo tiempo.

-Si bien la historia Billiken, como vos decís, es “compleja, contradictoria y en ocasiones incómoda”, su trayectoria acompaña e ilustra también, en paralelo, la historia del país porque, entre otras cosas, tuvo que adaptarse y convivir con los distintos gobiernos.

-Sí, seguramente. Encima, es una oportunidad única de analizar una publicación que también acompañó de esa forma. Porque el objetivo de Billiken no es hablar de lo que está pasando en el mundo actual.

-Claro, no se detenía en lo inmediato.

-Una de las cosas que hace es entretener a través de historietas, pero también acompañar la escuela. Y a través de ese ciclo, por el año escolar, va siempre poniendo material sobre las efemérides, las fechas patrias. Pero, después, de repente, en distintos momentos, se ve claramente la influencia de lo que está pasando en el país.

-¿De qué manera se refleja eso?

-A través de las decisiones editoriales, del contenido. Y ahí se ve cómo Billiken se va adaptando y respondiendo a estas distintas situaciones. Es fascinante ver eso, sobre todo tratándose de un medio infantil.

-Se entiende, porque no es propiamente su ámbito.

-A lo mejor la gente piensa que la política no tiene lugar en un medio infantil, cuando, en realidad, está siempre ahí porque va acompañando todo lo que pasa en el país.

-Suele haber una mirada condescendiente sobre el tratamiento de la historia por parte de la revista, pero, cuando uno toma conciencia de que, en estos cien años, han colaborado o participado figuras de la talla de Gabriela Mistral, María Elena Walsh, Ernesto Sabato y hasta Quino, termina de entender porqué Billiken es parte indisoluble de la vida nacional.

-Sí, sí. Los grandes escritores, los grandes dibujantes, muchísima gente que pasó por el mundo editorial, por el mundo de los medios, pasó también por Billiken y eso lo fue formando durante tanto tiempo.

-Termina siendo un patrimonio histórico.

-Y es siempre importante recordar que, más allá de cualquier línea editorial que haya bajado, en la mayor parte de su vida, la familia Vigil, Billiken fue obra de muchísimas personas bien diversas, todas con sus perspectivas diferentes y también de distintos momentos y oportunidades de expresar lo que se quería expresar más allá de esa línea editorial.

-Lo cual no evita las oscilaciones en su trayectoria, ¿no?

-Ahí es donde vienen también muchas de las contradicciones de Billiken, que son tan fascinantes de ver, de observar en el archivo.

-Ha sido tanto el peso en nuestras vidas de Billiken que habrá quienes guarden, tal vez, grandes colecciones de la revista. ¿Te has topado con alguno?

-En realidad nadie nunca me dijo que tenía todo. Sé de mucha gente que tiene alguna colección como, por ejemplo, de la Biblioteca Billiken. Pero sí conocí, durante la investigación, a Omar Acosta, que es un súper fan de Anteojito. Es coleccionista de todos los números y, además, de todo el merchandising de esta revista, que es bastante importante también.

-Otro gran competidor que se cruza en la trayectoria de Billiken.

-Así pues, eso refuerza la noción de que, para hablar de Billiken, también hay que hablar de Anteojito y viceversa, porque son como dos caras de la misma moneda, de alguna forma.

-Hay que ubicarnos que el primer número sale el 17 de noviembre de 1919 bajo la consigna “la revista de los niños”. Parece ya la prehistoria, la Edad Media, para nosotros. Además, en sus inicios, era una propuesta más literaria que educativa, ¿no?

-Exactamente. Publicaba muchísimos cuentos por entrega, cuentos cortos. Pero después fue interesante ver que eso que publicaba en realidad eran traducciones, en su mayoría, de cuentos británicos que habían aparecido en revistas para varones de Inglaterra.

-¿Cómo era la mecánica en ese entonces?

-Los cuentos se sacaban de esas revistas sin pagar ningún derecho; se traducían y se publicaban en Billiken. Se hacía mucho en esa época en varias publicaciones. Había con una circulación transnacional de textos que iban y venían.

-¿Cuándo empieza a modificarse el perfil de la revista?

-A partir de 1925 Billiken empieza a adoptar su perfil un poquito más escolar. Es cuando entra el hijo del fundador, Carlos Vigil, que empieza con las láminas para decorar las aulas. Ahí va cambiando y va tomando ese diseño que conocemos de pasar por el año escolar, a finales de década de 1930.

-Además de las láminas, vos contás de otro producto, inspirado en antecedentes europeos, que se vuelve muy popular en aquellos años y que llega hasta hoy: las figuritas.

-¡Sí! Es muy interesante la historia de las figuritas porque es tan larga como la historia de la imprenta. Es fascinante ver los distintos usos que se van desarrollando a lo largo de tiempo en los distintos países, hasta el día de hoy, hasta los álbumes de stickers. Se puede trazar durante siglos esta historia.

-¿Cómo impactó en la trayectoria de la revista?

-Las figuritas son tan clave para Billiken, que mucha gente me cuenta de esos ritos de la infancia de recortarlas. Y yo quería ver por qué habían empezado en la revista.

-¿Por qué y cómo fue ese comienzo?

-Billiken empieza, no con las figuritas escolares que se recortaban para el cuaderno, sino con un álbum coleccionable, que saca, en 1964, en respuesta a la competencia de Anteojito. Es para atraer de nuevo a sus lectores con figuritas por entrega y la promesa de obtener un premio si el álbum está completo y luego una fiesta.

-Una respuesta, entonces, ante un cambio de circunstancias.

-Esto marca un cambio físico ante ese mundo nuevo que representa Anteojito estando, no solo en la revista, sino también en la tele.

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-Lo notable, como decíamos, es que, pese al declive de las publicaciones de papel, las figuritas han logrado mantenerse vigentes hasta los tiempos actuales.

-Sí. Además, tiene que ver mucho con esta esta materialidad del papel. Si bien ya no hay muchas revistas para los chicos, en la escuela primaria todavía se recorta, se juega con el papel, se hacen troquelados de las figuritas. Es este papel como objeto de juego lo que resulta importante ahí.

-¿Cómo trasladamos esto mismo a la situación presente de la revista?

-Pensando ahora en la transición digital esto es muy interesante, porque, si Billiken está muy ligado al papel, ¿qué es hoy Billiken más allá del papel en esta nueva fase? ¿Cómo se conserva el ADN de Billiken para que todavía siga esas tradiciones y ese ese vínculo afectivo que tiene la gente, pero también para aggiornarlo, tanto en términos de plataformas como también de su mirada al mundo?

-Un aspecto que se rescata de tu investigación es que, de entrada, Billiken tiene un sesgo importante. Su lector imaginado es masculino por defecto y, por lo general, las niñas están tratadas como una categoría aparte. Se supone que esto no responde solo al espíritu conservador de Constancio C. Vigil, su creador, sino al carácter general de la sociedad en ese momento, ¿no?

-Lo atractivo de un producto como esta revista es que, por un lado, refleja lo que está pasando en la sociedad. Es como un espejo de la sociedad. Pero también, por su circulación masiva, su perduración en el tiempo, su alcance, después pasa a formar parte de la sociedad. Es consistente con la representación de estas normas sociales y hace que se establezcan cada vez más.

-Es un ida y vuelta.

-En esa interacción de la revista como producto, es algo no solo pasivo que recibe y refleja lo que está pasando en la sociedad, sino que también contribuye a construir la sociedad.

-O sea, sirve para interpretar también a esa misma sociedad.

-Se puede observar en Billiken, a lo largo de los años, cómo van cambiando un poco las actitudes o cuando hay resistencia a los cambios. Eso, que va y viene, también es de acuerdo con quien está en el poder o también con quienes están a cargo de la revista.

-Hay algo paradójico, porque si bien a las chicas se les dibujaba un rol futuro de madre y ama de casa, de señora en la cocina, la revista contaba con un plantel femenino muy grande.

-Exactamente. Y desde el inicio. Constancio C. Vigil, el fundador, se rodeaba siempre de mujeres profesionales. También porque a él le interesaba muchísimo el campo literario, el campo de la educación y se vinculaba con gente como grandes escritoras, como Gabriela Mistral; con grandes educadoras. Quería también instalarse en este mundo.

-Un mundo, se ve, con gran influencia femenina.

-El mundo de la educación siempre tuvo una presencia femenina muy importante. Y se ven, siempre, muchísimas mujeres en el staff de Billiken y, sobre todo, en Para Ti.

-¿En que se tradujo esa riqueza femenina en los planteles?

-Muchas veces lo que están haciendo esas mujeres en su rol profesional no es un destino imaginado para las niñas que están leyendo la revista. Hay una contradicción ahí también. Un buen ejemplo de eso es la muñeca Marilú, un producto muy importante que también era parte de Billiken.

-Sí, está muy bien contada su génesis en la página 59.

-Fue la creación de una emprendedora, Alicia Larguía, una mujer empresaria. Pero Marilú es para las niñas que van a ser futuras madres e imaginan un destino de vida donde no se contempla ser empresarias. Siempre esas contradicciones están ahí presentes.

-Los distintos regalos que va a ir ofreciendo Billiken a lo largo de su trayectoria de alguna manera preanuncia lo que hoy es, por ejemplo, la Cajita feliz de McDonald’s, ¿no?

-Los regalos empiezan de una manera muy modesta y después, ya con Anteojito en la calle, hay muchísimos más y de una gran variedad.

-Terminaron siendo parte del producto habitual.

-Yo tengo anécdotas sobre los regalos. Mi favorita tiene relación con una académica de Guatemala con la que trabajo. Su padre se acuerda de haber leído Billiken en los años '70. Pero siempre los chicos se quejaban porque en la aduana les quitaban los regalos, solo llegaba la revista (ríe).

-A través de los años, a Billiken le salieron varios competidores, pero el que verdaderamente se hizo notar fue Anteojito, un producto que su creador, García Ferré, había instalado previamente en Canal 9 de Buenos Aires. No se dieron cuenta de la importancia potencial de la televisión.

-Sí, claro. Pero lo interesante es que, antes de que saliera la revista, hay una página publicitaria para el programa de tele de Antojito y Antifaz dentro de Billiken.

-Incubando al enemigo…

-Está la idea de que, a lo mejor, quizás García Ferré hubiera podido quedarse en Billiken para hacer algo con sus personajes. Pero después no se sabe exactamente qué pasó. Un mes después, salía Anteojito como revista rival.

-Después de todo, fue una competencia bastante pareja. Pero años después, cuando sale Genios con apoyo del Grupo Clarín, las desplaza muy fuertemente a ambas.

-También porque su método de distribución fue más eficaz. Y representaba una propuesta más moderna en ese momento.

-Eso ya se estaba haciendo notar, ¿no?

-Se hizo un estudio de mercado mostrando que Billiken ya en ese momento se veía como un poco vieja en comparación con Genios. Igual, esta última seguía un poco lo que había establecido Billiken en cuanto a vincularse con la escuela, con las fechas patrias, etcétera. O sea, no era una propuesta tan diferente de los que pensaríamos.

-Ya más cerca en el tiempo, Billiken debe competir con productos como Zamba, del Canal Encuentro. Y Cristina Fernández, como presidenta, para criticar la versión conservadora del pasado, alude despectivamente a “la historia de Billiken”, lo cual indica claramente cómo la revista había contribuido a la construcción del imaginario nacional.

-Es muy significativo eso. Ella, en sus discursos, hubiera podido hablar de la historia mitrista o la historia oficial o la historia de la escuela. Pero habla de “la historia de Billiken” porque sabe que, al decir eso, la gente la va a entender.

-Lo cual habla de su popularidad.

-Como decíamos, Billiken ayudó a instalar este imaginario nacional también a través del cual se conocen a los próceres, las grandes fechas nacionales. Y es muy interesante porque, hasta cuando alguien quiere hablar mal de la revista, al hacerlo te das cuenta de la de la importancia que tiene, de que es un referente.

-Además de que Billiken se haya ido desarrollando a la par de la historia argentina, también marca el signo de los tiempos. Su decadencia acompaña al descenso de los diarios de papel y de la televisión tradicional, paulatinamente reemplazados por las redes, la cultura digital, el streaming.

-Sí, sí. Por un lado, lo que se observa con las revistas en Argentina está pasando en todas partes del mundo. Encima, es un desafío aparte para los productos destinados a los niños y a las niñas porque consumen los contenidos en una forma muy diferente hoy en día. Estar al alcance de eso es un desafío enorme para las marcas infantiles.

-Otro oyente nos recuerda que, además de Billiken, compraba Patoruzito, otro ícono de la época que en tu libro se nombra muy al pasar.

-Hay estudios sobre sobre eso también, sí, claro. Pero me parece que era un producto más de entretenimiento, no tenía tan fuerte la parte escolar, no abarcaba tanto como Billiken y Anteojito.

-La vida de Billiken hoy tiene continuidad en el formato digital. Vos sos parte de este proceso. Y sos consciente de que la revista necesita modernizarse, pero sin lesionar todos los sentimientos que acumula y sigue generando su larga historia.

-Sí, es muy delicado el tema porque, por un lado, hay que tratar esto con gran respeto. El legado, el ADN de Billiken es importante. Pero también hubo temas que había que cambiar y aggiornar.

-¿En qué sentido?

-Sobre todo si Billiken quiere seguir siendo relevante y para las nuevas generaciones, porque lo que no queremos que pase es que, después, llegue un momento en que se termine esa transmisión generacional.

-Sí, adaptarse inevitablemente a los tiempos.

-Es decir, si Billiken no sale más en papel y sale en formato digital, ¿cómo es que va a llegar a los niños de hoy? Encima, si persiste en mostrar una cierta visión del mundo bastante conservadora y bastante cerrada a los cambios, eso también va a dificultar que llegue a la gente que se quiere que lo consuma hoy y que, después, lo pueda transmitir a sus propios hijos. Como siempre con cualquier producto, hay que aggiornarse.

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-Como parte de tu relación profesional con Billiken, hiciste el libro 100 Grandes mujeres latinoamericanas, algo que fue muy especial para vos.

-Ese proyecto de grandes mujeres lo hice junto con Billiken alrededor del centenario y continúa hasta hoy. La idea era ver de qué forma mi investigación de la historia de revista podía informar acerca de las decisiones que se iban a tomar para su futuro.

-¿Qué tipo de conclusiones se sacaron?

-Una cosa, más allá de las nuevas plataformas, más allá del papel, era también pensar en nuevas narrativas. Y como Billiken siempre había hablado de los grandes hombres durante cien años y casi nunca hablaba de mujeres, era bastante obvio que se podía hacer algo con ellas.

-¿Qué tipo de acciones salieron de esa idea inicial?

-Hicimos un libro, primero. Después, todo un proyecto transversal, con dibujos animados, con recursos educativos. Y eso también respetando el legado de vínculos de Billiken con la educación. O sea, proveer a maestras y maestros material de calidad, que es lo que siempre había hecho la revista cuando salía en papel.

-Finalmente, podemos mencionar los cuatro números que Billiken le dedicó a la guerra de Malvinas. ¿Qué representa en tu país de origen este episodio, al menos desde Sheffield?

-Es bastante diferente acá de allá. Se habla bastante menos. Tuvimos participación en muchas otras guerras después. El contexto es diferente.

-¿Y en lo personal?

-Yo nací en el '81. No es algo que forma parte de mis recuerdos. En el libro hablo de esa serie de historietas tan llamativas que hace Roberto Regalado para Billiken donde se relata, casi en tiempo real, lo que está pasando en la guerra.

-Con un capítulo muy especial para ustedes, ¿no?

-Uno evoca el hundimiento del Sheffield, el buque que lleva el nombre de mi ciudad y de la universidad donde yo trabajo.

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