Muchas veces usamos palabras sin detenernos a pensar en su verdadero significado, y terminamos creyendo que son sinónimos cuando, en realidad, la RAE nos dice otra cosa. Muchas personas mezclan ciertas palabras porque suenan similares y la diferencia parece sutil. Pero al analizar el contexto, se vuelve claro que no lo son.
Un ejemplo muy común es “infligir” e “infringir”, dos verbos que suenan parecido, pero que esconden diferencias importantes. La confusión entre ellos no es menor, porque cambia totalmente lo que queremos decir. Te contamos cómo diferenciar estas palabras según la RAE.
Las palabras que se escriben parecidas pero que son muy distintas, cómo diferenciarlas según la RAE
La palabra Infligir se refiere a causar un daño o un castigo a alguien. Piensa en un profesor que aplica una sanción a un estudiante, o en un accidente que provoca heridas: en esos casos, se está infligiendo algo. Por ejemplo, decir “El castigo infligido fue demasiado severo” es correcto, porque estamos hablando de un daño o pena aplicada. Según la RAE, el verbo tiene siempre un matiz de acción directa sobre alguien o algo.
Por otro lado, la palabra infringir significa violar una ley, norma o regla. Aquí no hablamos de un daño físico necesariamente, sino de romper un marco legal o establecido. Un conductor que excede el límite de velocidad no está infligiendo nada a alguien, sino que infringe la ley. Si decimos “El conductor infligió la ley”, estamos usando mal la palabra: la RAE nos corregiría. Lo correcto sería “infringió la ley de tránsito”.
RAE: ¿Por qué es importante diferenciar estas palabras?
Conocer esta distinción no es solo cuestión de gramática, sino de claridad al comunicar. Cuando escribimos un texto formal, un artículo, o incluso una publicación en redes sociales, usar la palabra correcta refleja cuidado, respeto por el idioma y credibilidad. Imagina leer un titular que diga: “El estudiante infligió la normativa escolar”. Suena raro y confunde. Pero “El estudiante infringió la normativa escolar” transmite exactamente lo que queremos decir.
Aunque infligir e infringir puedan parecer intercambiables, la RAE nos recuerda que no lo son. Cada verbo tiene su campo de acción: uno para el daño directo, otro para la violación de reglas. Aprender estas diferencias nos permite escribir con más precisión y comprender mejor lo que leemos. No es solo un detalle, es un pequeño ejercicio de respeto por el idioma, y también una forma de evitar malentendidos que, aunque parezcan mínimos, marcan la diferencia.




