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Las nuevas guías alimentarias y el plan de Mendoza para llevar la educación nutricional a las aulas

Los alimentos ultraprocesados son considerados los responsables del aumento de la obesidad. Estados Unidos recomendó más proteínas, verduras y frutas en la dieta

Las nuevas guías alimentarias en Estados Unidos- que se conocieron esta semana- marcan un giro significativo en la forma de entender la alimentación saludable: priorizan el consumo de verduras, frutas, carnes y grasas naturales, y desalientan los alimentos ultraprocesados, altos en azúcares, sodio y grasas industriales. Esta orientación, basada en evidencia científica reciente, coincide con políticas que ya se vienen desarrollando en Argentina y, particularmente, en Mendoza, donde la obesidad es abordada como una problemática de salud pública por ley.

En la provincia, la ley 9.525 refuerza la prevención y promoción de la salud con un enfoque integral, poniendo especial énfasis en la creación de entornos escolares saludables. La normativa reconoce a la obesidad como una enfermedad de origen multicausal y multisectorial, y propone abordarla a través de la educación alimentaria, la promoción de la actividad física y el control de la publicidad de alimentos poco saludables, especialmente aquellos dirigidos a niños y adolescentes.

Yanina Mazzaresi, a cargo de la Dirección de Prevención y Promoción de la Salud, explicó a Diario UNO que los cambios en las recomendaciones alimentarias “vienen a mostrar lo que ya dice la evidencia científica y lo que incorporan los manuales de la Organización Panamericana de la Salud: lo que realmente nos está haciendo daño son los excesos de azúcar y el consumo de productos ultraprocesados”.

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La nueva guía alimentaria publicada esta semana por el gobierno de Estados Unidos.

La nueva guía alimentaria publicada esta semana por el gobierno de Estados Unidos.

Volver a los alimentos reales y simples

En ese sentido, destacó la importancia de “volver a los alimentos frescos, incorporar frutas y verduras, y entender que incluso las grasas naturales (como la manteca), consumidas en cantidades adecuadas, no son las responsables del problema”.

"Las nuevas guías estadounidenses toman esta evidencia y refuerzan una línea que ya se trabaja en el país, junto con herramientas como el etiquetado frontal de alimentos, que advierte sobre productos que no son beneficiosos para la salud y permite a los consumidores tomar decisiones más informadas. Esto también interpela a la industria alimentaria y genera la posibilidad de elegir mejor”, señaló Mazzaresi.

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Una alimentación saludable debe ir acompañada con ejercicio físico regular. Este cambio de hábitos ya se enseña en las escuelas como parte del programa de entornos saludables.

Una alimentación saludable debe ir acompañada con ejercicio físico regular. Este cambio de hábitos ya se enseña en las escuelas como parte del programa de entornos saludables.

Desde el área de Promoción de la Salud remarcan que la base de una alimentación saludable puede construirse con productos simples y accesibles: frutas y verduras de estación, combinadas con huevos, lácteos como leche y queso, y alimentos frescos fundamentales en edades de crecimiento, con gran énfasis en las proteínas animales y vegetales.

“No se trata solo de qué comemos, sino también de cómo lo hacemos: comer lento, en un entorno adecuado, y acompañar con actividad física y bienestar emocional”, agregó.

Escuelas: entornos de alimentación saludable

Mendoza lanzó el año pasado el programa de Escuelas Promotoras de Salud, con el objetivo de mejorar los hábitos desde edades tempranas. Además, Mazzaresi adelantó que en 2026 la provincia implementará asesorías en salud, intensificando las acciones educativas en espacios comunitarios, como ya lo son las meriendas en los kioscos saludables. Como parte de esta estrategia, ya se incorporaron 101 agentes sanitarios que trabajan no solo sobre la alimentación y el ejercicio, sino también sobre el estado emocional y el cambio colectivo de hábitos.

Así, tanto las nuevas guías internacionales como las políticas locales convergen en un mismo mensaje: volver a lo simple, a los alimentos frescos y a modos de vida más saludables como eje central para prevenir la obesidad y mejorar la calidad de vida de la población.