Los humedales son conocidos como “los riñones del planeta Tierra”. En Argentina, estos ecosistemas clave cubren cerca del 21% del territorio, pero aún carecen de una ley de protección integral. En ciertas regiones de los Andes, donde el agua escasea, su valor se vuelve aún más crítico.
Ante esta falta de resguardo, un grupo de mujeres decidió tomar la protección de los humedales de la puna en sus propias manos. Como principales gestoras del agua y también como ganaderas en ecosistemas áridos, trabajan a más de 3.000 metros de altura, sosteniendo la vida en condiciones extremas.
Las guardianas de los humedales de la puna: instalan bombas de agua solares a 3.000 metros en medio de los Andes
Desde 2017, el Programa Conservando los Humedales Altoandinos, liderado por la organización Wetlands International LAC, desarrolla acciones de manejo sustentable del pastoreo y restauración de vegas y bofedales. Además, promueve el empoderamiento de las comunidades locales de Jujuy. En este marco, capacita a mujeres en la instalación, uso y mantenimiento de bombas de agua solares en los Andes.
En la región de la puna, estos sistemas funcionan de manera autónoma gracias a la radiación solar. El uso de bombas solares favorece la conservación de los humedales. Evita la excavación de aguadas profundas hasta la napa freática, lo que reduce la evaporación y la contaminación del agua subterránea. Al mismo tiempo, mejora el acceso al recurso hídrico y libera tiempo para que las mujeres puedan destinarlo a su educación, su salud y su desarrollo personal y económico.
La importancia de los humedales de la puna argentina
En muchas comunidades de los Andes, las mujeres son responsables de la gestión de los servicios ambientales. Su vínculo con el ecosistema es directo: de los humedales obtienen agua, alimentos, materiales para la construcción y recursos para sus artesanías. Hasta hoy, 76 fincas ya cuentan con un uso más eficiente del agua gracias a la instalación de estas tecnologías, marcando un cambio silencioso pero profundo en el equilibrio entre comunidad y naturaleza.
Hoy, los humedales de la puna atraviesan transformaciones aceleradas y profundas. El uso del suelo cambia al ritmo de dinámicas sociales y económicas cada vez más complejas, cuyas consecuencias sobre el equilibrio entre comunidad y ambiente todavía no se comprenden del todo.
Durante generaciones, la vida en estos territorios se sostuvo en la ganadería y la minería artesanal, prácticas ligadas al tiempo, al conocimiento local y a una relación directa con la tierra. Pero ese escenario está cambiando: la tecnificación y la lógica global avanzan, abriendo paso a la minería a gran escala y a un turismo cada vez más intensivo, que redefine el paisaje y también las formas de habitarlo.






