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Una tortuga laúd en la playa.
A diferencia de otras tortugas marinas, su caparazón no es duro ni está formado por placas óseas, sino que es una estructura flexible cubierta por una piel gruesa con textura similar al cuero, lo que le otorga su nombre.
Esta especie tiene una distribución amplia y puede encontrarse en los océanos Atlántico, Pacífico e Índico, llegando incluso a aguas frías cerca de Islandia y Noruega, aunque su hábitat principal son las zonas tropicales y subtropicales. Tiene un ciclo de migración impresionante, ya que recorre miles de kilómetros entre sus zonas de alimentación y sus áreas de anidación.
La dieta de la tortuga laúd se compone principalmente de medusas, lo que la convierte en un depredador clave para el control de estas poblaciones marinas. Su faringe está adaptada con estructuras espinosas que evitan que las medusas resbalen antes de ser ingeridas. Además, puede sumergirse a más de 1,200 metros de profundidad, una capacidad excepcional para una tortuga.
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La tortuga más grande del mundo es una especie de la familia Dermochelyidae.
Esta especie tiene la habilidad de regular su temperatura corporal, lo que le permite sobrevivir en aguas mucho más frías que las que normalmente habitan otras tortugas marinas.