A favor de que se apliquen más restricciones para evitar la circulación de más gente y con un sentido reclamo a la ciudadanía para que cesen los encuentros sociales, Ariel Chena, jefe de terapia intensiva del hospital Lagomaggiore contó con el sector a su cargo está totalmente ocupado, sin lugar para un paciente más. Las 21 camas disponibles tienen a enfermos de coronavirus mientras que los que padecen otras patologías y necesitan ese servicio son derivados a las unidades coronarias, que han sido adaptadas.

La cruda realidad descripta por Chena es la que se vive hoy en todos los centros asistenciales del país, con algunos matices diferenciales. "Hay días en que entran 12 o 13 pacientes y sin bien algunos salen, si tuviéramos un promedio de ingreso a terapia intensiva de 10 pacientes por día, no hay sistema de salud que pueda sostener esa demanda, es imposible. En el Lago tenemos 21 camas y están todas ocupadas".

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Los médicos estamos en un escenario de mucha angustia, emocionalmente extenuante. Es decepcionante ver que la Arístides a la noche está llena, que la gente sigue circulando como si nada, que se siguen juntando. Entonces uno piensa que esto no va a parar. Mientras haya circulación habrá más contagios y más enfermos Los médicos estamos en un escenario de mucha angustia, emocionalmente extenuante. Es decepcionante ver que la Arístides a la noche está llena, que la gente sigue circulando como si nada, que se siguen juntando. Entonces uno piensa que esto no va a parar. Mientras haya circulación habrá más contagios y más enfermos

El profesional amplió su explicación: "Estamos enfrentando a una segunda ola de una enfermedad que es nueva. El año pasado empezamos con tratamientos que al poco tiempo resultaban estériles, o negativos y hasta quedaban obsoletos. Es sumamente complejo porque el médico siempre trabajó con certezas sobre los tratamientos adecuados y el coronavirus es una enfermedad que viene sin certezas de tratamiento, de cuándo va a parar, si es estacional, si estamos bien equipados y si vamos a poder brindarles asistencias a todos".

En una nota con Radio Nihuil el doctor sumó que "a lo descripto se agrega el cansancio físico y emocional que es muy importante". No obstante aclaró que se sienten muy apoyados y cuidados por las autoridades del hospital.

Una de las decisiones más duras que debemos tomar es determinar cuándo un paciente tiene chances de sobrevivir o no. En aquellos que tienen 80 años y sufren demencias, están con múltiples infartos y postrados, el virus hace estragos en sus sistema inmunológico. Y ya sabemos que ocupar una cama de terapia intensiva con ese paciente es negarle la opción, por ejemplo, a una embarazada que llega con Covid Una de las decisiones más duras que debemos tomar es determinar cuándo un paciente tiene chances de sobrevivir o no. En aquellos que tienen 80 años y sufren demencias, están con múltiples infartos y postrados, el virus hace estragos en sus sistema inmunológico. Y ya sabemos que ocupar una cama de terapia intensiva con ese paciente es negarle la opción, por ejemplo, a una embarazada que llega con Covid

Chena contó que "la segunda ola ya está alcanzando también a pacientes más jóvenes, con un promedio de entre 40 y 50 años y hasta llega a menores de 30 que tienen comorbilidades previas. El flujo de pacientes no cesa".

Las restricciones

Ariel Chena reclamó: "Por favor dejemos de discutir si las vacunas sirven o no, si las restricciones sirven o no. Son discusiones estériles porque estamos discutiendo sobre las únicas herramientas que tenemos. El sistema de salud está estresado al máximo. Si estuviera en mis manos, sin dudas tomaría más restricciones. Restricciones que tienen que ser a la circulación, no digo a la economía, pero sí a la circulación con fines recreativos, que no puede sostenerse más en el tiempo. Por lo menos una restricción que dure 15 días".