Las plantas que lucen encantadoras y resistentes en invierno son una prueba sobre la sabiduría de la naturaleza. Algunas especies sobreviven gracias a la mano del jardinero y la protección del hogar. Sin embargo, existen plantas que pasan el invierno en el como si nada e incluso florecen.
La planta nativa de Japón que florece en invierno y llena de vida el jardín
Esta planta elegante y resistente destaca por sus flores invernales y su fácil adaptación al jardín por lo que resulta una opción ideal para los jardineros

La camelia (Camellia x williamsii ‘Brigadoon’) es una de esas plantas que parecen desafiar las estaciones. Mientras gran parte del jardín descansa en invierno, ella despliega flores grandes, rosadas y perfectamente formadas, aportando color y vida en los meses más fríos.
Curiosidades de la camelia
Se trata de una especie híbrida, originada a partir de especies asiáticas, que combina lo mejor de sus antecesoras: resistencia, abundante floración y una notable tolerancia al frío. Tiene un porte elegante, con hojas verdes brillantes durante todo el año, lo que la convierte en una opción ornamental incluso fuera de su época de floración.
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Uno de los aspectos más interesantes de esta planta es su capacidad de florecer durante varias semanas. A diferencia de otras camelias más delicadas, ‘Brigadoon’ soporta mejor las bajas temperaturas y mantiene sus flores en buen estado por más tiempo. Esto la hace ideal para jardines en climas templados a frescos.
Cuidados de la planta
En cuanto a sus cuidados, prefiere ubicaciones con sombra parcial o luz filtrada. El sol directo intenso puede dañar sus hojas y flores, por lo que es mejor plantarla bajo árboles o en sectores protegidos. El suelo debe ser ácido, bien drenado y rico en materia orgánica.
Uno de los cuidados fundamentales tiene que ver con el riego. Necesita humedad constante, pero sin encharcamientos. Durante el verano conviene aumentar la frecuencia, mientras que en invierno basta con mantener el suelo ligeramente húmedo. Un buen acolchado ayuda a conservar la humedad y proteger las raíces.
Otro punto importante es la poda, que debe ser ligera y realizarse después de la floración. Esto favorece un crecimiento equilibrado y estimula nuevas flores para la siguiente temporada.