El aster trepador o margarita de otoño, cuyo nombre científico es Ampelaster carolinianus, es una especie nativa del sureste de Estados Unidos, que se ha extendido al mundo entero. No es una enredadera que no se enrosca, pero trepa fácilmente por cualquier soporte disponible.
Esta planta puede crecer y trepar hasta tres metros o más. Crece a lo largo de cercas, enrejados o muros en busca de soporte, aunque cuando no se puede agarrar de nada, simplemente se inclina y se extiende por el suelo.
Desde finales del verano, y a menudo hasta la primera helada, incluyendo el otoño, esta planta produce una gran cantidad de flores de color rosa pálido y lila. Si quieres tener un jardín colorido, explora los cuidados de la planta.
Cuidados de la planta
Los expertos de Verdecora revelan que la margarita de otoño es una planta rústica que florece casi sin exigencias. Lo primero que debemos saber es que generalmente sobrevive en torno a los dos años, por lo que saber ese detalle nos evitará una decepción.
Para poder desplegar sus características flores, el Aster demanda contar con un buen grado de luminosidad. No confundamos esto con sol directo ya que, especialmente en los meses de verano, no es recomendable que reciba directamente luz solar.
El aster puede crecer en cualquier tipo de suelo. Sin embargo, si quieres velar por el bienestar de la planta y disfrutar de su floración es imprescindible plantarlo en un sustrato bien aireado y enriquecido con humus de lombriz.
La pauta de agua es uno de los cuidados del aster que debemos vigilar de cerca, y la razón es sencilla: varía sustancialmente según el momento del año. En primavera y verano, tres o cuatro riegos a la semana están bien, mientras que en otoño e invierno hay que disminuir la frecuencia a uno o dos riegos semanales.






