¿Hay un nuevo modelo de gobernador? El 4° año de gestión, que inicia mañana, lo obliga a ciertos cambios, pero siempre con el facón.

La obligada ductilidad de un señor obcecado

Por UNO

Sí, señoras y señores, hay un Cornejo más flexible.

Es el Cornejo que no dudó en dar marcha atrás con la decisión de empezar las clases el 18 de febrero cuando vio que la casa se le podía llenar de humo.

O el que se dio cuenta de que al lanzamiento del Mendotran le faltaba mucho para ser presentado como un nuevo y eficiente sistema de transporte público. Y rápidamente lo postergó para enero.

O el Cornejo radical que sabe que es el momento más delicado pero a la vez más necesario para renovar los votos de confianza con sus socios de Cambiemos.

Es el Cornejo que disfruta de las excentricidades apolilladas del peronismo mendocino, un partido que tras entregarle la conducción de esa agrupación a los kirchneristas, ahora se dedica a boicotearlos.

Pero a la vez es el conductor férreo que, paradójicamente, no logra imponer una figura para que lo suceda en diciembre de 2019.

La mueca

Se trata éste de un modelo de Cornejo que podríamos llamar "el del cuarto año de gestión".

Es la etapa que comenzará este lunes 10, pero que a modo de avance promocional ya ha mostrado algunas de sus nuevas virtudes (obligadas por las circunstancias).

Esta versión viene con más plasticidad, con cierta amplitud de diálogo (tampoco la exageración, claro) y, por supuesto, las renovadas zorrerías cornejistas, con alguna que otra sonrisa forzada a modo de cotillón.

Para decirlo en términos de marketing diríamos que Cornejo es una marca registrada pero que, como toda marca, requiere de refresques y de afeites regulares para estar a tono con el demandante -y mudable- mercado de votantes.

La rosca

Ingresamos a un año de campaña permanente y Cornejo ya tiene doble trabajo.

Ser y parecer.

Por un lado ser el Cornejo indomable de siempre y no sacarle la lupa a todo el entramado de la administración pública, a la que ha adecentado como pocos. Cornejo tiene "ojos" y "orejas"en todas las dependencias del Estado.

Y por otro lado, está obligado a parecer diplomático y dúctil, supuestamente presto para el consenso.

Por estos días el jefe de los diputados nacionales de Cambiemos, el ex peronista Emilio Monzó, ha dicho una frase que le debe haber gustado a Cornejo.

Dice así: "Los acuerdos políticos no se logran en las redes sociales. Se logran, en cambio, en la rosca política cotidiana".

¡A parir!

¿Se acuerda, lector, cuando los empresarios españoles con intereses comerciales en la Argentina se quejaban de las actitudes poco previsibles del presidente Néstor Kirchner?

Por aquel entonces esos ejecutivos lanzaron una famosa frase que decía: "Este Kirchner nos ha puesto a parir".

A su manera y desde el 10 de diciembre de 2015 Cornejo puso a medio mundo a parir en Mendoza.

Es que tras 8 años de dos de las más esperpénticas administraciones peronistas que se recuerden en la provincia, este gobernador no podía hacer otra cosa que cirugía mayor en el Estado mendocino.

La dificultad del delfín

Una de las cosas que más le va a costar en su cuarto y último año de mandato será la de imponer a quien es desde hace tiempo su candidato a dedo para que lo suceda en la Gobernación: el ministro Martín Kerchner.

Por lo pronto ya le ha salido a la cancha un grupo no menor de radicales y de asociados al PRO que no están de acuerdo con ese dedo.

Quieren internas. O las PASO. O rosca para definir candidatos.

La contra pacífica

Los rebeldes están comandados por el radical Julio Cobos ("es de amianto, siempre sale parado y sigue dando bien en las encuestas ", aseguran por lo bajo en el Gobierno) y el macrista Omar De Marchi, que es el candidato de la Casa Rosada para ocupar el sillón de San Martín.

Están acompañados por una serie de personajes políticos que de una u otra manera han ido quedando heridos durante los tres años de gestión cornejista, como la vicegobernadora Laura Montero, una especie de malquerida de los cornejistas más duros.

Estos rebeldes han aclarado que su aparición en el escenario oficialista no tiene ningún interés rupturista sino que buscan oxigenar la coalición en Mendoza con más diálogo.

El obcecado

Lo cierto es que no quieren que Cornejo les enzoquete a Kerchner como candidato a gobernador sin antes haber pataleado.

El ministro Kerchner es un técnico valorado en lo suyo (los números), pero con escaso pinet por el lado del carisma o de la labia para convencer al electorado.

No tiene arrastre ni habilidad seductora y eso es algo que no se compra en los shoppings.

Sin embargo Cornejo mira ejemplos exitosos de obcecación.

Recuerda que Macri confió ciegamente en un insulso como Esteban Bullrich, que le terminó ganando las elecciones de senador nacional nada menos que a Cristina Kirchner en 2017.

O cuando el peronista antikirchnerista Francisco De Narváez le ganó a Néstor Kirchner las legislativas a diputado nacional de 2009.

Sin reposo

Lo concreto es que el 2019 obligará a Cornejo a reinventarse políticamente todos los días para que su marca a fuego quede en el lomo del Barrio Cívico. Pero para eso deberá barajar a diario. Hoy será el férreo que conocimos estos tres años. Mañana se transmutará en el negociador rosquero y dúctil. Y así.

Pero no esperen verlo sin escudo y espada al cinto cada día de la vida política que le espera en el cuarto año.