En el corazón del noroeste argentino, entre montañas áridas y cielos intensamente azules, se esconde uno de los tesoros arqueológicos más impactantes de la Argentina. Se trata del complejo precolombino más grande del país, un sitio que guarda siglos de historia indígena y resistencia.
Muchos viajeros recorren la región atraídos por sus paisajes, pero pocos conocen la magnitud cultural de este lugar, considerado uno de los asentamientos indígenas más importantes del territorio nacional. Sin duda se encuentra en una provincia clave para Argentina donde además de resguardar en su interior un tesoro preciado antiguamente, tuvo lugar la independencia del país.
La histórica provincia argentina que alberga las ruinas precolombinas más grandes del país
A tan solo 180km de la Ciudad de San Miguel de Tucumán, en los Valles Calchaquíes, se encuentra una joya de la historia prehispánica que data de 800 años después de Cristo, alcanzando gran desarrollo social y económico.
Este lugar, es una parada que sí o sí debes hacer si vas a esta provincia. Se trata de Las Ruinas de los Quilmes. El vestigio de una antigua ciudad prehispánica construida por el pueblo originario Quilme, que habitó la zona mucho antes de la llegada de los españoles. Este complejo arqueológico se extiende sobre la ladera de un cerro y llegó a albergar a miles de personas.
Estas ruinas representan el mayor asentamiento precolombino conservado en Argentina y uno de los más relevantes de Sudamérica. El pueblo Quilme formó parte de las comunidades diaguitas que resistieron durante décadas el avance del Imperio español. Tras largos enfrentamientos conocidos como las Guerras Calchaquíes, muchos de sus integrantes fueron obligados a trasladarse hacia la actual provincia de Buenos Aires, donde hoy existe la ciudad de Quilmes. Sin embargo, hacia el año 1600 periodo de gran expansión llegó a tener 3000 habitantes en el área urbana y 10000 en los parajes más cercanos.
Un dato curioso que el museo cuenta respecto a su historia es que, en 1480, cuando llegaron los incas impusieron el idioma quechua y que en 1535 sufrieron la llegada de los españoles. En el año1665, tras la dominación española, la ciudad había quedado abandonada.
Pues un terrateniente en ese entonces dijo que aquellas tierras eran de él, le hizo juicio al Estado, lo ganó y tras indemnizarlo le expropiaron las 216 hectáreas que ahora son Patrimonio del Estado Provincial y que en 1978 se abrieron al turismo administradas por el ente oficial.
Recién en 2008 tras una asamblea, la gente del lugar tomó posesión de la Ciudad Sagrada y volvió a mostrarlo al público en medio de fisuras e idas y vueltas en la misma comunidad.






