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Curiosidades históricas

La historia que une al cementerio de Capital con la reina Máxima

Aunque suene muy extraño, existe un hilo conductor que hace verosímil este relato. Una placa apenas visible en una tumba del cementerio de la Ciudad, así lo testifica.

Con sus 175 años, el cementerio de la Ciudad de Mendoza alberga miles de historias, mitos y curiosidades que duermen esperando que alguien se acerque. les quite el velo del olvido, y las reviva para volver a ser relatadas.

Así, entre los pasillos olvidados, que ya poca gente visita, hay una historia de esas que vale la pena contar, y es la que une a la reina Máxima de Holanda, con el cementerio de la Capital y el Cerro de la Gloria. Una triada que parece imposible, pero que una placa perdida en la ciudad de los muertos la testifica.

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El bisabuelo, Máxima y el Cerro de la Gloria

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Para saber cómo llegaron los restos de Amadeo Zorreguieta, bisabuelo de la Reina Máxima de Holanda, al cementerio de la Ciudad de Mendoza, hay que desandar un largo camino, que se remonta a la Capital Federal, a fines del siglo XIX. El encargado de relatarla fue Jesús Morales, el historiador responsable de las visitas guiadas y temáticas que se pueden hacer todos los martes en el cementerio.

Zorreguieta era un abogado, nacido en Salta, pero que se instaló en Buenos Aires luego de terminar su carrera. En esta ciudad, se casó con Máxima Bonorino -de quien la Reina de Holanda heredó su nombre- una dama de la alta sociedad, con quien tuvo dos hijos: Berta y Juan Antonio (abuelo de Máxima).

En 1898, Zorreguieta fue convocado por gente de su entorno, a instalarse en Mendoza, y su destino era el de no pasar desapercibido en la vida política de la provincia.

Apenas llegó a Mendoza, fue nombrado secretario de la municipalidad de la Ciudad. Luego, en 1905, fue electo concejal y más tarde, intendente, pero por un lapso de tiempo muy corto, desde agosto ya diciembre de 1910.

La parte más interesante de la gestión pública del liberal Amadeo Zorreguieta, la realizó, sin dudas, durante su paso por el ministerio de Obras Públicas de Rufino Ortega. Es que fue en ese período que se erigió en el monumento al Ejército de los Andes, en el antiguo Cerro del Pilar, actualmente, Cerro de la Gloria.

Zorreguieta fue el encargado de gestionar la construcción del monumento, realizado por el uruguayo Juan Manuel Ferrari. Con él colaboró un equipo de artistas argentinos integrados por Juan Carlos Oliva Navarro, Víctor Garino, Víctor Calistri, Víctor Guarini y Víctor Cerini. También lo integró el ingeniero José García, quien fue el encargado de fundir el metal de la estatua de San Martín.

Los ultimos años

Una vez concluido su periodo en la función pública, Amadeo se dedicó a la actividad privada, pero siguió ligado a la política, actividad que le apasionaba.

Allá por 1923, la familia Zorreguieta - Bonorino sufrió la pérdida de la hija mayor, Berta, que en ese momento tenía 26 años. En tanto el hijo varón partió a Buenos Aires, para contraer matrimonio con María Cesina Stefanini Borela, con la que tuvo dos hijos: Jorge (el padre de la reina Máxima de Holanda) y Alina Berta.

En cuanto a Amadeo, continúa viviendo en Mendoza, realizando actividades sociales en el Jockey Club, y teniendo una vida política y cultural muy dinámica.

Falleció el 13 de abril de 1951, a los 83 años. Sus restos fueron sepultados en el cementerio de la Ciudad de Mendoza, donde se los conserva, pero hay que buscar un poco más allá de lo que muestra lo evidente para encontrarlo: su placa es pequeña y apenas un recordatorio dentro de un monumento mayor.