En un acto que ha conmovido a las redes sociales y a la comunidad académica, la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB) de Medellín celebró una ceremonia sin precedentes. No se trataba de un estudiante de ingeniería o derecho, sino de Pontificio, un carismático gato.
Tras años de "custodiar" los pasillos de la universidad, esta mascota recibió su diploma simbólico como egresado de honor, en un acto que conmovió a todos.
El gato que se graduó con honores tras años en la universidad
Pontificio no era un gato cualquiera; era la mascota oficial de facto del EcoCampus. Durante casi una década, este felino fue testigo de exámenes finales, entregas de proyectos y las cotidianidades de miles de jóvenes que encontraban en su ronroneo un alivio al estrés académico.
Su presencia transformó la percepción del bienestar de una mascota dentro de la universidad, demostrando que el respeto por la vida silvestre y doméstica puede integrarse perfectamente en el entorno educativo.
La decisión de otorgarle este título simbólico no fue solo un gesto de afecto. Al ser un gato de edad avanzada, las autoridades universitarias y el equipo de bienestar animal determinaron que el campus ya no era el lugar ideal para su bienestar físico.
Ahora, como un distinguido egresado, este gato vivirá su etapa de vejez bajo el cuidado de una familia adoptiva que le proporcionará la atención médica y la tranquilidad que un animal de su edad requiere.
La "graduación" marcó su retiro oficial de la vida pública para trasladarse a un hogar permanente. "Pontificio nos enseñó que una universidad no solo se compone de libros y aulas, sino de los seres que la habitan y la llenan de vida", comentó un estudiante durante el evento de despedida.
De animales callejeros a mascotas universitarias
Históricamente, el gato ha sido un habitante común en grandes instalaciones, pero hoy la visión ha cambiado. Ya no se trata solo de "alimentar a un callejero", sino de integrar a la mascota dentro de un ámbito, como en este caso.
Este cambio asegura que las mascotas reciban atención veterinaria, esquemas de vacunación y, como vimos con Pontificio, una jubilación digna cuando el entorno académico se vuelve ya agitado.





