La obsesión por las proteínas en Estados Unidos ya no es solo una moda de redes sociales. Cafeterías que venden bebidas con proteína añadida, snacks enriquecidos y productos “doble proteína” forman parte de un fenómeno que ahora impacta en la alimentación oficial del país.
La fiebre de las proteínas impulsa un giro histórico en la alimentación y divide a expertos en salud
La fiebre de las proteínas cambia la alimentación oficial en Estados Unidos y abre debate científico sobre salud, grasas y efectos a largo plazo
La fiebre de las proteínas llega a la política alimentaria
La nueva edición de las Guías Alimentarias estadounidenses dejó atrás el esquema tradicional que priorizaba cereales y promovía la moderación de grasas saturadas.
El nuevo enfoque propone una ingesta diaria de entre 1,2 y 1,6 gramos de proteína por kilo de peso corporal y revaloriza carnes rojas, huevos y lácteos enteros bajo el lema de “terminar con la guerra a la proteína”. De esta forma la tendencia cultural terminó influyendo en la política pública.
Qué dicen los expertos sobre proteínas y salud
Andrea Deierlein, directora de Nutrición de Salud Pública en la Universidad de Nueva York, explicó que las dietas altas en proteínas suelen reaparecer cíclicamente como tendencia. Ya en 1933 un médico defendía en la prensa una dieta rica en carne magra para bajar de peso, un discurso que hoy vuelve con fuerza amplificado por redes.
Según informa EFE, algunos estudios muestran que una alimentación rica en proteínas puede elevar hormonas como la GLP-1, vinculadas a la saciedad. Sin embargo, Deierlein advierte que aún falta información sobre los efectos a largo plazo.
El giro oficial generó debate. Durante décadas, las autoridades sanitarias recomendaron limitar grasas saturadas para reducir riesgos de obesidad, diabetes y enfermedad cardiovascular.
La Asociación Americana del Corazón insiste en priorizar proteínas vegetales, mariscos y carnes magras, y limitar productos con alto contenido graso.
El desafío no está en demonizar ni glorificar un nutriente, sino en sostener una alimentación equilibrada y basada en datos sólidos.
Alimentación, mercado y cultura del “extra proteína”
El fenómeno también tiene una dimensión económica. Según el estudio “The Protein is Extra”, el 49 % de los consumidores estadounidenses considera la proteína un ingrediente premium por el que está dispuesto a pagar más, aunque el 65 % cree que los productos enriquecidos son costosos.
En promedio, los estadounidenses gastan 50 dólares semanales en productos proteicos, y el 42 % suele elegir opciones con “doble proteína”, porcentaje que sube entre los más jóvenes.
Pero algunos expertos advierten que centrar la alimentación en proteínas animales puede desplazar nutrientes esenciales como la fibra, clave para la salud intestinal y metabólica.
La fiebre de las proteínas muestra cómo las tendencias culturales pueden redefinir políticas de alimentación y debates de salud pública. Entre evidencia científica, marketing y redes sociales, la conversación nutricional se volvió más compleja.
Fuente: EFE.




