Hay personas que siguen una rutina de manera estricta porque consideran que eso les traerá buena suerte, al igual que incorporar cábalas porque como dieron resultados positivos en una oportunidad, esperamos, vuelva a repetirse la buena fortuna. Sin embargo, a veces los cambios también pueden sorprendernos con consecuencias impensadas. Así lo marca su historia, ahora, con dólares en sus bolsillos.
La historia de una mujer amante a la rutina
Una mujer que reside en Baltimore, de Maryland, Estados Unidos, sentía que la suerte la había abandonado. Es que continuaba comprando religiosamente los boletos de su juego de lotería favorito, pero los resultados estaban sumamente alejados de los deseados.
Su rutina siempre era la misma: salir de casa, trasladarse en su auto por las mismas cuadras mientras sintonizaba su música favorita en la radio local. Por cada metro en el que se acercaba al local de Mega Multiplier ubicado en la estación de servicio Hunt Valley Exxon, en Cockeysville, su esperanza aumentaba ya que soñaba con volver a sacar un ticket ganador.
La mujer siempre acudía a las máquinas de Fast Play, estrategia que le había otorgado grandes y numerosas victorias, pero esta vez - una vez más - la suerte no estuvo de su lado: su boleto no resultó ganador. El desconsuelo parecía eterno.
Cambió su rutina y cambió su suerte
A pesar que la mujer expresó que "Mega Multiplier ha sido muy afortunado para mí", no pudo ocultar su desazón cuando el boleto comprado no fue el ganador. Y ante esto reaccionó: "No quería rendirme, ¿sabes?". Y es por eso que, a pesar de estar a punto de irse, regresó sobre sus pasos al cambiar de opinión.
"Me detuve y volví a la máquina expendedora para buscar otro boleto", pero en esta oportunidad, eligió otro juego: un boleto de Casino Royale Slots Fast Play. Cerró los ojos, respiro hondo y su sorpresa no tuvo fin: ganó el jackpot progresivo de $248.208 mil dólares.
Y la ganadora explicó su reacción inmediata: "Simplemente cerré los ojos y comencé a agradecer a Dios". Es así que la mujer que se animó a cambiar su rutina puede expresar con una sonrisa que "no le entra en la cara": "Ahora puedo estar completamente libre de deudas y tener una jubilación cómoda. Esta es una bendición tremenda".
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