Marca registrada

La cuarta generación de Los Barbera se expande desde Mendoza al mundo

Los Barbera son ícono de la mendocinidad. A partir del negocio de la gastronomía que aprendieron de sus antecesores, los integrantes de la cuarta generación fundan y potencian nuevas unidades de negocios con Grupo Broda. Santiago, Joaquín, Florencia y Martín se sentaron a la mesa con Diario UNO para contar cada detalle

Decir Los Barbera en Mendoza es como decir Coca-Cola o Maradona en el mundo. Marcas registradas. Porque en mayor o menor medida, los mendocinos saben de aquella nona Fernanda, que llegó desde Italia hace más de 70 años con sus recetas mágicas y rendidoras en las manos; porque luego conocieron a la imprescindible María Teresa con su empuje irreductible y su sapiencia gastronómica fatta in casa y porque, con el paso de los años, conocieron a la descendencia, especialmente a quienes siguieron el linaje de la buena mesa: Fernando y Beatriz. Tres generaciones que van dando frutos saludables: la cuarta generación de Los Barbera que, lejos de ceñirse al negocio del buen comer, se expande y crece.

Martín, Joaquín, Florencia y Santiago Barbera son bisnietos de Fernanda, nietos de la mamma Teresa, sobrinos de Beatriz e hijos de Fernando, que se acerca a la mesa tendida, saluda y se va para seguir con lo suyo. Y en el idioma de Los Barbera, "seguir con lo suyo" es laburar.

El mediodía del viernes comienza a nublarse lentamente en el Parque San Martín, donde la cuarta generación -que compone el Grupo Broda junto con Fernando Barbera- recibe a Diario UNO. Al aire libre, las mesas del restorán Bosco -emprendimiento familiar que comenzó a funcionar un mes antes de la pandemia- se van poblando de sabores variados. Jamón crudo, empanadas de quinoa y salmón y la hospitalidad a flor de piel. Bienvenidos a la mesa.

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El restorán Bosco de la cuarta generación de Los Barbera funciona en el Parque San Martín.

El restorán Bosco de la cuarta generación de Los Barbera funciona en el Parque San Martín.

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Los Barbera, en marcha

Hace poco, Broda inauguró su primer Frat, almacén de cercanía que es como un buen vecino, que con sus servicios apuesta a mejorar la calidad de vida. El segundo está encaminado y pronto habrá más aperturas.

- Pero es más que un almacén porque tiene un costado social importante...

- Frat es un proyecto particular que nos gusta mucho. Ahí hacemos la contratación de mujeres que son cabeza de familia y mayores de 45 años que no han tenido oportunidades laborales y es un ganar-ganar (win-win, como se dice en el mundo de los negocios) porque permite que esas familias tengan un segundo ingreso o que esas mujeres puedan independizarse, lo que les cambia mucho la vida. Que sean parte de nuestro equipo genera un ambiente laboral muy bueno y atención al cliente espectacular porque son gente con gran vocación de servicio.

- Son la cuarta generación familiar que sigue adelante, algo inusual en el mundo de los negocios donde, sabido es, a veces la segunda o la tercera suelen poner fin y cerrar puertas y marcas históricas...

- Cuando elegimos ir juntos en este viaje coincidimos en que compartimos un destino de propósito: de tener una empresa querida por los mendocinos y que les haga bien a Mendoza y al mundo; también el camino nos parece importante y ahí compartimos, como familia, valores que nos llevan a rodearnos de gente muy linda, y, además, saber y elegir con quiénes lo transitamos. A pesar del Covid y de otras vicisitudes, en cinco años de trabajo y desarrollo nos encanta saber que pasamos de 60 personas a más de 300 y seguimos generando trabajo y contratando gente. Estamos súper contentos de trabajar entre hermanos. Si bien cada uno tiene su mirada, hace su aporte valioso a la compañía.

Familia y negocios

- Trabajar con la familia, ¿es complicado o es un mito?

- No es un mito, es verdad -admite Florencia-. No es fácil trabajar en familia. Tiene sus cosas complicadas pero tiene lo hermoso de compartir teniendo las mismas sensibilidades. Somos la cuarta generación y para nosotros significa un montón, porque este presente viene desde muy lejos y muy adentro. Lo que somos y poder compartirlo es nuestro orgullo.

- Venimos con valores familiares muy fuertes -agrega Santiago, el CEO de Broda-. El esfuerzo por el trabajo, la humildad y la integridad son compartidos por nosotros. Hace tiempo venimos trabajando por la profesionalización del grupo: dar el espacio a cada uno, por más que seamos hermanos y socios, en su puesto laboral. En las familias empresarias es importante generarlo para evitar que nos tratemos solo como familia en la empresa porque también somos compañeros de trabajo.

- Florencia, ¿cuál es tu aporte?

- Estoy a cargo de los servicios de los locales gastronómicos de Broda, que es lo que más me gusta. Me divierte y me gusta trabajar con la gente y para la gente que nos elige. Mucho aprendí de mi papá en La Marchigiana. Disfruto de las relaciones humanas aun en los momentos que no son fáciles porque podemos resolver problemas.

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Florencia Barbera.

Florencia Barbera.

Martín pide la palabra para agregar algo sobre La Flor, como él la llama. Y dice:

- Hay algo muy lindo que ella aportó al ingresar a la compañía: su visión mucho más joven y humana, que se traslada a toda la estrategia del grupo. Su creatividad se distingue no solo en su trabajo operativo.

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Martín Barbera.

Martín Barbera.

Empresarios sub 40

- Hablemos de las edades, son todos sub-40...

- Estamos todos bastante cerca: Martín tiene 33 años, Joaquín y yo -dice Santiago- tenemos 31 y Flor tiene 29. En total somos 7 hermanos: hay otro de 35 años -se dedica a la psiquiatría- y otro de 27, que es jinete en Alemania. Son socios pero no se dedican a lo operativo; el más chico tiene 10 años y lógicamente no se dedica a esto pero tiene un perfil bastante atento a lo que pasa en los locales.

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Santiago Barbera el CEO de Broda.

Santiago Barbera el CEO de Broda.

- En Grupo Broda no todo es gastronomía porque se abren hacia otros negocios...

- Arrancamos con la gastronomía pero también nos dedicamos a la comida institucional, al almacén con Frat, a las finanzas con Emeral Capital y a nuevos negocios orientados a la innovación y sustentabilidad.

- A Santiago, el CEO de Broda, le pregunto, ¿cómo es invertir en un país y un mundo tan complicados post pandemia?

- Es un momento importante porque las empresas necesitan conocimiento financiero -y para eso está Emeral Capital-. Buscamos darles oportunidades de financiamiento a pymes mendocinas. No otorgamos créditos ni somos una mesa de dinero. En el mercado de capitales hay oportunidades de financiamiento a través de distintas herramientas, como descuento de cheques. El resguardo de los patrimonios de las sociedades y de sus dueños también es muy importante en estos momentos de volatilidad y Emeral Capital brinda ese asesoramiento en pos de la eficiencia.

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Joaquín Barbera.

Joaquín Barbera.

- Hablemos de inversiones...

- Estamos a full con inversiones en Mendoza y aunque venimos de años complicados hay muchas herramientas que permiten crecer. Estamos buscando avanzar en proyectos en el exterior pero con el compromiso de seguir invirtiendo en Mendoza y el país. Trabajar es lo único que sabemos hacer.

La abuela Teresa siempre está

- ¿La abuela María Teresa entra a las cocinas, pregunta por los negocios?

- Pregunta absolutamente todo, se mete y sabe mucho . Respetamos mucho ese conocimiento. Mi nona va casi todas las mañanas a la oficina, pasa a saludar y a tomar café y para estar al tanto de todo lo que pasa en la empresa. Siempre estaremos agradecidos por su enorme esfuerzo para hacer crecer esta empresa.

- ¿Qué perfiles tienes quienes se sientan a las mesas del Grupo Broda?

- Teniendo en cuenta la familia que somos, sentimos que nos eligen por la parte humana, porque nos conocen y sabemos quiénes somos los que trabajamos.

- ¿El cliente sigue acudiendo a la atención familiar, ya sea en el menú o en la ambientación siempre tan italiana de los locales?

- Totalmente. Y se nota mucho más en La Marchigiana donde cuando entramos nos encontramos con clientes de distintas generaciones. Como mi nona -dice Florencia- que sigue saludando a los clientes, algo que queda para siempre y que aprendimos de ella.

Invertir y dar trabajo en este país

- ¿Cómo es dar trabajo en este contexto financiero y político del país?

- Dar trabajo es complicado en Argentina por las leyes laborales y la fuerte carga impositiva pero también es una parte importante de nuestra empresa. Lo bueno de la gastronomía es que se puede trabajar con gente que viene de otros ámbitos y aprende el oficio. En otras industrias no suele suceder. En La Marchigiana, en Nipoiti o acá, en Bosco, hay gente que aprende permanentemente y desempeña nuevas funciones cada tanto. Los puntajes de certificaciones que obtenemos por nuestros colaboradores son parte de nuestros puntos fuertes. Preparar gente desde abajo fue uno de los grandes laburos que hizo mi viejo.

- ¿Cuántos colaboradores tiene Broda?

- Trescientos sesenta personas en distintas unidades de negocios: la gastronomía, el facility managment -servicios a grandes compañías, como darles de comer y otros servicios-, la unidad financiera que trabaja en el mercado de capitales de Argentina, Uruguay y Estados Unidos -economistas, por ejemplo-.

- ¿También desarrollos inmobiliarios?

- Uno de los nuevos negocios es el desarrollo de real estate y estamos a punto de lanzar un proyecto muy atractivo. Hemos hecho inversiones importantes que por ahora no se ven pero nuestros desarrollos le darán mucho valor a Mendoza. El Broda Lab es el company builder (tipo de organización que tiene como propósito desarrollar empresas con ideas disruptivas) de la nueva economía de negocios sostenibles. También estamos trabajando con una compañía italiana.

En el ADN de Mendoza

La hora de las fotos impone que la cuarta generación de Los Barbera se entregue a las indicaciones del fotógrafo Martín Pravata. La locación es bellísima: el Golf Club Andino, donde funciona Bosco, con su verdor, sus brotes y un sol de mediodía que cuerpea y le gana la pulseada a las nubes.

Y ahí se van Martín, Florencia y los mellizos Joaquín y Santiago. A atender reuniones, afinar proyectos y acercarse a una mesa para saludar a algún cliente, que más que eso es un viejo conocido. A seguir con lo suyo.

Como aprendieron de la bisabuela Fernanda, de la nona María Teresa, de la tía Beatriz y de Fernando, el padre, que les marcó el camino.

Tienen mucho por delante: seguir potenciando una marca registrada en el ADN mendocino. Y tienen con qué.

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