Se trata de una pequeña ciudad agrícola que logró convertir a sus habitantes en millonarios y que durante décadas fue exhibido como la prueba de que una aldea podía competir con las grandes ciudades del gigante asiático.
El pueblo de China que hizo millonarios a sus habitantes
Se trata de Huaxi. La historia de esta ciudad comenzó en 1961, cuando el dirigente local Wu Renbao transformó una pequeña comunidad agrícola de la provincia de Jiangsu en un experimento económico único. En lugar de repartir las ganancias entre individuos, impulsó un modelo de propiedad colectiva donde las empresas pertenecían a la aldea y los habitantes se convertían en accionistas de ese crecimiento.
La fórmula funcionó en China. A partir de las décadas de 1980 y 1990, Huaxi expandió sus negocios hacia la industria textil, el acero, el transporte marítimo y las finanzas. Con el paso de los años, el conglomerado controlado por la comunidad llegó a manejar decenas de empresas y generar miles de millones de yuanes en ingresos.
Huaxi, la pujante ciudad de China donde todos viven como millonarios
Los beneficios para los residentes originales eran extraordinarios. Muchas familias de esta ciudad recibieron viviendas de cientos de metros cuadrados, automóviles y participaciones en las ganancias de las compañías del pueblo. Además, los dividendos anuales podían superar ampliamente los ingresos promedio de un trabajador chino. A comienzos del siglo XXI, el salario anual de los habitantes de Huaxi era decenas de veces superior al de los agricultores del resto del país.
La riqueza llegó a tal punto que la aldea construyó un rascacielos de 328 metros de altura, conocido como el Longxi International Hotel, una estructura que sobresale en medio de un paisaje rural y se convirtió en símbolo de la prosperidad local. Sin embargo, detrás del éxito también aparecieron las críticas. Los privilegios estaban reservados principalmente para los cerca de 2.000 residentes originales, mientras que decenas de miles de trabajadores migrantes no accedían a los mismos beneficios.
Además, quienes abandonaban la comunidad podían perder gran parte de los activos vinculados al sistema colectivo. Tan famosa se ha hecho Huaxi, al menos dentro de los confines de la frontera china, que ha conseguido atraer a millones de turistas durante los últimos años. Según los datos proporcionados, una vez más, por las autoridades locales, cada año acuden dos millones de viajeros a conocer las bondades de la utopía china cumplida.




