Se acerca la Vendimia y, como toda mendocina orgullosa de su tierra, Florencia Aise se prepara para presentar una nueva exposición que rinde homenaje a uno de los emblemas más icónicos de Mendoza: la uva. Reconocida como una de las artistas autodidactas más influyentes y embajadora del arte hiperrealista en el mundo, Aise ha dedicado gran parte de su obra a plasmar la esencia del fruto madre del vino.
La artista Florencia Aise y su tributo a la uva en una muestra de 25 cuadros que enaltecen la Vendimia
“Uva, Madre de Vino” se denomina la muestra de la artista plástica hiperrealista que abrirá sus puertas el próximo jueves 27 en la galería de arte del Park Hyatt

En cada cuadro de Florencia Aise, la uva emerge como significado cultural.
Foto: Diario UNO / Cristián LozanoSu muestra “Uva, Madre del Vino” abrirá sus puertas el jueves 27 de este mes, a las 19, en la galería de arte del Park Hyatt, donde exhibirá 25 cuadros en los que la uva no sólo es protagonista, sino un símbolo de identidad, arraigo y trascendencia. “Un racimo es como una madre protectora abrazando a todos sus hijos”, dijo Aise.
Un tributo a la uva y a sus raíces
“¿Por qué elijo pintar uvas? Es un elemento primordial de mi lugar de origen. No es casual. Representa la fidelidad a mi tierra, pero también la vida, la alegría y el conocimiento”, expresa Aise, mientras muestra algunas de las obras que en pocos días estarán en exhibición.
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Más allá de la fidelidad al fruto, cada uva que retrata tiene una identidad única. No son simples representaciones de variedades específicas, sino que cada racimo es tratado como una entidad con vida propia, con sus matices, luces y sombras, creando una metáfora de la diversidad y la riqueza de las experiencias individuales dentro de un todo compartido. “Un racimo es una madre protectora, una madre que abraza a todos sus hijos”, reflexiona.
Mendoza en el mapa internacional del arte
Los racimos perfectos y realistas de Aise le otorgaron grandes satisfacciones a lo largo de su carrera, la cual comenzó en su adolescencia y sigue evolucionando con cada obra. Un hito reciente en su trayectoria fue su viaje a la India, a fines de 2023, donde vendió cuatro cuadros dedicados a la uva en un territorio donde el vino no es protagonista. “Sentí que el público se sorprendía y se interesaba por Mendoza con curiosidad y entusiasmo”, recuerda.
Ese impacto internacional es, para ella, una de las mayores recompensas. “Cada vez que expongo fuera del país mis obras relacionadas con uvas, siento que pongo a Mendoza en el mapa”, señala. Y agrega: “Porque las exposiciones se complementan con datos relevantes, como el hecho de que Mendoza forma parte de la Red de Grandes Capitales del Vino y que es la provincia más relevante a nivel productivo de Argentina, con 165 mil hectáreas de viñedos cultivados”.
El proceso creativo de la uva: la observación y la emoción
Para alcanzar el nivel de detalle que caracteriza su obra, Aise tiene un método meticuloso. “Suelo tocar las uvas, les tomo fotografías a los racimos, los observo un largo rato y les tiro gotas de agua. Me gustan los detalles. Además, aunque parezca loco, cada fruto es diferente. Ningún grano es igual a otro”.
La inspiración, sin embargo, no siempre llega de inmediato. “A veces cuesta conectarse, pero cuando la inspiración llega, es un momento sagrado. En esos momentos, les digo a mis hijas que necesito un rato para concentrarme y que no me pidan nada. Otras veces elijo pintar mientras ellas hacen sus juntadas con amigos. Aparezco a cada rato y voy viendo lo que sucede en la casa”, cuenta.
La dualidad entre el arte y la maternidad
Madre de dos hijas, Aise combina su carrera artística con la vida familiar. “Soy madre full time y es algo que tengo que resolver, porque a veces soy demasiado presente y tengo que empezar a darme más tiempo para mí”, confiesa.
Uno de sus deseos a futuro es poder tener un espacio de trabajo más amplio. “Una de mis cuentas pendientes, cuando ellas estén más grandes, es armar un estudio más espacioso y no en mi casa. O tal vez sí, pero más amplio. Porque en casa a veces no puedo separar las cosas: pinto y atiendo las cosas del hogar como cualquier otra mamá. Muchas veces me la paso llevando y trayendo hijas”.
Aise encuentra refugio en su atelier, donde pinta casi todos los días de su vida, especialmente en la mañana, cuando la casa está más tranquila. “Mientras pinto, generalmente escucho podcasts o videos de YouTube sobre temas que me interesan. De esa manera, aprovecho también para aprender”, comparte.
Un 2024 de reflexión y crecimiento, pero siempre artista
En cuanto a su balance del año, reconoce que ha sido un período de introspección. “Fue un año bastante tranquilo. No hubo mucho movimiento en mi carrera, porque creo que estoy en un momento de redescubrimiento. Tal vez pensando mucho hacia dónde va mi carrera. Eso sí, integré los conocimientos que traje de la India”.
Su viaje al país asiático marcó un antes y un después en su vida y en su forma de ver el arte. “Fue algo espectacular que me cambió la cabeza y me hizo conocer una cultura totalmente diferente. Me sirvió y crecí muchísimo”, señala. Sin embargo, en 2024 no hubo un viaje inspiracional similar. “Hice un seminario de crecimiento personal que duró un mes y, analizando, me di cuenta de que estoy tan bien emocional y físicamente que hasta siento que atravieso como un impás de carrera. No sé hacia dónde iré y estoy revalorizando esa dirección. Proyectos analizo todo el tiempo y ahora, en este preciso momento, no hay nada más importante que nuestra Vendimia”.
Una exposición con alma y significado de Vendimia
En esta muestra, el arte de Aise se entrelaza con la esencia misma de la Vendimia y su profundo significado cultural. “Es un umbral cargado de símbolos visuales que entrelazan el arte con el ciclo vital de la uva y el vino. Un espacio de reflexión y autoconocimiento. En cada cuadro, la uva emerge como un símbolo fundamental: semblanza de la sangre que transforma el dolor en fuerza vital, en un proceso sanador que sólo el arte puede lograr”.
Con su exposición “Uva, Madre del Vino”, Florencia Aise dice que reafirma su identidad como artista mendocina y que también invita a cada espectador a sumergirse en un universo donde la tradición y la sensibilidad se entrelazan en cada pincelada.