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Kinderbyte

Kevin diseñó un robot cosechador y fue la musa de un moderno proyecto

Editado por Soledad Segade
segade.soledad@diariouno.com.ar

Kevin, un chico de 14 años, fue el inspirador para la creación de una sala llamada Kinderbyte donde chicos de 8 a 12 años serán capacitados en programación y robótica.  En un principio será para 21 adolescentes, pero luego se incrementará el cupo.

La “musa” inspiradora de este proyecto, realizado en el espacio de Desarrollo Económico de Maipú, en calle Ozamis 914, fue un chico de 14 años, creador de un robot cosechador tipo lego en su escuela Teresa Titarelli.

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Esta creación llamó la atención de las autoridades del municipio de Maipú, quienes entendieron que los chicos pueden aprender programación y robótica, y decidieron crear la sala Kinderbyte.

Con un poco de vergüenza, pero con una gran sonrisa, Kevin contó que desde chico usaba mucho la computadora, y siempre le llamó la atención la programación.

Cuando se enteró de que a la directora de su escuela le dieron un kit para armar un robot, fue el primero en anotarse para ver qué podía hacer.

“Nosotros empezamos haciendo un proyecto de robótica, de programación en el colegio Titarelli. Nos llevaron unos kit y empezamos a hacer un robot”, contó Kevin.

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Dijo que tiene forma de un muñeco Lego, pero en realidad es una máquina cosechadora.

“El intendente Alejandro Bermejo se enteró lo que hicimos, nos invitó a que se lo mostráramos y después nos llamaron para ir al G20” realizado en Buenos Aires.

Estoy re feliz”, expresó el chico de 14 años, quien es uno de los becados para la capacitación en la sala Kinderbyte.

Rosana, la mamá de Kevin, está sorprendida y más que orgullosa con los logros de su hijo: “Feliz, chocha porque es la primera vez que sale becado y es el elegido del intendente Alejandro Bermejo. Yo no sabía nada, el profesor nos contó con el tiempo que estaban con el tema de robótica y que tenían que viajar por el G20, y se fueron a Buenos Aires”.

Sobre su habilidad sostuvo: “Vive con la computadora y le encanta todo lo que es robótica, le llama la atención muchísimo. Lo lindo es que hicieron este proyecto para que lo disfruten”.

Además, Rosana dijo: “Él quiere llegar a ser profesor de informática, y ahora que le dan la posibilidad de aprender, con más razón”.

Joaquín, otro becado

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Me gusta arreglar cosas. Computadoras, linternas, todo eso”, contó tímidamente el chico de 12 años unos minutos antes de la inauguración de la sala Kinderbyte.

Acompañado de sus padres, quienes estaban muy emocionados por el logro de Joaquín, dijo que en su casa a veces le dejan arreglar las cosas que se rompen.

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Todo surgió un día que “se cayó una linterna y se rompió. La quise arreglar y anduvo, y ahí me gustó”.

Sostuvo que esta idea de capacitar a chicos para prepararlos para la robótica “está muy bonita y me encantó”.

Se enteró cuando un profesor de su colegio les contó sobre el proyecto y les preguntó quiénes querían participar, y él fue uno de los primeros en postularse.

Su papá, Jorge, sostuvo: “Estamos orgullosos del logro que tuvo, y vamos a tratar de acompañarlo y darle para adelante”.

Marina, su mamá, entre lágrimas de emoción dijo que su papá es de arreglar todo, y supone que Joaquín aprendió de su abuelo.

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“No lo puedo creer, me cuesta un montón, pero hay que apoyarlo”, indicó Mariana.

Ellos viven casi en el límite con Junín, muy lejos del centro de Maipú, pero aseguraron que harán todo para acompañarlo y para que los sábados pueda ir a estudiar lo que más le gusta.

Cómo fue la selección

Marisel Maingard, subdirectora de Educación de la Municipalidad de Maipú, explicó: “Nos basamos en tres criterios para la selección de los 21 becados que van a tener el beneficio para capacitarse en tecnología y robótica, y lo hicimos de forma conjunta el municipio y las supervisoras de Sección primaria estatal de Maipú”.

En esta selección, cada supervisora tuvo cinco cupos para elegir y los criterios fueron: “Que los alumnos tuvieran interés en esta temática para seguir desarrollándola, algún talento o habilidad ya desarrollada en esto, y alguna vulnerabilidad que les impidiera acceder a la formación en algunos ámbitos privados”.

De esta manera seleccionaron a 20 chicos de entre 8 y 12 años, pero además se sumó un becado más, que es Kevin, de 14 años. “Es el protagonista de este proyecto, que fue inspirador de este proyecto”, indicó Maingard.

La mayoría de los 21 chicos becados son de escuelas rurales, por lo que les darán una ayuda para transportarse hasta el centro de Maipú: “Una de las prioridades en esto de la inaccesibilidad eran las distancias. La gran mayoría son de escuelas rurales alejadas de la zona centro donde está ubicada la sala. En esos casos vamos a proveer de abonos para que no les implique un costo y que eso no sea un impedimento para realizar la capacitación”.

Además, aclaró: “Esto es como una escuela donde se tiene asistencia, donde se rinden contenidos, aunque con otras modalidades muy novedosas agiornadas a lo que ofrecemos en la formación. En principio será los sábados para contener los contraturnos de todos los chicos seleccionados y queremos introducir a futuro otros días de capacitación para nuevos grupos”.

El proyecto

Elina Pasini, doctora en Ciencias de la Computación y directora del proyecto Kinder, indicó: “Es para acercar a los chicos a lo que es el mundo de la ciencia de la computación y poder incentivarlos a que desde la infancia puedan aprender a resolver problemas a través del uso de computadoras”.

“Buscamos que los chicos puedan aprender a programar y en una segunda etapa que puedan aprender robótica e incentivarlos desde chicos a que les interese este tipo de carreras que después son difíciles. Hoy en Argentina hay pocos recursos y por ahí es por desconocimiento, porque no tienen las oportunidades, entonces que puedan aprender de chicos es abrirles un poco la mente”.

Pasini sostuvo: “Aprender programación sirve mucho para que uno pueda ser más creativo, poder resolver problemas de manera creativa sirve no solamente para aplicarlo en tecnología sino también para en otras cosas de la vida diaria. La idea es que a través de este curso tengan una herramienta más para que ellos puedan facilitarse en otras asignaturas, como matemática, ingeniería y que conozcan ese otro mundo”.

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