Empresaria destacada

Julia Zuccardi, la cara visible de bodega Santa Julia, contó cómo fue el proceso del libro "Las empanadas de la Chacha"

José Zuccardi comenzó en los '90 haciendo vino en damajuana. Este año reformarán bodega Santa Julia para renovar su imagen turística y mejorar la experiencia

Las empanadas son una insignia de Casa del Visitante y Julia Zuccardi junto a la Chacha emprendieron un proyecto para dejar plasmadas las recetas en un libro. Además, la empresaria es la encargada de los tres restaurantes de la familia Zuccardi, Pan & Oliva, Casa del Visitante y de Piedra Infinita.

Cuando Julia era chica, su padre, José Zuccardi, hacía vino en damajuana y a sus 12 años decidió ponerle su nombre a la bodega. Tuvo diferentes etapas, pero hoy está feliz de poder representar a la marca.

Las empanadas de la Chacha

"Veníamos de terminar el libro de mi abuela ("La cocina de Emma") con la editorial Catapulta y me comentaron que hace tiempo tenían ganas de hacer un libro de empanadas, pero no querían un simple libro con recetas", contó Julia.

La empresaria contó que fue una charla informal con la editora, Victoria Ramírez y decidieron proponerle a María del Carmen “Chacha” Vicario que cuente su historia. "Me hacía mucha ilusión hacerle semejante homenaje".

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La Chacha trabaja con la familia Zuccardi hace 20 años

La Chacha trabaja con la familia Zuccardi hace 20 años

Hace 20 años que trabaja con la familia Zuccardi, al comienzo trabajó en el viñedo, luego fue bachera en Casa del Visitante. No tenía ningún conocimiento profesional sobre cocina, pero siempre le gustó e interesó y gracias a su esfuerzo, fue creciendo, pasó a ser ayudante de cocina. Al tiempo quedó como la segunda, detrás del chef ejecutivo Matías Aldasoro y hoy está a cargo de la producción, horneado y recetas de las empanadas.

El proceso de recopilación información comenzó casi en consonancia con la pandemia y por eso, las reuniones tuvieron que hacerlas de manera virtual. El libro "Las empanadas de la Chacha" tiene cuatros pilares principales, el prólogo de Julia, algunas páginas en primera persona de la historia de la Chacha, las recetas de las empanadas y un apartado de maridaje, que estuvo a cargo de la sommelier Laura Sotelo, que trabaja hace casi 20 años en Zuccardi.

"La Chacha fue escribiendo a puño y letra las recetas, yo las escribía en la computadora y se las pasaba a Vicky (la editora) para que las fuera procesando. Después volvían a nosotras, nos sentábamos en mi oficina a trabajar, a leer y corregir", explicó Julia. Además, Federico García fue quien estuvo a cargo de las tres sesiones de fotos que hicieron para plasmar en el libro.

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Las empanadas de la Chacha son una insignia en Casa del Visitante

Las empanadas de la Chacha son una insignia en Casa del Visitante

La historia de las empanadas en Casa del Visitante

Previo a abrir el restaurante al público, Casa del Visitante era un lugar en donde la familia Zuccardi recibía clientes y periodistas y el menú era asado y empanadas. Al comienzo las hacía la esposa del capaz, la Pocha y había tres tipos, de carne, de queso y de cebolla, siempre cocidas al horno de barro.

"Mi abuelo era vegetariano, naturista y le gustaba mucho la de cebolla y quedó el sello registrado. Él sufría de migraña y dejó 30 años las carnes, estudió mucho y con la alimentación pudo disminuir las migrañas", contó Julia. Cuando la Chacha se sumó a la cocina, adaptó las recetas. "Tienen la impronta de ella, es la receta que hacía ella en su casa con su mamá", dijo.

Julia explicó que ellos entienden la cocina a través de las personas y esa es la esencia del libro de la Chacha. "Las empanadas tienen que ver con la cultura, con Casa del Visitante, la historia del restaurante, pero contada por la Chacha. Su historia de vida es parte de lo que son las empanadas", afirmó.

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La Chacha vienen aprendió de su madre la receta de las empanadas

La Chacha vienen aprendió de su madre la receta de las empanadas

La Chacha, más que una cocinera, una madre

"Es una persona muy especial, es el alma, la madre de Casa del Visitante. Es una persona que genera mucho amor, da mucho amor y siempre abraza, siempre tiene una sonrisa, es muy querida dentro de la empresa y para mí, es como una segunda mamá, tiene un instinto maternal muy fuerte, a todos nos dice hijos", contó Julia.

Julia dijo que la Chacha no tomó dimensión de lo que significaba tener su propio libro y fue muy emocionante, entregarle el libro impreso con una foto suya en la tapa. "El trabajo con Catapulta es lindo, es muy fluido, la editora es excelente. No fue fácil porque la Chacha contó su historia y Vicky (la editora) la escribió. Plasmar la esencia de una persona en palabras es difícil. Lo lindo del libro es que lo lees y es la Chacha, se siente lo que es ella".

La relación de la familia Zuccardi con la Chacha es muy cercana. Julia dijo que para ella es muy gratificante, a pesar de todas las situaciones que ha pasado en su vida, verla crecer, desarrollarse y que la vida le devuelve todo lo que ella da. "Me genera muchas emociones, da mucho amor y esa es la clave de sus recetas, de sus empanadas. No es lo mismo si las hace ella u otra persona, es la mano", afirmó.

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Julia Zuccardi aseguró que la Chacha

Julia Zuccardi aseguró que la Chacha "es una persona muy especial, es la madre de Casa del Visitante"

Sumar otras voces al libro

En el proceso de edición del libro decidieron incorporar otras recetas, para que fuera más completo. Se contactaron con Mariana Hernández, que es quien organizó el Campeonato Federal de la Empanada que ganó la Chacha en 2019.

"Le encantó la idea del libro, pero fue desafiante porque muchas de las mujeres que habían participado en el concurso viven en pueblos alejados, con poca conectividad y Mariana hizo todo el trabajo de buscarlas y consiguió las recetas", contó Julia.

Muchas de las empanaderas pasaban una foto de su receta escrita en puño y letra. Luego, tuvieron que conseguir fotos de buena calidad porque no podían viajar por la pandemia.

Para Julia el libro quedó muy lindo "porque sumaron voces de otras mujeres con historias similares a la de la Chacha, vidas difíciles, en donde la empanada fue una salida laboral y una forma de insertarse. Muchas de las empanaderas traen recetas de su mamá, de sus abuelas."

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La Chacha en la presentación del libro de las empanadas en Casa del Visitante

La Chacha en la presentación del libro de las empanadas en Casa del Visitante

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Vivir siendo la cara visible de bodega Santa Julia

Antes de ser un emblema en materia de vinos para la provincia, la familia Zuccardi, envasaba su vino en damajuana. Era una empresa pequeña y a comienzos de los '90, José Zuccardi, vio la necesidad de dar el gran salto y hacer vinos de calidad para exportar a escala y con ello, surge la inquietud de ponerle un nombre, una marca.

"Mi papá le quería poner Julia, pero hay una grappa en Italia que se llama así y está registrada y por eso me santificaron", dijo entre risas. "De chiquita no me di cuenta, éramos una bodega muy pequeña. Fue muy grande el crecimiento, pero lo lindo es que yo fui creciendo con la marca. No me pusieron el nombre de una marca famosa, sino que se fue dando y de a poco me fui apropiando", contó Julia.

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Julia Zuccardi, es la cara visible de bodega Santa Julia

Julia Zuccardi, es la cara visible de bodega Santa Julia

La empresaria tuvo diferentes etapas, en una época le daba vergüenza ser el nombre de la bodega, en otra etapa le sorprendió que la gente le generaba mucho atractivo que haya una historia y una cara atrás y ahora es feliz de ser la cara de la marca.

"Como estoy a cargo del área de hospitalidad, tengo mucho contacto con la gente, hace que la gente me conozca, se saque fotos, es raro, pero después de tantos años me siento cómoda con la marca, creo que tiene que ver conmigo, transmite los valores de la familia, que son el cuidado del medioambiente, de la gente, la sustentabilidad. Me gusta, es un gran homenaje y hoy lo llevo con orgullo", afirmó.

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Julia Zuccardi está orgullosa de que la bodega lleve su nombre

Julia Zuccardi está orgullosa de que la bodega lleve su nombre

El vino preferido y el proyecto para 2022

Julia no tiene un vino preferido, pero le gustan más los blancos que los tintos. Sin embargo, dijo que el que más disfruta ahora es La Oveja de bodega Santa Julia. "Es un torrontés, que es un vino orgánico y natural, es muy fresco, aromático, floral, frutal. Me encanta, es un vino rico, va bien con comida y sin comida", dijo.

El proyecto para este año es invertir en la parte turística de bodega Santa Julia. Abrieron al público en 2001 y desde ese entonces, no ha tenido una gran renovación.

"La idea es virar la experiencia al viñedo, la sustentabilidad y lo que pasa dentro de la finca. Tenemos un proyecto arquitectónico grande dentro de la finca, que lo hicimos con el mismo arquitecto que hizo Piedra Infinita. La idea es trabajar y darle más fuerza a la experiencia turística de Bodega Santa Julia", contó Julia.

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Julia Zuccardi es la encargada de los tres restaurantes

Julia Zuccardi es la encargada de los tres restaurantes

La experiencia de la pandemia y una actitud positiva

Julia contó que al comienzo se asustaron, pero con la pandemia, aumentó el consumo de vino y de aceite de oliva. "La gente al estar encerrada, se daba gustos, consumía más vino y comía más en casa. Después de todo el susto y temor de lo que iba a pasar fueron años positivos", dijo.

Además, en Mendoza las restricciones fueron más flexibles con respecto a otras provincias y a pesar de que el mayor público de los restaurantes es el turismo, pudieron sobrevivir. Julia contó que no es su principal actividad y pudieron reubicar a todo el personal, en bodega y en la planta de aceites de oliva.

"Fue muy interesante y una gran capacitación porque trabajaron en áreas productivas y cuando le cuentan al cliente cómo se hace el vino y el aceite de oliva, lo hacen desde un lugar más protagónico", dijo.

Cuando les permitieron abrir los restaurantes, tuvieron que adaptar las propuestas al mendocino. "Pan y Oliva tiene una carta más accesible y apta para el local, fue el que más rápido arrancó. En Casa del Visitante nos fue súper bien con los picnics, con las empanadas de la Chacha, la gente quería salir. Y el turismo en bodegas tuvo su auge porque todos buscábamos hacer actividades al aire libre y las bodegas tenemos espacio", contó Julia.

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Casa del Visitante, uno de los restaurante de la familia Zuccardi

Casa del Visitante, uno de los restaurante de la familia Zuccardi

A pesar de que están abiertas las fronteras internacionales, el 80% del público que reciben en los restaurantes es nacional. "Lo positivo para Argentina fue que descubrimos nuestro país. Fue impresionante y todavía es impresionante el público nacional que tenemos. Mucha gente que podía viajar al exterior viaja por Argentina y el Valle de Uco se ha posicionado como un destino de lujo y Mendoza como un gran destino en el país.", dijo Julia.

La bodega Zuccardi de Valle de Uco fue elegida en 2021 y por tercer año consecutivo como la mejor bodega del mundo. Julia dijo que los premios les dieron mucha visibilidad. "El premio ha sido espectacular, la bodega abre al público en 2016 y tres años después lo ganamos por primera vez. Genera mucha responsabilidad y el gran desafío es sostenerlo porque el que nos visita viene con la idea de ir a la mejor bodega del mundo y hay que estar a la altura", cerró Julia.

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Piedra Infinita, el restaurante en Valle de Uco de familia Zuccardi

Piedra Infinita, el restaurante en Valle de Uco de familia Zuccardi