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Se jubiló y se fue de voluntaria a una ONG, historia de la mendocina varada en el confín del mundo

Editado por Paola Alé
ale.paola@diariouno.com.ar

9.000 kilómetros. Esa es la distancia que separa a Botsuana, un país que se encuentra en el sur de África, con Mendoza.

Allí está varada, desde que se declaró la pandemia de Covid-19, Gloria Fontán. Es mendocina, tiene 69 años, y desde que se jubiló se dedica a viajar, en modo "mochilera". Sin embargo, a Botsuana llegó para hacer una tarea social que nunca llegó a concretar. Ahora ella, como los 80 argentinos distribuidos en esta zona del continente africano, esperan una repatriación de la que no tienen ninguna noticia todavía.

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El voluntariado

Gloria vivió hasta el 2013 en Barcelona, y allí tiene mucha gente querida.

Fue por una amiga española que se enteró de la existencia de Humana People to People, una organización humanitaria de Inglaterra, que tiene un programa de voluntariados en África y en la India.

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"Me contacté con ellos, porque originalmente quería ir a India. pero el cupo estaba lleno. Entonces, me apunté para hacer un voluntariado en Zambia. Me dijeron que tenía que hacer un programa de estudios en Hall, una localidad que se encuentra en el noreste de Inglaterra. Fui al college e hice el programa de formación". "Me contacté con ellos, porque originalmente quería ir a India. pero el cupo estaba lleno. Entonces, me apunté para hacer un voluntariado en Zambia. Me dijeron que tenía que hacer un programa de estudios en Hall, una localidad que se encuentra en el noreste de Inglaterra. Fui al college e hice el programa de formación".

Gloria cuenta que la organización se mantiene seleccionando y vendiendo ropa de segunda mano en los países europeos de mayores ingresos.

"la ropa de segunda mano se vende y se obtienen así recursos para los proyectos, estuve trabajando en las oficinas de promoción de la empresa, y hasta me dieron un auto para recorrer la zona buscando lugares con grandes playas de estacionamiento para poner los containers". "la ropa de segunda mano se vende y se obtienen así recursos para los proyectos, estuve trabajando en las oficinas de promoción de la empresa, y hasta me dieron un auto para recorrer la zona buscando lugares con grandes playas de estacionamiento para poner los containers".

El 22 de enero y luego de realizar la capacitación, comenzó la aventura que terminó de manera inesperada.

Zambia

Como lo dijo anteriormente, el destino tanto de ella como de las cuatro personas que viajaban en su grupo, era realizar tareas comunitarias con las mujeres de Zambia. A ella le tocó dar talleres de empoderamiento, mientras que a otras compañeras las enviaban a trabajar en prevención de HIV, malaria y tuberculosis.

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Cuando llegaron, a cada una le dieron una bicicleta para movilizarse y le asignaron una aldea.

En Zambia, llegó a estar más de un mes: desde fines de enero, hasta principios de marzo.

Según cuenta, a sus talleres llegaban mujeres con sus niños a cuestas y la necesidad de aprender, de ser escuchadas y tenidas en cuenta.

Muchas de ellas no saben ni leer ni escribir, pero si un deseo las une es que sus hijos e hijas estudien. Saben que esa es una forma de no ser explotados como ellas sí lo son.

"Estos países están siendo explotados por grandes multinacionales, sobre todo mineras, que se llevan los recursos y buscan mano de obra barata. Una de las cosas en las que yo más insistía era en que las mujeres pudieran tener microemprendimientos para ser independientes económicamente. Les decía que esto no sólo les iba a dar libertad a ellas, sino que era lo que iba a liberar a su país". "Estos países están siendo explotados por grandes multinacionales, sobre todo mineras, que se llevan los recursos y buscan mano de obra barata. Una de las cosas en las que yo más insistía era en que las mujeres pudieran tener microemprendimientos para ser independientes económicamente. Les decía que esto no sólo les iba a dar libertad a ellas, sino que era lo que iba a liberar a su país".

Desde su tarea como voluntaria, Gloria intentó transmitirles la importancia de la independencia económica.

"En estos países el machismo es impresionante, las mujeres no pueden actuar en casi nada si no piden autorización al marido. Quería expresarles que en estas circunstancias, que ellas puedan generar su propio negocio, su propio ingreso, es decir, generarse una independencia económica marca la diferencia". "En estos países el machismo es impresionante, las mujeres no pueden actuar en casi nada si no piden autorización al marido. Quería expresarles que en estas circunstancias, que ellas puedan generar su propio negocio, su propio ingreso, es decir, generarse una independencia económica marca la diferencia".

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Sin embargo, la tarea en Zambia terminó de una manera que Gloria llama "de realismo mágico".

"Comenzaron a surgir unas bandas, que venían desde el norte del país, entraban a las casas, narcotizaban a la gente y le robaban la sangre. En África existe un mercado negro de sangre sana por el HIV". "Comenzaron a surgir unas bandas, que venían desde el norte del país, entraban a las casas, narcotizaban a la gente y le robaban la sangre. En África existe un mercado negro de sangre sana por el HIV".

La gente de la ONG fue traslada, para preservarla, a Botsuana.

La pandemia

El objetivo del voluntariado en Botsuana era el mismo y los proyectos, muy similares. Sin embargo, mientras se informaban acerca de las comunidades y de cómo se organizaba el trabajo que harían en ellas, se declaró la pandemia y la ONG decidió cancelar los proyectos y enviar a la gente de vuelta a su casa.

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"Éramos 5 personas, de España, Italia, Brasil, Dinamarca y Argentina. Todas las demás volvieron y sólo quedé yo". "Éramos 5 personas, de España, Italia, Brasil, Dinamarca y Argentina. Todas las demás volvieron y sólo quedé yo".

Allí comenzó otro viaje: el de conseguir la repatriación. Fueron muchas las llamadas a la Embajada de Argentina en Sudáfrica.

Hay 80 argentinos esperando ser repatriados en el sur de África, la mayoría en Sudáfrica y otros tantos esparcidos en distintas naciones.

"No hemos tenido ninguna confirmación de la Cancillería, acerca de cuándo saldremos de aquí", aseguró. "No hemos tenido ninguna confirmación de la Cancillería, acerca de cuándo saldremos de aquí", aseguró.

Gloria tiene 5 hijos y 9 nietos que la esperan en Mendoza, desde el 24 de marzo, fecha en la que tenía vuelo para regresar.

"#No quiero que se preocupen demasiado porque acá me tratan muy bien, y estoy cuidada, ya que soy grupo de riesgo", contó. "#No quiero que se preocupen demasiado porque acá me tratan muy bien, y estoy cuidada, ya que soy grupo de riesgo", contó.

Si bien se han producido muy pocos contagios de Covid-19 en Botsuana, igualmente Gloria teme enfermarse a tantos kilómetros de distancia de su familia. Es por eso que casi no sale de su habitación, esperando la llamada salvadora de la embajada. pero hasta el momento, esa comunicación no llega y los días continúan sucediéndose unos tras otros, sin que nada cambie.

A pesar de todo lo que le ha sucedido, Gloria asegura con entusiasmo que volvería "a ojos cerrados", a África, y a trabajar con la gente que aprendió a querer mucho en el poco tiempo en el que pudo desarrollar su tarea.

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