El Departamento General de Irrigación intimó a la empresa AYSAM a remediar un campo de derrame ubicado sobre calle Los Pinos, a pocos kilómetros de la planta depuradora El Paramillo, en Fray Luis Beltrán, departamento de Maipú. Esto ocurre mientras continúa el conflicto por los desbordes cloacales en Los Corralitos.
La actuación del organismo que preside Sergio Marinelli surgió tras una denuncia presentada por la ONG Fiscalía Ciudadana. En el acta N.º 2889, confeccionada el 29 de mayo, los inspectores dejaron constancia de que durante la recorrida no observaron vuelcos activos. Aun así, ordenaron a AYSAM sanear el área afectada y retirar el caño que descarga desde una boca de registro del colector Paramillos.
En una recorrida de Diario UNO por el lugar, se observa a simple vista un extenso terreno cubierto por agua estancada y un fuerte olor característico de efluentes cloacales. El líquido ocupa una superficie de grandes dimensiones y forma una laguna que se extiende entre la vegetación y las fincas de la zona.
Desde AYSAM explicaron que el predio forma parte de un esquema de contingencia para situaciones excepcionales, que hay un acuerdo con el propietario de un terreno de 12 hectáreas para utilizarlo como área de contención cuando por diversos motivos hay desbordes en el sistema.
Qué dijo Irrigación
La intimación de Irrigación se basa en la Resolución 778/96, que establece medidas para prevenir la contaminación de aguas superficiales y subterráneas y preservar los ecosistemas. El campo donde se registró el derrame está rodeado de fincas y se encuentra cerca del área donde funcionaba la Laguna El Viborón.
Otro dato relevante es que el derrame proviene del colector Paramillos, el mismo sistema que transporta los líquidos desde la zona de Los Corralitos hacia la planta El Paramillo. Según la documentación oficial, Irrigación pidió retirar la descarga instalada en una boca de registro y remediar el sector afectado.
La respuesta de Aysam
Consultada por este medio, AYSAM sostuvo que el predio forma parte de un esquema de contingencia para situaciones excepcionales. Indicó que mantiene un acuerdo con el propietario de un terreno de 12 hectáreas para utilizarlo como área de contención cuando, por tormentas u otros eventos que incrementan los caudales, se producen desbordes en el sistema.
De acuerdo con la empresa, esos vuelcos son ocasionales y quedan confinados dentro de los límites del predio. Sin embargo, la intervención de Irrigación y la intimación a remediar el lugar abrieron un nuevo capítulo en medio de las investigaciones por el funcionamiento del sistema cloacal vinculado a la cuenca El Paramillo.
Hay algunas dudas que deberán resolverse en los próximos días. Por ejemplo, si el acuerdo con el propietario del campo está formalizado por escrito, cuáles son sus alcances, si existe una contraprestación económica y qué medidas de remediación se aplican en el predio.
La imputación deMingorance, titular de AYSAM
El presidente de AYSAM, Humberto Mingorance, ya fue imputado por el fiscal de instrucción Gabriel Blanco por la contaminación provocada por el vuelco de líquidos cloacales sin tratar sobre un canal de riego de Los Corralitos, Guaymallén.
La medida alcanzó además al gerente general de la empresa, Darío Hernández, y al gerente de Operaciones, Carlos Sifuentes.
De acuerdo con la investigación, los funcionarios están acusados de los delitos de daño agravado sobre un bien de uso público y contaminación del agua de un modo peligroso para la salud, figuras contempladas en la Ley Nacional de Residuos Peligrosos.
Antes de las imputaciones penales, AYSAM ya había sido sancionada por el Departamento General de Irrigación. El 11 de mayo, el organismo le impuso una multa de 100.000 Unidades de Agua, equivalente a unos $120 millones, por el vuelco de líquidos cloacales sin tratar sobre un canal de riego en Los Corralitos.
Según la resolución, la empresa realizó descargas sin autorización y dañó infraestructura pública para derivar esos efluentes, por lo que recibió la máxima sanción contemplada en la normativa hídrica provincial.




