El Santuario de Apolo en Frangissa, sitio de un reciente descubrimiento trascendental para la historia antigua de Chipre, reveló nuevos secretos gracias a investigaciones actuales. Este templo, documentado inicialmente por el explorador alemán Max Ohnefalsch-Richter en 1885, escondía tesoros arqueológicos que permanecieron sin detectar hasta que un equipo de expertos decidió reexaminar el lugar.
Invaluable descubrimiento en un templo griego se pasó por alto por un siglo
Un equipo internacional de arqueólogos realizó un descubrimiento de estatuas que los arqueólogos ignoraron por más de 100 años
En un valle escondido cerca de la antigua Tamassos, las universidades de Frankfurt y Kiel/Würzburg colaboraron en excavaciones que desenterraron fragmentos de estatuas de valor incalculable. La temporada de excavación de 2024 resultó particularmente fructífera con hallazgos que transforman nuestra visión del arte religioso chipriota.
Nuevos descubrimientos
Gracias al liderazgo del Dr. Matthias Recke de la Universidad de Frankfurt, quien junto al Dr. Philipp Kobusch del Instituto Arqueológico de la Universidad de Kiel, iniciaron una revisión meticulosa del sitio conocido. Con apoyo del Departamento de Antigüedades de Chipre y la Fundación AMRICHA en Leipzig, el equipo realizó estudios geofísicos que revelaron importantes estatuas y estructuras bajo tierra que habían pasado desapercibidas.
Durante las excavaciones recientes, el equipo halló restos de un patio de dedicación y más de 100 bases de estatuas, algunas de dimensiones colosales. La sorpresa mayor llegó cuando descubrieron numerosos fragmentos escultóricos en el relleno de la excavación original, aparentemente ignorados durante los trabajos apresurados de 1885.
Los nuevos fragmentos encontrados permiten completar y restaurar estatuas que actualmente se exhiben en museos de todo el mundo, como el Museo de Chipre en Nicosia y el Royal Ontario Museum en Toronto. El hallazgo de pies claramente más grandes que el tamaño natural confirma la existencia de figuras colosales masculinas de piedra caliza del período arcaico.
Evidencias de ofrendas votivas previamente desconocidas, como cuentas de cristal marmolado y amuletos de fayenza egipcia, sugieren prácticas devocionales más amplias y posibles conexiones culturales internacionales que la arqueología moderna apenas empezaba a considerar.
El templo revela sus secretos
Destacan entre los hallazgos del descubrimiento dos bases con inscripciones valiosas: una con caracteres chipro-silábicos y otra referente a la dinastía ptolemaica. Tales evidencias muestran que el santuario conservó su relevancia mucho después del período arcaico, adaptándose a través de diferentes etapas históricas de la cultura griega.
Expertos en arqueología reevalúan ahora la disposición arquitectónica del santuario, con evidencia que muestra expansiones importantes a lo largo del tiempo. Mediante técnicas avanzadas, los investigadores identificaron un gran patio con peristilo, probablemente utilizado para banquetes comunales, lo que revela comportamientos rituales de los antiguos adoradores.
Entre los objetos más notables destacan piezas de estatuas características: pequeños carros, jinetes y figuras de guerreros hechos de terracota, junto a grandes figuras huecas, algunas de tamaño natural. Un fragmento de zapato descubierto en la campaña reciente muestra paralelos artísticos con las figuras de tamaño natural de la excavación original de 1885.
Investigaciones de arqueología permitieron identificar la trinchera original de búsqueda de 13 metros de largo de la excavación de 1885, aportando nuevos datos sobre los primeros esfuerzos exploratorios en el sitio. Esta antigua trinchera reveló restos de mampostería de doble pared, parte indudable de la arquitectura original del santuario que no fue documentada completamente en su momento.




