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"Influencers" son los padres

Editado por Adrián Sgroi

Recientes casos y no tan recientes de los denominados “influencers” desnudaron una realidad: que esos “influencers” no son tales. O están, cual globo, demasiado inflados y un alfiler los puede pinchar.

Hay tres casos emblemáticos y uno de ellos es parte de un documental de Netflix.

El más reciente es la chica que tenía millones de seguidores en Instagram, miles y miles de likes y comentarios en sus fotos. Y obviamente pensó: “Voy a lanzar mi propia línea de ropa”.

Y no le fue bien. No llegó ni al mínimo para poder enviar los pocos pedidos que tenía (26; necesitaba 36).

"Esto me rompe el corazón. Envié paquetes  relaciones públicas a mis amigos, y ni siquiera recibí comentarios. Sé que la gente está ocupada y no puedo ser la prioridad número uno, pero pensé que me apoyarían", afirmó.

Y tal cual, la gente vive con sus problemas cotidianos y la chica no pensó que quizás sus seguidores sólo estaban allí porque ella posaba con poca ropa. O que la mitad de sus seguidores eran bots (no personas reales). Y así la historia podría seguir. 

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Claro que hay otros casos en la vereda de enfrente. Pero desnuda la realidad en la que viven estos pibes de hoy. Todos somos influencers en cierto aspecto, algunos más positivos y otros más negativos. Pero algunos de estos chicos viven en una burbuja y con poco se les cae la estantería de la vida misma.

De ninguna manera hay que creerse que por tener millones de seguidores, miles y miles de likes vas a estar a la altura de tipos que poniéndole su nombre a algo lo venden como pan caliente. Puede pasar, pero es un caso en millones. 

Otra situación que llamó la atención de los medios es el de una chica que terminó llorando en YouTube porque le habían dado de baja a su cuenta en Instagram.

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Su video llegó a tener casi dos millones de visitas. Y debió abrirse una nueva cuenta de Instagram, ya que la anterior tenía un sinfín de denuncias. 

Llegó a decir "sin mis seguidores no soy nada". Y la pavada siguió porque hasta llamó a la Policía porque sintió que la eliminación de la cuenta había sido un "asesinato".  Pero no piba, seguramente valés y mucho para algunas personas, sólo que no les estás prestando atención y sí a tus seguidores que ni sabés quiénes son y muchos de ellos son "haters".

Hasta que llegamos al caso más emblemático que tiene no sólo a un influencer sino a un estafador confeso en sus filas. Esto motivó un documental de Netflix, disponible en la plataforma en Latinoamérica (alerta, spoiler, aunque el caso es conocido).

Se trata del fundador de Fyre, una app que parecía iba a ser un éxito pero que nunca llegó a ser tal (hasta se presentó con el rapero Ja Rule -quizás lo recuerden de  Rápidos y Furiosos o Scary Movie 3-), una app que quedó en un fiasco tras organizar el peor festival de música de la historia que tampoco llegó a ser festival y apenas si hubo algo de música de un DJ.

La aplicación que proponía Billy McFarland era el "Uber de las celebridades" como la llamaron ellos y pretendía poner en "carpeta" a los famosos que quisieran ser contratados para fiestas, shows y otras cosas, y no cómo le pasó a él que quiso contratar a Ja Rule y terminó pasando por varios intermediarios hasta dar con el rapero. En teoría parecía un golazo... y parecía que se clavaba en el ángulo hasta que la ambición de la mega fiesta que querían hacer al estilo Woodstock les nubló la visión a todos los involucrados influenciados por un estafador, McFarland, que propuso hacer un festival de música de 3 días en una "isla" de las Bahamas.

Este estafador llegó a decir que había comprado la isla de Pablo Escobar, esto no era cierto: la había alquilado y le habían prohibido usar su nombre, cuando lo usó en una promo los echaron de la isla; terminaron alquilando un sector de la isla más grande de Bahamas y contratando hasta 200 personas que nunca vieron un "peso". Un estafador que llegó a vender entradas de entre 50 mil dólares y 250 mil dólares por cabañas de lujo que no existían, con comodidades que no habían (lo que les alquilaron era un sector abandonado de la isla que ni siquiera tenía sanitarios ni agua corriente). Este "influencer" llegó a contratar a otros influencers que cayeron en la trampa, unos 250 más o menos; contrató a 10 de las 15 Top Model del mundo para hacer un video promocional y cuando se hizo este, esa sí fue la verdadera fiesta, en la isla de Escobar (allí se filmó la promo pero cuando esta se dio a conocer los echaron de la isla y hubo "de todo").

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El mismo estafador que borró del mapa la ciudad más grande de Bahamas para que los que habían comprado entradas creyeran que iban a una isla privada (sí, como si estuviéramos en los 80 del siglo pasado y no se tuviera acceso a los mapas de Bahamas por Google Maps o Earth). Ese estafador que contrató gente para que le manejara las redes sociales que, en determinado momento, se negó a ser parte de seguir con la mentira y fue a contratar una nueva empresa. Un tipo que prometía vuelos charters privados a quienes los pagaran saliendo desde Miami (Estados Unidos) y que terminó alquilando y ploteando aviones Boeing 737 para llevar a sus "invitados de lujo". Un tipo que terminó despidiendo a su piloto, un autodidacta que, en el documental, queda como el más coherente de todos. El mismo estafador que despidió sin dar la cara y sin decir la palabra despido a todos los empleados de Fyre"por teléfono", según cuenta una exempleada suya.

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Un caso que llamó la atención por todas las estafas que se cometieron y Billy McFarland terminó condenado a 6 años de cárcel (por estafa, fraude, lavado de dinero, robo de identidad e intimidación de testigos) y, cuando salga de la prisión federal, no podrá ser nunca más CEO ni director de ninguna compañía (aceptó esta condena de por vida). De hecho, antes de ser condenado, pagó una fianza de 300 mil dólares (aunque estafó con dinero a todo Bahamas, debía plata a inversores y a medio mundo) y, con prisión en su domicilio, cometió nuevas estafas usando la base de datos de Fyre, mandando promociones inexistentes  de celebridades, siendo que jamás había hablado con esas celebridades o sus representantes. Seis horas después de que lo "quemaran" en una nota, fue preso nuevamente y luego condenado.

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Y llamó la atención porque fueron las modelos (Emily Ratajkowski, Kendall Jenner, entre otras) y los influencers los que promocionaron el "festival" en sus redes, muchas veces gratis, con postales increílbes de lugares espectaculares. Como el propio Ja Rule. Y la gente de Fyre, ciega en parte por culpa de Billy, también posteaba fotos e imágenes increíbles, y nada decían en sus redes de los problemas (sí internamente pero no fue suficiente). Todos culpables, en parte, y muchos de ellos terminando pidiendo disculpas a sus "fans".

Incluso Rule no tuvo pena alguna y logró realizar la aplicación de "booking" con otra compañía y otro nombre.

De hecho, hasta resulta increíble que aún esté la promo online. 

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Es más, el director del documental la tuvo fácil: vio los memes tras el papelón de lo que no fue (apenas una noche de terror al estilo "ley de la selva" para los que ahí estaban y vuelta a casa) y le llamó la atención. A Chris Smith (quizas lo recuerden por cosas como "American movie", otro documental de 1999) le intrigaba saber qué había detrás de los memes: Fyre Festival se había convertido en eso (seamos buenos, ¿qué cosa no se convierte en meme hoy en día?). Y además la tuvo facilísima: todos los involucrados, los influencers, la gente de fyre, Ja Rule, el propio Billy y las modelos, habían posteado tantas imágenes y transmisiones en vivo que sólo tuvo que entrevistar a los perjudicados, sentarse y editar.

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En definitiva, influencers son los padres, tu pareja, tus suegros, tus hermanos de la vida, tus primos, son tus tíos, tus amigos, los mejores y los ocasionales, los que hace años que no ves, los que ves todos los días, tus padrinos, tus abuelos, tus cumpas del fútbol, tus compañeros de cualquier deporte, tus jefes, para bien o para mal... influencers en la vida somos todos y no ese que te muestra en Instagram que está desayunando caviar en una playa paradisíaca cuando en realidad se terminó tomando un café con leche agria y 3 galletitas de agua porque el caviar era de su jefe o una imagen sacada de Google.

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