El lanzamiento de una campaña publicitaria que utiliza la imagen recreada mediante inteligencia artificial de Diego Maradona desató una profunda polémica en las plataformas virtuales. Los usuarios manifestaron de forma masiva su rechazo ante el uso del ídolo popular para la promoción de la plataforma de azar online BetWarrior, en el marco del Mundial 2026.
Indignación por una publicidad que recrea a Diego Maradona con IA y se pasa durante los partidos
La plataforma de apuestas online BetWarrior fue blanco de un fuerte repudio social al utilizar la figura del astro Diego Maradona

Diego Maradona recreado por la IA para una publiciad de apuestas online.
En la pieza publicitaria -que se emite durante el cooling break, o pausa de hidratación- se recrearon tanto el rostro como la voz del exfutbolista mediante herramientas tecnológicas avanzadas, logrando una simulación de su presencia física para interpelar de manera directa a los espectadores.
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El debate escaló de inmediato en los principales canales de comunicación digital, donde el repudio social se concentró en el impacto que este tipo de mensajes puede tener en audiencias vulnerables. La utilización del referente deportivo fue calificada por muchos seguidores como una estrategia de marketing directo que busca conmover a los fanáticos de Diego Maradona para que depositen sus ahorros en la aplicación.
El impacto emocional de ver al ídolo hablando en tiempo real provocó una oleada de interacciones en plataformas como Facebook, X e Instagram en los que se analizó el límite ético del uso de la inteligencia artificial aplicada al deporte, al entretenimiento masivo y las apuestas.
El uso de la inteligencia artificial y el lucro póstumo
Uno de los puntos que mayor debate normativo y ético generó entre los especialistas y el público general fue el empleo de la tecnología digital para recrear a una persona fallecida. La producción audiovisual se realizó sin el consentimiento explícito del protagonista, lo que abrió una discusión profunda sobre los límites del lucro póstumo en la era de los contenidos sintéticos y las herramientas de inteligencia artificial.
Varios comunicólogos advirtieron sobre los vacíos legales existentes en torno a los derechos de imagen de figuras públicas fallecidas cuando interviene el desarrollo de algoritmos de generación de video. La indignación colectiva aumentó al considerar BetWarrior vulneró la memoria del ídolo histórico de la Selección Argentina con fines netamente comerciales.
La comunidad digital manifestó que la reconstrucción artificial de la identidad de un deportista emblemático como Diego Maradona para fines ajenos a su trayectoria representa un antecedente peligroso. Cientos des mensajes que exigen regulaciones más estrictas para el uso corporativo de estas herramientas de software y la protección de la identidad digital de las personas.
Preocupación por el mensaje de Diego Maradona
Más allá de los derechos comerciales, la principal alarma social expresada por los usuarios radica en el fomento de la ludopatía, una problemática que afecta de forma creciente a adolescentes y adultos en todo el país. La utilización de Diego Maradona como un validador de las apuestas online fue interpretada como un estímulo de alto riesgo para la salud pública.
El cuestionamiento principal de los críticos apunta a la lógica del anuncio, que sugiere que quien no juega no es valiente. Este tipo de premisas, según los analistas de comportamiento y las organizaciones civiles, promueve conductas de riesgo y adicciones en sectores de la población que ven al astro como un ejemplo a seguir en sus decisiones de vida, potenciado por el alcance de la inteligencia artificial.
La emisión del contenido publicitario durante las pausas del certamen mundialista garantizó una audiencia masiva, amplificando el impacto del mensaje y consolidando el rechazo generalizado. Hasta el momento, BetWarrior no ha emitido comunicados oficiales respecto a la continuidad de la campaña en las señales televisivas y digitales, dejando abierto un debate que promete sumar nuevos capítulos en la Justicia y el Congreso.