Cristina "la China" Espíndola es una mujer trans de 26 años que se animó a desfilar en la pasarela del BafWeek durante un desfile de Mica Tinelli con un cartel que decía "Yo también soy modelo". La joven sueña con convertirse en modelo profesional y contó su fuerte historia de vida al portal Infobae.
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Los 83 mil seguidores que tiene en Instagram el BafWeek vieron en vivo y en directo cuando las largas piernas de la China caminaron por la alfombra principal. Enfundada en un vestido negro con brillos llegó hasta el final y mostró su mensaje. Luego se volvió a sentar y fue "invitada a retirarse".
Tiene 26 años y su vida no fue fácil, actualmente trabaja limpiando casas y oficinas por hora. No se habla con su padre tras una infancia de violencia y no aceptación.
Cristina asegura que desde los 8 años que quiere ser modelo pero su intención es llevar su cuerpo de mujer trans a una pasarela así como es: sin implantes mamarios para parecerse a una mujer cis (biológica), sin cirugías de reasignación genital, sin que su cara pase por el quirófano para "que no se note".
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Nacida en Escobar, llora al recordar la violencia de su niñez y los prejuicios que ha tenido que enfrentar durante toda su vida. Su padre y su abuelo eran gauchos y jamás lograron entender sus deseos.
Entre los momentos que rememora, Cristina señala algunos que la marcaron como cuando su familia la vio vestida de mujer por primera vez y la asociaron con la prostitución.
La búsqueda laboral tampoco ha sido fácil. Para impedir que se cumplieran las "profecías" familiares, la joven decidió ir a domar caballos al campo a cambio de un techo y comida. Justamente esta era la vida que su padre había planificado para su hijo. La situación le provocó una enorme frustración, confiesa, y la combatió de la peor forma: con drogas y alcohol.
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Con los años vino el autocastigo: "Llegué a mirarme al espejo y verme horrible. Querer ser modelo pero verme fea y golpearme: darme la cabeza contra la pared, tirarme de los pelos, a ese punto llegué a odiarme", sigue. "Tuve que aprender a quererme y valorarme otra vez para decir 'esto sí puede pasar'".
Hizo campañas, books de fotos y está dispuesta a mucho, menos a intervenir su cuerpo para encajar en un molde que le es ajeno.
"Es que yo no soy una mujer biológica, soy otro tipo de mujer, con un cuerpo distinto. Lo único que me gustaría arreglarme un poco es la nariz porque he sido golpeada más de una vez y tengo el tabique roto pero nada más, no quiero tener tetas ni nada, creo que no las necesito. Después de haberme odiado tanto aprendí a amarme tal como soy", asegura.




