El aislamiento social para hacer frente al coronavirus está provocando un cambio de rutinas importante en las familias. Para los más pequeños y adolescentes, además de la realización de deberes on line se encuentran con multitud de horas de ocio dentro de su hogar. Una de las opciones más fáciles que se les presenta es conectarse a las nuevas tecnologías. Son muchos los padres que muestran su preocupación porque, en muchas ocasiones, sus hijos pasan demasiado tiempo con ellas.
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Según Ana Isabel del Olmo y Mar Pereda, psicólogas de Educ-At, las nuevas tecnologías, y en especial las videoconsolas, poseen una altísima capacidad gratificante, puesto que ofrecen un refuerzo muy inmediato y demandan un bajo esfuerzo para conseguirlo. "Además —puntualizan—, proporcionan tal cantidad de estímulos y nivel de activación que el resto de opciones —a priori— parecen no poder competir".
Aun así, consideran que la tecnología y los videojuegos pueden ser una muy buena alternativa de ocio, por varias razones. En primer lugar, explican ambas psicólogas, como toda actividad lúdica, les dota de ese espacio de entretenimiento y les ayuda a evadirse de la situación que ha provocado el Covir-19.
Una opción muy cómoda, pero hay otras
Por otra parte, Además, a través del juego pueden ponerse en contacto con estos recursos que les serán tan necesarios en el futuro. "Tampoco podemos olvidar —matizan— que somos seres sociales y que niños y adolescentes tienen una necesidad vital de compartir y relacionarse con sus iguales. Estas herramientas pueden facilitar su comunicación, sobre todo en estos momentos de aislamiento".
Pero a pesar de las ventajas, un uso excesivo o inadecuado puede resultar contraproducente y conllevar o asociarse en ciertos casos con dependencia, sobrestimulación, limitación de otros intereses, dificultad para demorar gratificaciones o aislamiento.
Lo que les ocurre a muchos niños y jóvenes es que la videoconsola, los juegos del celular…, son la opción más cómoda y resulta más fácil acudir a ellos que buscar otras alternativas de divertimento. Por ello, tienden a responder con negativas cuando se les planteamos otras propuestas de ocio.
"Sin embargo, cuando realmente prueban otras actividades, también obtienen satisfacción de ellas. Los niños y adolescentes son capaces de disfrutar de estímulos y actividades diversas", aseguran Ana Isabel del Olmo y Mar Pereda. "Los padres deben saber que sus hijos aprenden, además, de ellos viéndolos como un modelo a seguir y haciendo lo que ellos hacen. De manera que no conseguiremos transmitir el mensaje que queremos mientras nuestro comportamiento contradiga nuestro discurso. Por tanto, entendemos que es un momento en el que los hijos deben disponer de sus tiempos de ocio, pero está en nuestra mano proponerles y disfrutar con ellos de alternativas al mando de la videoconsola".
Tips para gestionar el uso de la tecnología
- Organiza las rutinas diarias: Es importante establecer con ellos un horario marcando tiempos para el trabajo académico y para el ocio.
- Negociar actividades y tiempos de ocio: Es fundamental para evitar conflictos en el día a día, sentarnos con nuestras hijas e hijos para decidir cómo se va a distribuir su tiempo de ocio entre todas las posibles actividades. Videoconsolas, tablet, móvil etc.
- Tienen que tener un tiempo máximo pactado, y preferiblemente por las tardes tras las tareas de clase. Permitiéndoles así aprovechar las mañanas para el trabajo académico, ya que su rendimiento es mejor y coincide con el teletrabajo de los padres.
- Anticipar el final o cambio de actividad: Sabemos que el momento de apagar la videoconsola o devolver el móvil puede ser un motivo de conflicto y malestar. Por ello, recomendamos anticipar esta situación y avisarle de que se acerca el final cuando le queden 10 ó 5 minutos. Así, le permitimos despedirse, terminar la partida…, pero también le damos tiempo para hacerse a la idea y gestionar las emocionas asociadas.
- Es imprescindible cumplir con este horario ya pactado entre la familia, para evitar que se alarguen a diario discusiones y peticiones.
- Recordarles hacer uso responsable: Es imprescindible recordar a niños y adolescentes que hagan un uso tecnológico responsable (redes sociales, riesgos de privacidad y seguridad…). Especialmente en un momento como este en el que todos estamos más conectados a las redes.
- Fomentar alternativas: Muchos acaban disfrutando con actividades que al principio rechazaban con desaprobación. Está en nuestras manos ser quien les ofrece nuevas experiencias y opciones de ocio con el objetivo de fomentar sus intereses, imaginación y creatividad. Además, les enseñamos diferentes formas de interactuar con su entorno y obtener gratificación. La música, artes plásticas, juegos en familia, actividad física, cocina…, son excelentes ejemplos de alternativas a los videojuegos o el ordenador.
- Seamos un buen ejemplo: Si no somos capaces de gestionar el tiempo que nosotros mismos dedicamos a las redes sociales, juegos en el móvil, videoconsolas…
Fuente: ABC
