ver más

Su hijo tiene un tumor cerebral y el tratamiento cuesta 2 veces lo que ella gana por mes

Editado por Paola Alé
ale.paola@diariouno.com.ar

Cuando la mayoría de los mendocinos guardábamos una rígida cuarentena, y el "quedate en casa" era la regla y no la excepción, Cristina Selaez averiguaba el horario en el que pasaban los colectivos.

Durante todo el tiempo de aislamiento social, ella viajó en transporte público, desde Guaymallén hacia el Hospital Central. Lo hizo sin pensarlo dos veces, porque el traslado era de vida o muerte: tenía que buscar los remedios necesarios para el tratamiento de su hijo, Jesús Herrera (34), quien padece de un tumor cerebral.

Te puede interesar: Mendoza: cuál es el nexo epidemiológico de los 8 nuevos casos positivos

Jesús toma cuatro drogas diarias en esta fase del tratamiento: divalproato de sodio por 50 comprimidos, meprednisona 40 ml, levitiracetam 500 ml, y omeprazol 40 ml. No siempre las consigue en forma gratuita y muchas veces debe comprarlas.

El punto es que Cristina sólo vive de una pensión de $8.500 y el tratamiento de su hijo, cuesta $17.000 por mes. Es decir, dos veces lo que ella gana. Cristina y su familia necesitan una respuesta estructural y ayuda urgente, porque su situación es desesperante.

Te puede interesar: "Remeras", "pollo" y "pan": los códigos para pedirle droga a la Madre Belén

El día a día

Cristina vive en un barrio de Buena Nueva, una zona alejada del centro de la Ciudad. Antes de la cuarentena, trabajaba como empleada doméstica y recibía la colaboración de sus hijos para mantener el hogar. Sin embargo, entre enero y junio del 2020 su vida hizo un cambio doloroso e inesperado. A su hijo mayor le diagnosticaron un tumor cerebral, y ella debió dedicarse a acompañarlo en su enfermedad y tratamientos.Esto, sumado a la Pandemia de Covid-19, no le permitió seguir trabajando fuera de su casa.

El joven comenzó a convulsionar producto de su patología, y ella a desesperarse. Urgentemente necesitaba tomar medicación para frenar las convulsiones. Por eso, y aún en medio de la pandemia, ella no dudaba en hacer esos viajes al centro asistencial, no una, sino muchas veces en el mes.

Sin embargo, no siempre tenía éxito: en más de una oportunidad volvió con las manos vacías. El faltante de medicamentos comenzó a hacerse notar cada vez más.

"Me decían que llamara, que me quedara en mi casa si me decían que no habían llegado los remedios. Pero yo les contestaba que no me iba a quedar viendo como mi hijo se moría" "Me decían que llamara, que me quedara en mi casa si me decían que no habían llegado los remedios. Pero yo les contestaba que no me iba a quedar viendo como mi hijo se moría"

Cristina SelaezMadre de un joven que padece un tumor cerebral.

El ritual consistía en telefonear hasta el cansancio a la farmacia del hospital, y cuando la respuesta sistemática era negativa, buscaba la forma de conseguirlos igual. Cristina no tiene otra ayuda que su propio esfuerzo y no ha dudado en ponerlo en juego para conseguir los remedios. Pidiendo ayuda, por la solidaridad de la gente que se acercó a apoyarla.

Solamente el divalproato de sodio -remedio que no le entregan porque está en falta en el sistema- cuesta 2100 pesos y Jesús toma 2 frascos y medio por mes.

Además, el joven debe consumir el suplemento alimentario Ensure que cuesta $1600.

Al borde de la desesperación

Cristina está en una situación límite, su familia le consigue alimentos porque con la pensión no puede cubrir absolutamente ningún gasto fijo de todos los que tiene.

Por eso pide colaboración, lo hace por las redes sociales, ayudada por personas que han decidido apoyarla, solo por solidaridad.

 Embed      

La versión del hospital

Desde el Hospital Central indicaron que no hay un faltante de medicamentos en forma persistente, pero sí reconocieron un retraso en el abastecimiento.

Aseguraron no saber qué día concurrió Cristina Selaez a buscar los remedios para su hijo y sostuvieron que en este momento sí se encuentran stockeados de las drogas antes mencionada.

MÁS LEÍDAS

Temas relacionados