El herpes zóster, una enfermedad causada por la reactivación del virus de la varicela, afecta al menos al 20 % de la población y hasta al 50 % de los mayores de 85 años. También conocida como culebrilla, su aparición está relacionada con una disminución de la inmunidad, aunque los expertos advierten que su manejo, diagnóstico y prevención aún presentan desafíos importantes en la práctica clínica.
Herpes zóster: la infección que genera preocupación médica y afecta más a adultos mayores
El herpes zóster o culebrilla se manifiesta como una erupción dolorosa en forma de cinturón: la infección que genera preocupación médica y afecta más a adultos mayores

Herpes zóster: la infección que general preocupación médica y afecta más a adultos mayores
Foto gentileza 20minutos.esEl herpes zóster es una infección que se manifiesta con mayor frecuencia como una erupción dolorosa en forma de “cinturón” sobre la piel, siguiendo trayectos nerviosos específicos llamados dermatomas. La enfermedad puede generar complicaciones como la neuralgia posherpética, un dolor persistente que impacta severamente en la calidad de vida.
Cualquier persona que haya sufrido de varicela puede desarrollar herpes zóster, aunque se desconoce por qué se reactiva el virus. Esta afección provoca un sarpullido doloroso que puede manifestarse como un conjunto de ampollas en el tronco del cuerpo.
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Asimismo, muchos pacientes, incluso profesionales de la salud, confunden el herpes zóster con otras patologías, lo que retrasa el tratamiento. Es importante señalar que la vacunación es clave para prevenir casos graves y reducir la incidencia, aunque no se encuentra aplicada de manera uniforme en todos los sistemas sanitarios.
Síntomas
Los síntomas del herpes zóster suelen afectar solo una pequeña sección de un lado del cuerpo.
- Dolor, ardor u hormigueo.
- Sensibilidad al tacto.
- Sarpullido rojo que aparece unos días después del dolor.
- Ampollas llenas de líquido que se abren y forman costras.
- Picazón.
Otros signos que presentan algunas personas
- Fiebre.
- Dolor de cabeza.
- Sensibilidad a la luz.
- Fatiga.
Según un estudio de profesionales, análisis clínicos recientes muestran que personas inmunocomprometidas, embarazadas y adultos mayores son los grupos más afectados. Si bien existen disponibilidad de antivirales y vacunas como Zostavax y Shingrix, en muchos casos persisten las dudas sobre su uso, especialmente en pacientes con enfermedades crónicas o bajo tratamiento inmunosupresor.
Los investigadores en temas de salud recomiendan iniciar el tratamiento antiviral dentro de las 72 horas de la aparición de la erupción y completar esquemas de vacunación según la edad y condiciones clínicas del paciente. En este caso, los especialistas advierten sobre la necesidad de actualizar protocolos hospitalarios para evitar contagios y proteger a los grupos de riesgo.
En un contexto donde la población envejece y los inmunosupresores se usan cada vez más, el herpes zóster o culebrilla se posiciona como un problema de salud pública que requiere vigilancia, educación médica continua y campañas de prevención eficaces.