En 1826, durante el gobierno de Bernardino Rivadavia, Argentina incorporó los primeros ejemplares de cabras de Angora, una raza reconocida por producir una fibra natural de gran brillo y suavidad. Se trata del mohair.
Hace dos siglos unas cabras llegaron a Argentina desde Asia: hoy producen una fibra de lujo para el mundo
La Patagonia argentina se consolida como un epicentro de producción de mohair, una fibra de alta gama originada por cabras de Angora introducidas en el país hace dos siglos.

La iniciativa formó parte de los intentos por diversificar la producción agropecuaria del país, aunque aquellos animales no encontraron de inmediato las condiciones ideales para desarrollarse. Dos siglos después, su descendencia se convirtió en una actividad característica del norte de la Patagonia y en un eslabón de una cadena comercial que llega a los mercados textiles internacionales.
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Argentina importó cabras de Asia: hoy su fibra convirtió a la Patagonia en un productor mundial de mohair
La cabra de Angora tiene su origen en Asia Central y fue llevada por los turcos a la región de Ankara, en la actual Turquía. Su principal atributo es el mohair, una fibra blanca, sedosa, brillante y resistente que se utiliza para fabricar prendas, tejidos y productos textiles de alta calidad. A diferencia de otras fibras animales, puede cosecharse hasta dos veces al año cuando las condiciones de crecimiento y manejo lo permiten.
En Argentina, la actividad encontró su principal desarrollo mucho más al sur. En 1920 se estableció un núcleo de mejoramiento genético en Llamuco, Neuquén, desde donde se difundieron animales y mejoras productivas hacia Río Negro y Chubut. Los cruzamientos con cabras locales contribuyeron a formar las poblaciones de Angora adaptadas a las condiciones de la región. Actualmente, la producción se concentra en esas tres provincias y combina sistemas extensivos de pastoreo con prácticas de trashumancia, especialmente en Neuquén.
Hoy su fibra llega a las grandes industrias textiles
Las dimensiones del sector quedaron reflejadas en un estudio del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA): durante 2023, Argentina produjo unas 365 toneladas de mohair, sobre un total mundial de 4.570 toneladas. Esto representó cerca del 8% de la producción global. En ese mismo año, Sudáfrica y Lesoto se mantuvieron entre los principales productores internacionales.
La fibra argentina se procesa principalmente en el Polo Textil Lanero de Trelew, en Chubut. Desde allí se exporta en distintas presentaciones: el 76% del volumen analizado por el INTA salió peinado, el 17% lavado y el 7% sin lavar. Antes de llegar a la industria, los productores llevan la fibra a cooperativas y centros de acopio, donde se clasifica y acondiciona para su comercialización.
Una parte de esa organización se articula a través del Programa Mohair, creado en 1998 para mejorar la calidad de la producción y fortalecer el acceso de pequeños productores a los mercados. El desafío ya no consiste solamente en criar animales y obtener fibra, sino también en mejorar su clasificación, controlar sus características y aumentar su competitividad.
En pocas palabras
- Origen y Adaptación: Las cabras de Angora, traídas de Asia en 1826, encontraron su nicho productivo en la Patagonia argentina.
- Producción Global: Argentina se posiciona como un productor mundial de mohair, generando aproximadamente el 8% de la producción global anual.
- Cadena de Valor: La fibra de mohair argentina se procesa localmente y se exporta a mercados textiles internacionales, fortaleciendo la economía regional.