Increíble historia

"Había un olor nauseabundo": la mujer murió al despegar el vuelo de 14 horas y el avión siguió a destino

A raíz de un olor nauseabundo, el cuerpo de una pasajera fallecida debió ser trasladado a la cocina del avión durante un vuelo de British Airways

Editado por Miguel Guayama
guayama.miguel@diariouno.com.ar

El vuelo BA32 de British Airways partió a mediados de marzo desde el Aeropuerto Internacional de Hong Kong con destino a Londres Heathrow. Lo esperaba un trayecto habitual de unas 14 horas, pero apenas transcurrida la primera hora de viaje, una tragedia desató el caos y expuso uno de los vacíos de protocolo más incómodos de la aviación comercial moderna.

Una pasajera de unos 60 años, que viajaba acompañada por familiares, falleció de manera repentina en su asiento del avión, en una tragedia que paralizó a todo el vuelo.

Aunque en emergencias médicas graves la instrucción general suele ser la desviación del avión al aeropuerto más cercano, la normativa aeronáutica dictamina que, si la muerte de una persona es constatada a bordo, la situación deja de considerarse una emergencia operativa activa.

Tras evaluar el cuadro, la tripulación optó por continuar el largo trayecto previsto hacia la capital británica.

A partir de allí comenzó el verdadero dilema: ¿dónde colocar un cadáver en medio de un avión comercial a plena capacidad?

Tragedia en el avión: el cuerpo en la cocina

En primera instancia se barajó la opción de colocar el cuerpo en uno de los baños, pero los auxiliares de vuelo descartaron la idea para no inhabilitar el servicio a los 331 pasajeros a bordo.

Siguiendo una recomendación general de resguardar la dignidad de la víctima, decidieron envolver el cuerpo en mantas y trasladarlo a la zona de cocinas, situada en la parte posterior del avión, un área reservada para el trabajo de la tripulación.

Sin embargo, los tripulantes obviaron un detalle clave en la infraestructura de los modernos Airbus A350-1000: el suelo de la cocina cuenta con un sistema de calefacción radiante.

A medida que el avión avanzaba cruzando husos horarios, la temperatura del suelo aceleró los procesos biológicos naturales. Horas antes del aterrizaje en tierras británicas, el ambiente dentro de la cabina comenzó a volverse insoportable. Pasajeros ubicados en las filas posteriores comenzaron a manifestar severas quejas debido a un intenso “olor nauseabundo” que emanaba directamente de la cocina.

Aterrizaje y consecuencias psicológicas

Al tocar tierra en el aeropuerto de Heathrow, la pesadilla de los viajeros estuvo lejos de terminar. Agentes de la policía británica subieron inmediatamente al avión para iniciar la inspección de rigor, impidiendo el desembarco de los pasajeros y extendiendo la espera dentro de la cabina durante otros 45 minutos.

El impacto emocional puertas adentro fue severo: varios tripulantes de cabina solicitaron la baja médica tras la experiencia vivida durante el trayecto.

El trágico caso reavivó a nivel internacional la discusión sobre la falta de un protocolo estandarizado y uniforme para el manejo de personas fallecidas durante vuelos de larga distancia.

El comunicado de British Airways

Aunque la compañía aérea British Airways no emitió comentarios sobre las fallas de logística, confirmó la muerte de la pasajera y envió un mensaje de condolencias a los allegados: “Lamentablemente, un pasajero falleció a bordo, y en estos momentos difíciles acompañamos a su familia y amigos en su dolor. Estamos brindando apoyo a nuestra tripulación y se siguieron todos los procedimientos correctamente”.

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