Los 12 ciudadanos que juzgarán en juicio por jurado a Gil Pereg por los asesinatos de la madre y la tía también deberán resolver otra cuestión, también crucial, que podría defenir la suerte del proceso judicial: si el israelí es imputable o no.

El debate se desarrollará en octubre en el nuevo Polo Judicial y por estas horas se desarrollan las últimas audiencias preliminares bajo la conducción de la jueza penal María Laura Guajardo.

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Pereg, de 39 años, participa de manera remota desde el neuropsiquiátrico El Sauce, adonde fue internado nuevamente hace tres meses bajo tratamiento con medicación, algo que ya había ocurrido en 2020.

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Gil Pereg en 2019 en el predio donde poco después de esta foto hallaron muertas a la madre y a la tía.

Gil Pereg en 2019 en el predio donde poco después de esta foto hallaron muertas a la madre y a la tía.

Se mantiene siempre de pie con custodia penitenciaria, se niega a tomar asiento y se muestra atento a todo lo que dicen los abogados. Casi no ha pronunciado palabra: excepto una vez, cuando frente a la pregunta de la jueza Guajardo de si podía escuchar lo que se decía durante la audiencia contestó que no.

Gil Pereg, acusado de matar a la madre y a la tía en enero de 2019 en un predio de Guaymallén, donde él vivía y donde fueron encontrados los cuerpos, será juzgado por 12 ciudadanos que deberán determinar, al final del proceso, si es culpable o no culpable de los crímenes.

Hasta aquí lo convencional en materia de juicio por jurado popular en Mendoza, de acuerdo a la ley y a la veintena de casos que han sido resueltos por jurado popular desde 2019.

Lo excepcional es que el jurado popular deberá determinar si el israelí es imputable o no, y de esa definición dependerá si el imputado puede ser juzgado o no.

La clave será que el jurado integrado por ciudadanos detemine si Gil Pereg comprendía la criminalidad de los hechos cuando en enero de 2019 ocurrieron los crímenes de la madre y la tía por estrangulamiento y a balazos respectivamente.

El abogado defensor, Maximiliano Legrand, ha argumentado en la etapa de instrucción que su cliente no comprende la criminalidad de los hechos y que por lo tanto es inimputable: no puede ser juzgado y mucho menos condenado por padecer esa insanía.

En la vereda de enfrente, el fiscal jefe de Homicidios, Fernando Guzzo, sostiene que Gil Pereg está en condiciones mentales de enfrentar un juicio justo y de arriesgar una condena a varios años de cárcel.

Se han basado en informes elaborados por peritos de parte y oficiales y durante el juicio por jurado popular volverán a jugar fuerte en ese sentido.

De hecho, la defensa del israelí contrató al psiquiatra forense Mariano Castex, de vasta trayectoria y partícipe de otros procesos judiciales de fuste como las investigaciones por la muerte del fiscal Alberto Nisman y la represión durante el 19 y 20 de diciembre de 2001 durante la caída de Fernando de la Rúa.

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