El ritual del asado en Argentina y otros países de la región no comienza cuando se apoya la carne sobre los fierros, sino mucho antes, con la preparación del fuego y el acondicionamiento de la herramienta principal. Entre los expertos parrilleros, existe una técnica que suele despertar curiosidad en los principiantes: frotar un corcho por la parrilla caliente.
Lo que para algunos parece una cábala, es en realidad un truco casero sumamente efectivo a la hora de poner en condiciones y de usar la parrilla.
Por qué se recomienda frotar un corcho por la parrilla del asado
La limpieza es el factor determinante para que un asado no tenga sabores residuales de comidas anteriores. Aunque existen cepillos de alambre y espátulas, el corcho, preferentemente de una botella de vino que se acaba de abrir, cumple una función mecánica única.
Al ser un material poroso pero firme, el corcho actúa como una "lija natural". Cuando la parrilla alcanza temperatura, las grasas y restos carbonizados se ablandan. Al pasar el corcho con firmeza sobre los barrotes, este logra desprender las impurezas más rebeldes sin rayar el metal.
Se cree que los componentes naturales del corcho, al friccionarse con el hierro caliente, ayudan a pulir la superficie. Esto reduce la porosidad del metal, evitando que cortes delicados o piezas de piel fina se peguen, y provocando un efecto antiadherente.
Como puedes ver, esta es la forma perfecta de reciclar un elemento que de otro modo iría a la basura, eliminando la necesidad de químicos desengrasantes que podrían alterar el sabor de la carne.
Cómo aplicar el truco paso a paso
Para que este truco casero sea efectivo, no basta con pasar el corcho de cualquier manera. Primero, es vital que las brasas ya hayan calentado los fierros. Una vez que la parrilla esté a temperatura, se debe deslizar el corcho recorriendo cada barrote.
Es fundamental asegurarse de que el corcho sea de material natural y no sintético. Los corchos modernos de plástico se derretirán instantáneamente, arruinando la superficie de cocción.
Para finalizar la limpieza, se recomienda pasar un paño o servilleta con una gota de aceite o grasa vacuna, retirando cualquier polvillo residual que el corcho haya desprendido. Con esto, la mesa está servida para un asado perfecto, libre de impurezas y con el sello de un verdadero profesional.






