Una melodía comenzó a escucharse en el pueblo y, casi sin darse cuenta, los niños dejaron lo que estaban haciendo para seguirla. Salieron de sus casas, cruzaron la plaza y caminaron tras el músico que avanzaba sin mirar atrás, tocando su flauta con un sonido imposible de ignorar.
Nadie gritó, nadie corrió a detenerlos. Simplemente lo siguieron, paso a paso, mientras la música los guiaba fuera del pueblo hasta que, de pronto, tanto la melodía como los niños desaparecieron.
Una melodía hipnótica, un pueblo desesperado y una misteriosa desaparición infantil forman parte de una de las leyendas más inquietantes de Europa. La historia de El Flautista de Hamelín ha atravesado siglos y fronteras, convirtiéndose en uno de los relatos más conocidos del folclore alemán. Aunque muchos la recuerdan como un cuento infantil, su versión original es mucho más oscura y perturbadora.
La historia del músico que encantó a todo un pueblo
La leyenda sitúa los hechos en la ciudad de Hamelín, en Alemania, durante el siglo XIII. El pueblo sufría una plaga de ratas que invadía calles, casas y mercados. Desesperados, los habitantes prometieron pagar a un misterioso músico si lograba liberarlos del problema.
El hombre, vestido con ropas llamativas y portando una flauta, comenzó a tocar una melodía extraña. Según el relato, las ratas salieron de todos los rincones y lo siguieron hasta el río, donde murieron ahogadas. Sin embargo, cuando el músico reclamó su recompensa, las autoridades se negaron a pagarle.
La venganza que convirtió la leyenda en tragedia
Ofendido por el engaño, el flautista regresó días después. Esta vez, la melodía no estaba dirigida a las ratas, sino a los niños del pueblo. Fascinados por la música, todos los niños lo siguieron fuera de la ciudad. La leyenda cuenta que el músico los condujo hacia una montaña que se abrió ante ellos. Una vez dentro, desaparecieron para siempre.
Algunas versiones sostienen que solo un niño quedó atrás porque era sordo y no pudo seguir el ritmo. Pues además, existen registros medievales en Hamelín que mencionan la desaparición de un gran número de jóvenes en el año 1284.
Con el tiempo, la historia fue recopilada y popularizada por los hermanos Grimm, lo que ayudó a consolidarla como uno de los cuentos más difundidos de Europa. Hoy en día la figura de El Flautista de Hamelín simboliza la seducción del poder, las consecuencias del engaño y el peligro de no cumplir las promesas.





