Seis mujeres que viven en Guaymallén y se reúnen periódicamente a realizar actividades religiosas -pues pertenecen a la comunidad evangélica- sintieron la necesidad de ayudar a los más necesitados.
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Ellas también son humildes, y no cuentan con los recursos económicos suficientes para cubrir las necesidades de otras personas. Pero sí cuentan con la empatía y la creatividad necesarias para ponerse en el lugar de las personas que no tienen abrigo y buscar una solución.
Según contó Cecilia Vázquez -una de las mujeres que integra este equipo- la mayoría de las personas del grupo trabajan en servicio doméstico, pero se hacen un tiempo para la espiritualidad y la solidaridad.
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Desde el año pasado juntan ropa y calzado para donar y como tenían algunas prendas imposibles de arreglar, se pusieron manos a la obra para convertirla en abrigadas mantas que confeccionan totalmente a mano.
Manos a la obra
Cecilia, Valeria, Sandra, Nené, Cristina y Pupi pertenecen a la Iglesia Evangélica Elohim, ubicada en el carril Godoy Cruz de Guaymallén.
Desde el 2019, comenzaron a juntar ropa para donar.
"Nos poníamos con un mesón cerca de la entrada del Átomo, y ahí llevábamos la ropa para que la gente eligiera y se llevara. Nosotras mismas la seleccionamos, la componemos si hay que hacerle algún arreglo, la lavamos y la llevamos para donar". "Nos poníamos con un mesón cerca de la entrada del Átomo, y ahí llevábamos la ropa para que la gente eligiera y se llevara. Nosotras mismas la seleccionamos, la componemos si hay que hacerle algún arreglo, la lavamos y la llevamos para donar".
Cecilia VázquezIntegrante del grupo solidario
Realizaron esta tarea durante todo el año pasado, y así se fue juntando una caja de prendas que no se podían regalar, porque no tenían arreglo.
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"Con la pandemia, no pudimos ponernos más con el mesón, y veíamos cada vez más necesidades, gente que necesitaba abrigo. Entonces se nos ocurrió desarmar la ropa que no tenía arreglo, y la convertimos en mantas". "Con la pandemia, no pudimos ponernos más con el mesón, y veíamos cada vez más necesidades, gente que necesitaba abrigo. Entonces se nos ocurrió desarmar la ropa que no tenía arreglo, y la convertimos en mantas".
Todo este trabajo es absolutamente manual: desarmar la ropa gruesa, y coserla con agujas de lana, para convertirla en frazadas.
"No tenemos máquina de coser, lo hacemos nosotras y traemos nuestras propias tijeras y materiales de costura". "No tenemos máquina de coser, lo hacemos nosotras y traemos nuestras propias tijeras y materiales de costura".
Pero llegó un momento en que la ropa que tenían para transformar, se terminó. Por esto, Cecilia se encargó de hacer el pedido por las redes sociales.
"Todo sirve: telas gruesas, pullóveres rotos, pantalones de vestir, camisas, y hasta bufandas: las unimos para crear las mantas". "Todo sirve: telas gruesas, pullóveres rotos, pantalones de vestir, camisas, y hasta bufandas: las unimos para crear las mantas".
Más solidaridad
Cecilia y su grupo de amigas y compañeras de oración, no sólo se conforman con la confección de las frazadas.
"Vemos y escuchamos a mucha gente a la que intentamos contener y asistir espiritualmente, porque hay desesperación y necesidades económicas grandes. Ahora estamos haciendo manualidades, y todo lo que hacemos lo vendemos para comprar mercadería". "Vemos y escuchamos a mucha gente a la que intentamos contener y asistir espiritualmente, porque hay desesperación y necesidades económicas grandes. Ahora estamos haciendo manualidades, y todo lo que hacemos lo vendemos para comprar mercadería".
Vendiendo las artesanías que elaboran, han juntado $1.200 pesos, para comprar alimentos y dárselos a las personas que van a solicitar ayuda al templo, que son muchas.
"Nosotras no podemos darles un kilo de azúcar o harina a cada uno. Así que compramos y fraccionamos. Les damos algunas bolsitas para que puedan ir teniendo una pequeña solución". "Nosotras no podemos darles un kilo de azúcar o harina a cada uno. Así que compramos y fraccionamos. Les damos algunas bolsitas para que puedan ir teniendo una pequeña solución".
Si bien ninguna de las mujeres que realizan esta actividad tiene vehículo para buscar la ropa, Cecilia aseguró que se manejan en colectivo.
Aunque, si hay personas que quieren colaborar y tienen como hacerles llegar la ropa, o las donaciones que deseen realizar, pueden dirigirse al Carril Godoy Cruz 6.390, de Guaymallén, los viernes y sábados a partir de las 17. El grupo se encuentra en el salón de la Iglesia Evangélica Elohim.
También pueden comunicarse al teléfono de Cecilia Vázquez: 261 366 5822, para coordinar cómo se puede realizar la colaboración.