En sintonía con las políticas de desregulación impulsadas por el ministro Federico Sturzenegger, el gobierno de Javier Milei modificó la normativa que rige para los autos que utilizan GNC. Los cambios eliminaron la obligación de reemplazar la válvula del cilindro cada cinco años y dejó el recambio sujeto a la revisión técnica de seguridad de cada vehículo.
Flexibilizaron la normativa del GNC y un experto explicó el impacto en el bolsillo
El gobierno nacional eliminó el recambio obligatorio de válvulas cada 5 años, aunque especialistas aseguraron que en la práctica casi siempre deben reemplazarse

Sin embargo, el presidente de la Cámara Argentina de Productores de Equipos de Gas (CAPEC), Hugo Lamy, advirtió que la flexibilización normativa no necesariamente se traducirá en un ahorro real para los usuarios.
En diálogo con radio Nihuil, el dirigente explicó que, aunque la norma ahora permite conservar la válvula, las características técnicas del componente dificultan su reutilización. Mientras el cilindro es de acero, la válvula está fabricada en bronce y, durante la instalación, se ajusta con un torque de 22 kilos que provoca una deformación intencional del material para garantizar el sellado hermético.
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Y el problema surge al intentar reutilizarla, según Lamy: "En el 99% de los casos, la deformación previa no permite que vuelva a sellar correctamente con el tubo, generando pérdidas".
El experto comparó este componente con los tornillos de la tapa de cilindro de un motor, los cuales soportan un solo ajuste y deben ser reemplazados tras ser
Más allá del costo, Lamy enfatizó que la válvula es un dispositivo de seguridad complejo que cumple cuatro funciones esenciales para evitar tragedias:
- Sensor de exceso de presión: Si el cilindro supera la presión máxima permitida, la válvula libera el gas de forma controlada. Es un mecanismo de "una sola vida"; una vez que actúa, debe cambiarse.
- Corte eléctrico: Evita fugas cuando el vehículo está estacionado. El paso de gas solo se libera si el motor está en marcha.
- Corte por impacto: En caso de un choque que rompa las cañerías, la válvula se cierra automáticamente para evitar una fuga masiva.
- Sensor térmico (fusible): Este es quizás el avance más importante. Ante un incendio del vehículo, el sensor detecta el calor exterior y libera el gas gradualmente. "Esto hace que el gas se queme, generando más fuego, pero evita que el cilindro explote", detalló Lamy, recordando incidentes en rutas donde autos sin esta tecnología estallaron tras incendiarse.
El factor económico: ¿Cuánto se ahorra realmente?
Según las cifras aportadas por el miembro de CAPEC, el costo de una prueba hidráulica completa (que incluye la revisión, la válvula nueva y la oblea) ronda entre los $230.000 y $240.000. Mientras que la válvula cuesta cerca de los $80.000.
Por lo tanto, si un usuario lograra que su válvula pasara los ensayos técnicos tras 5 años de uso y fuera reaprobada, ese sería el monto del ahorro. No obstante, Lamy advirtió que, dado el desgaste y la deformación del material, es muy probable que tras los ensayos correspondientes la mayoría de las válvulas deban ser destruidas y reemplazadas de todas formas.
Para Hugo Lamy, el GNC en Argentina requiere un cuidado extremo porque el sistema debe ser seguro. Aunque la desregulación abre la posibilidad legal de no cambiar la pieza, la recomendación técnica sigue inclinándose hacia el reemplazo preventivo. "Es el único componente del equipo que está en esas condiciones de 'una sola vida'", concluyó.