Leche si, leche no. Hace un par de días, paseando por mis redes sociales, encontré en Instagram un video corto realizado por una nutricionista argentina en el que abría un viejo debate sobre el consumo de leche en la adultez. Su postura muy marcada defendía que no es necesario consumir leche cuando somos adultos.
La alimentación es un mundo extremadamente cambiante y con modas respaldadas científicamente, o no. Uno de esos debates sin resolver es la disputa entre los nutricionistas que defienden el consumo de leche en todas las edades y, los que defienden la idea de que los mamíferos sólo necesitamos de esta bebida en los primeros años de vida.
Realizando investigaciones y recolectando datos médicos, hoy te voy a contar por qué teóricamente no es necesario consumir leche en la adultez, según expertos en el tema.
Qué importancia tiene el consumo de leche en nuestra alimentación diaria
La leche es un alimento muy presente en nuestra dieta siendo el primer alimento que consumimos al nacer y el más importante para el desarrollo y fortalecimiento del organismo a temprana edad.
Giuseppe Russolillo es el presidente de la Academia de Nutrición y Dietética de España. El experto en nutrición y dietología explica la clave para comprender el consumo de ciertos alimentos radica en la cultura de cada pueblo y sociedad.
“La teoría de que los seres humanos somos los únicos mamíferos que seguimos tomando leche después del amamantamiento y que, por tanto, no es necesario tomar esta bebida no es del todo cierta” en palabras de Russolillo.
La leche es un alimento rico en nutrientes beneficiosos para la salud humana. Promueve el crecimiento y desarrollo mental y físico en la infancia, es necesaria para el mantenimiento de la salud de los huesos (debido a su composición de calcio) y disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Expertos resuelven el debate ¿Es necesario el consumo de leche cuando somos adultos?
Jazmín Casermeiro, nutricionista y coach nutricional, explica detalladamente en sus videos por qué no es necesario el consumo de leche en la edad adulta. El ser humano es el único mamífero que continúa bebiendo leche de otros orígenes animales o vegetales luego de la lactancia materna.
Casermeiro explica que esto no es necesario. Todos los mamíferos en los primeros años de vida producimos una enzima llamada lactasa que nos permite digerir la lactosa, el azúcar natural de la leche. Cuando crecemos, los niveles de lactasa en nuestro organismo bajan drásticamente porque biológicamente dejamos de necesitar leche materna.
Básicamente, sin lactasa la lactosa no se digiere bien, por ello es que la leche con el paso de los años nos empieza a caer mal, nos sentimos pesados, hinchados y con dolor de estómago al consumirla.
El debate no está terminado. La nutricionista española Leticia López explica exactamente lo mismo en cuanto a la producción de lactasa y absorción de lactosa. La experta menciona que ningún ser humano es 100% tolerante a la lactosa en edad adulta pero que continuamos generando lactasa, en niveles más bajos.
Esta producción de lactasa nos permite consumir leche durante toda nuestra vida, algunos con mayor tolerancia y sin problemas. Además defiende la idea de que la alimentación es cultural: hay culturas más tolerantes a la leche por su consumo estricto y milenario, mientras que culturas como las asiáticas no la toleran bien por no estar acostumbradas.
Si no hay contraindicación ni malestar, la leche es un alimento que aporta nutrientes esenciales a lo largo de toda la vida. Nuestro organismo no requiere de alimentos concretos, sino de los nutrientes que los componen.





