La filosofía budista es la encargada de dejarnos algunos principios fundamentales del karma. El karma no es cualquier cosa, se trata del poder de la acción que tiene, por lo tanto, mucho que ver con todo lo que hacemos a lo largo de nuestra vida y es aplicable a todo.
De seguro en algún momento de tu vida has escuchado "es cuestión del karma" y no se trata de creencia, en realidad es un concepto ligado a la filosofía budista que está muy relacionado con la idea de justicia (buena o mala) que se tiene a través de esa religión.
No es un castigo de los dioses ni amenazas de otras personas, de hecho no siempre es malo, pues el karma es la noción de que como personas es nuestra responsabilidad tomar las cosas buenas, para construir nuestra propia vida.
Filosofía: qué dice la tercera ley del karma
El Karma sería una especie de juez, una energía invisible resultado de nuestros comportamientos y que va acumulando consecuencias según actuemos de una forma u otra y solo nosotros sabemos si eso nos traerá consecuencias buenas o malas. Para eso, la filosofía budista postuló uno de sus mejores escritos: las leyes del karma. Son doce, pero la tercera es una de las más importantes.
Lo que plantea es que la humildad es una visión discreta y equilibrada de uno mismo, contrario a un sentido de superioridad mala e ilusoria. Pues tu realidad actual muchas veces es el resultado de tus acciones pasadas, eso define si sos humilde o solo finges serlo, y en caso de la última opción el karma puede no perdonar.
Algunas veces sin darse cuenta, las personas se preguntan por qué no pueden alcanzar sus metas o por qué ese amigo se distanció. Y la verdad es que si la gente vive viendo cómo el otro progresa y uno no, puede que se esté fallando en la humildad como virtud. Eso es lo que nos dice este karma.
Cuando uno alimenta su ego y le da poder, suele sentirse superior a otros y ese pensamiento delata la comparación, la competitividad y el querer ser el mejor a toda costa desconociendo que si esa persona está segura de lo que puede lograr o lo que es, no necesita demostrarle nada a nadie. Por ende, lo que plantea esta filosofía es aceptar lo que es, lo que somos, dejar ir lo que pasó y orientarse hacia el futuro siempre con humildad.
Cumplir esta ley del karma implica aceptar sin dar juicio de tu valor personal y ser humilde como signo de grandeza y no de debilidad.



