La filosofía budista es la encargada de dejarnos algunos principios fundamentales del karma. El karma no es cualquier cosa, se trata del poder de la acción que tiene, por lo tanto, mucho que ver con todo lo que hacemos a lo largo de nuestra vida y es aplicable a todo.
De seguro en algún momento de tu vida has escuchado "es cuestión del karma" y no se trata de creencia, en realidad es un concepto ligado a la filosofía budista que está muy relacionado con la idea de justicia (buena o mala) que se tiene a través de esa religión.
No es un castigo de los dioses ni amenazas de otras personas, de hecho no siempre es malo, pues el karma es la noción de que como personas es nuestra responsabilidad tomar las cosas buenas, para construir nuestra propia vida.
Filosofía budista: el karma explica cómo tus decisiones crean la realidad que vivís cada día
El Karma sería una especie de juez, una energía invisible resultado de nuestros comportamientos y que va acumulando consecuencias según actuemos de una forma u otra y solo nosotros sabemos si eso nos traerá consecuencias buenas o malas. Para eso, la filosofía budista postuló uno de sus mejores escritos: las leyes del karma. Son doce, pero la segunda es una de las más importantes.
Algunas personas buscan mejorar su vida yendo de compras, de viaje, cambiándose de casa, de país, comprándose un auto, cambiando de trabajo y miles de otras formas, sin embargo, la segunda ley del karma dice que la buena vida se encuentra en algo que todo el mundo tiene y es muy simple, solo hay que pulirlo: la imaginación.
Todos somos capaces de hacer todo lo que nuestra mente sea capaz de imaginar, que quizá parezca ser ambicioso, pero cuando se cumple con esfuerzo y dedicación se puede comprobar. Por eso hay que ser partícipe de la vida, y eso implica creación.
Es decir, hacer un gran trabajo para el desarrollo personal con disciplina, autocontrol, generosidad, agradecimiento, amor y reconciliación hará que nuestra imaginación se concrete siendo protagonistas de lo que queremos de nuestro mundo, en nuestra vida, ya que por el karma, todo lo que sembremos, lo cosecharemos. Sin antes imaginar hacia dónde queremos ir y estar, sería imposible vernos allí.



