El fenómeno de la venta de fardos de ropa usada -principalmente de Estados Unidos- se ha consolidado en Mendoza en las últimas semanas como una alternativa económica. Según un relevamiento de precios realizado por Diario UNO, las prendas se comercializan al público con valores que oscilan entre los $8.000 y los $25.000 por unidad, dependiendo de la calidad y la marca, lo que genera un fuerte atractivo para los consumidores que buscan vestimenta accesible.
Y esta tendencia no solo se limita a la venta por unidad, sino que ha mutado hacia modelos de negocio más novedosos. Tal como consignó este medio en un informe sobre emprendimientos en Maipú, existen galpones que han implementado la venta de ropa por kilo, emulando el estilo de las ferias americanas originales. En estos espacios, el cliente puede llevarse un mix de prendas pesadas en balanza pagando costos que rondan los $45.000 el kilo, con marcas reconocidas como H&M o Zara y por una fracción de su valor en un shopping.
Fardos de ropa: modalidades de venta y críticas
La distribución de esta mercadería ha generado un circuito comercial paralelo que escapa a los locales tradicionales. Los puntos de venta se han diversificado: hay desde grandes depósitos en zonas alejadas hasta showrooms improvisados en casas particulares. Rebusques.
La mecánica de compra de estos fardos cerrados -que es una suerte de lotería para el revendedor- alimenta un mercado de segunda mano y outlet que se expande rápidamente por el Gran Mendoza.
Sin embargo, el crecimiento de este sector informal ha encendido las alarmas entre algunos comerciantes. La Federación Económica de Mendoza (FEM) y la Cámara de la Industria Textil han alzado la voz denunciando el ingreso indiscriminado de estos productos. Los comerciantes locales aseguran que esta actividad representa una competencia desleal que afecta directamente las ventas de los negocios que tributan impuestos y mantienen empleados registrados.
Además del impacto económico, existe una preocupación latente sobre las consecuencias ecológicas de este modelo de importación.
"En el mundo esta mercadería tiene precio cero. Es basura. De hecho, hay lugares en el planeta donde se termina acumulando y contamina el ambiente", contó Adolfo Trípodi, referente de los comerciantes mendocinos, en diálogo con Radio Nihuil.
A pesar de las advertencias y el malestar del sector formal, la demanda por parte de los consumidores locales no se detiene. Es innegable que los precios son convenientes, como reflejó este medio a lo largo de la semana.
La combinación de la pérdida del poder adquisitivo y la posibilidad de acceder a indumentaria de calidad superior a precios de liquidación mantiene a los fardos de ropa usada como una opción vigente. No obstante, se ve venir una batalla comercial que recién empieza.







