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Una familia mendocina que trabaja en El Calafate pide poder regresar a su hogar

Desde el 2013, la vida de una familia de mendocinos se divide entre El Calafate y Mendoza por cuestiones laborales. Fue trabajando en la ciudad santacruceña donde la cuarentena los encontró y aún no han podido retornar a su hogar por las restricciones de circular en el país.

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La noticia del infectado 83 en Mendoza que ingresó a la Argentina desde Chile contratando un taxi que lo fuera a buscar a Horcones provocó la indignación de Pamela, quien reclama volver a su casa ubicada en Guaymallén.

La mujer justifica su enojo señalando que la provincia patagónica ya no registra casos activos de coronavirus debido a que el último de los 49 pacientes positivos fue dado de alta este viernes. La ciudad, en particular, tuvo 34 y se ha mantenido sin casos hace 28 días.

"¿Cómo es posible que permitan el ingreso de una persona que viene de un lugar con casos de Covid-19 y nosotros que estamos en un sitio seguro y dentro del mismo país no podamos hacerlo?", se pregunta con bronca.

Pamela tiene 37 años, es madre de dos pequeños y se desempeña en áreas de turismo y hotelería. Su pareja, en tanto, trabaja en gastronomía. Sus perfiles laborales los han llevado en dividir su vida entre ambas provincias y, aunque en su documento conste un domicilio de Santa Cruz, sus familias, amigos y posesiones se encuentran en Mendoza.

Fue el 17 de marzo que se decidió implementar la cuarentena en El Calafate por el caso de un turista fránces cuya vida pendió de un hilo, según los médicos, pero ahora se encuentra recuperado.

Esto implicó la primera imposibilidad para retornar. "Por lo general, nosotros volvemos después de Semana Santa, cuando termina la temporada. Pero en marzo decidimos volver ante las circunstancias", aclara Pamela pero en ese momento la información que estaba disposición aún era muy confusa.

"Se sabía muy poco sobre cómo se debían gestionar los permisos. Nosotros tenemos dos chicos y pertenencias, no era fácil organizar todo de un día para otro", indica sobre los retrasos que provocaron que debieran afrontar un mes más de alquiler en el Sur bajo un costo de $18.000.

"Estamos sumando deudas que no podemos afrontar. En Mendoza tenemos nuestra casa. Si el Gobierno decide que debemos hacer la cuarentena en un hotel, aunque sea muy difícil, será un panorama mejor que este", asegura.

La emergencia del retorno no sólo se debe a lo económico, también en la provincia se encuentran familiares que requieren de sus cuidados y ese es uno de los factores de mayor peso.

"Necesitamos que nuestra situación sea visible, nadie nos ha dado una respuesta. Tenemos un vehículo propio, por lo tanto, el traslado no es problema pero no queremos quedar varados en otras provincias", expresa Pamela a la espera de alguna respuesta positiva para ella y su familia.

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