Historia Argentina

Falleció a los 108 años Laurentina Ainó, descendiente de ranqueles y ahijada de Juan Bautista Bairoletto

Supo ser una de las personalidades más conocidas y queridas de La Pampa y aseguraba que anduvo en moto hasta el siglo de vida.

El nombre de Laurentina Ainó quedará para siempre en el recuerdo del pueblo y de la historia argentina. La mujer falleció a los 108 años y no solo es descendientes de ranqueles, sino que además fue hija de uno de los últimos gauchos matreros y ahijada del famoso Juan Bautista Bairoletto (para algunos historiadores es Vairoleto).

La mujer murió el jueves 25 en Telén, localidad de La Pampa ubicada a 158 kilómetros de Santa Rosa, pero recién en las últimas horas se conoció la noticia.

El hecho fue visibilizado por el medio victoriquense Con el Alma Noticias. "Hasta siempre dona Laurentina Las redes sociales hoy se inundan de mensajes para despedir a quien fuera la mujer más longeva del oeste pampeano: doña Laurentina Ainó".

¿Quién fue Laurentina Ainó?

Laurentina nació en 1917, tuvo 16 hijos y fue testigo de las historias de bandoleros más recordadas del país. Su padre fue Félix "El Indio" Ainó, según palabras del investigador Norberto Asquini "descendiente ranquel y último gaucho matrero del oeste pampeano".

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Por este motivo el padrino de bautismo de Laurentina fue nada menos que Juan Bautista Bairoletto, "nacido en Santa Fe en 1894, cerca de Cañada de inmigrantes italianos", tal como lo inmortalizó León Gieco en su canción Bandidos Rurales.

Según publicó la revista Bife, de niña ella cuidaba a su padre y a Bairoletto mientras dormían la siesta en el rancho para avisar si llegaba la policía.

"Mi papá y mi padrino no eran hombres malos, sino trabajadores, pero la policía les tenía bronca y varias veces los estaqueaban en la comisaría como un animal", dijo Laurentina en entrevistas.

Laurentina sobrevivió al COVID en 2021 con 104 años, nunca tomó alcohol y hasta los 100 años andaba sola en moto. Aseguraba que jamás se privó de ningún gusto y que comía lo que quería, sin embargo, en una oportunidad dijo: "Le esquivo a la sal, es de lo único que me privo".