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La señora de 90 años se recupera de una neumonía en el hospital Schestakow, de San Rafael. Recordó a su padre, que murió cuando ella tenía 15 años. 

"Mi papá Bairoletto me enseñó a disparar con las dos manos", recordó la hija del famoso pistolero

Carolina Sierra (90) es hija del famoso bandolero Juan Bautista Bairoletto, que murió en 1941 en General Alvear tras ser rodeado por una comisión policial. La historia oficial dice que fueron las balas de la Policía las que le dieron muerte, pero su hija sostiene como muchos de su familia que antes de entregarse se suicidó de un disparo en la frente. 

Apodado el Robin Hood argentino, este famoso bandido rural que le robaba a la gente rica para repartirlo entre los pobres tuvo hijos con distintas mujeres, entre ellas la mamá de Carolina.

Esa chiquita que hoy es una anciana de 90 años con 7 hijos se recupera de una neumonía en el hospital Schestakow de San Rafael, donde fue internada al borde de la muerte, detalla Diario UNO de San Rafael. De carácter fuerte, así lo dijo una mujer que la acompaña en el nosocomio, y contadora de chistes, tuvo una infancia difícil. 

Es que su madre se juntó con otro hombre, su padrastro, que según ella "la castigaba".

La versión llegó a oídos de Bairoletto, quien visitó la casa de su hija yconversó con el padrasto. A partir de ese instante la relación entre Carolina y Bairoletto comenzó a tener otro camino. Es que el bandolero empezó a visitarla y a partir de los 15, antes de que él muriera, le enseñó a manejar las armas. 

"Hasta me regaló un revólver que aun conservó", señaló Carolina, que vive sola en Colonia Española (San Rafael) y recordó con nostalgia "que fue mi padre el que me enseñó a disparar con ambas manos e incluso con dos pistolas a la vez".

Además, como si el tiempo retrocediera, mencionó que "me enseñó a cruzar los campos, evadir los alambrados y a no tenerle miedo a nada".

Esos consejos y enseñanzas dieron sus frutos en el año 1967 cuando Carolina enviudó y no tenía qué darle de comer a sus hijos. "En ese momento agarré las armas y empecé a cazar pumas, piches, pajaritos y todo bicho que caminaba para darle de comer a mis hijos". 

Carolina se perdió varias veces durante el relato, es que una sordera y su frágil memoria le impedían recordar algunos detalles. Sin embargo tuvo tiempo, a pesar de no saber leer y escribir, de parafrasear un poema que ella misma le dedicó.

El miércoles le darían el alta y prometió vestirse de gaucho para abandonar el hospital. Su cuidadora señaló: "Siempre recuerda a su padre y verlo muerto de un disparo fue un terrible dolor para Carolina". 

El pistolero de las pampas

Su historia, que incluso sirvió como argumento de películas (protagonizada por Luisina Brando y Arturo Bonín) comenzó el 11 de noviembre de 1894, en Santa Fe, donde nació Juan Bautista Bairoletto.

De él se dice que era un buen bailarín, mujeriego y bueno para las armas, las que dominaba a la perfección jineteando un alazán. Instalado en un principio en la zona de Castex, La Pampa, su vida estuvo signada por lo desencuentros con la Ley. Se le atribuyeron innumerables robos y debido a que, según dice la leyenda, algunos de los botínes de éstos los repartió entre otros gauchos, se lo conoció como el Robín Hood criollo, adorado por los pobres y odiado por los ricos.

La historia detrás de su muerte dice que allá por el año 1919 obtuvo la gracia de una señorita, también pretendida por un policía. Bairoletto fue echado del pueblo pero no se fue sin antes matar al policía de un tiro en el cuello.

Allí comenzaron sus andanzas y corridas por la vasta extensión de las Pampas, donde un 14 de septiembre fue muerto por un grupo policial, en el departamento de Alvear, en el Sur de Mendoza, donde descansan sus restos.

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